#PecesSueltos presenta: Big Star

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.


Big Star

Por Benjamín E. Morales
@tuministro

Olvidemos las sensibilidades. No a todos les tiene que salir el truco, es más, a casi nadie le sale. Es la ley. Todos estamos en esta cancha para jugar de la manera en que lo entendamos, con lo que haya a la mano, en solitario o acompañados. La misma historia infinitamente escrita, siempre de forma diferente. Si decimos que la vida es injusta y que es una tristeza que algunos no obtengan lo que merecen, también decimos que los grandes monumentos no debieran estar ahí, lo cual es mucho más que grosero. Asumamos pues la realidad. Las cosas llegan o no llegan, y en muchos casos el último de los elementos que se involucra en la ecuación es el talento o las ganas. Simplemente no va a pasar, o no pasó, o no pasará.

Con Big Star no pasó nada. Grabaron 3 discos celebradísimos por la crítica. Compusieron bellísimas canciones. En tiempo récord forjaron un sonido único. Instituyeron todo un culto a su alrededor. Y, sin embargo, no la armaron. Pero no nos adelantemos. La historia vale la pena ser escuchada y, claro, comienza con una canción.

Usted la conoce. Se llama The Letter. Un enorme éxito de The Box Tops, el único en realidad. Al que ve en el micrófono es Alex Chilton en sus tiernos 16 años. Esta canción es un clásico del mundo. Le demostró al joven cantante lo que era el éxito, y también le dio motivos para alejarse él. Tras esta experiencia Chilton busca formar un proyecto que lo apasione artísticamente y en el pueda volcar todas las inquietudes que empiezan a nacer bajo su pluma y que necesita cantar. En esos momentos es que conoce a Chris Bell, un joven productor que está en el mismo camino. Bell invita a Chilton a unirse a su banda Icewater junto a Andy Hummel y Jody Stephens. Están en la mágica Memphis, en los Ardent Studios. Ya son una banda. Salen a respirar el frío de la noche y frente a ellos un centro comercial, mil veces visto, pero el dictado está ahí, la tienda brilla como una promesa y se llama Big Star, y de repente el futuro también lleva ese nombre.

bigstar

La música se revoluciona. Prácticamente de inmediato comienzan a grabar su primer disco. Bell y Chilton se posicionan como el dueto creador. Las palabras vienen y van con una simpleza arrobadora. Pocas veces el estudio había presenciado tal mezcla de humores y armonía. Trabajan juntos desde hace meses y parece que lo han hecho toda la vida. En poco tiempo su primer trabajo está concluido. #1 Record le quita el aliento a todo el que lo escucha. La formula perfecta entre Pop, Rock y Folk en un solo disco. Cada canción meticulosamente tejida, con la prerrogativa de lo sencillo, con la visión de lo barroco. Un milagro dicen, otros se ven los unos a los otros y saben que no escucharán nada igual en la vida. Pero nada pasa. Nadie escucha el disco. Nadie grita sus nombres por las calles. El silencio se vuelve otro miembro del grupo.

A pesar de que la prensa habla del álbum con los mayores elogios, el público no puede llegar a él. Todo queda en palabras. Nadie conoce una sola canción de la banda más celebrada del momento. Irónico, pero así fue. Stax Records, responsable de la distribución, junto con Columbia, falla garrafalmente con la distribución y promoción del acetato.

Tras este golpe en la cara. La banda se colapsa. Chris Bell se derrumba. Nublado por las drogas y el alcohol, organiza algunos de los berrinches más grandiosos de la historia del Rock, incluyendo la quema del master de grabación e infinidad de pleitos violentos con los otros miembros de Big Star. No pasa mucho tiempo antes de que abandone la banda para perseguir una carrera al otro lado del océano.

Chilton, Hummel y Stephens deciden continuar juntos. Sin Bell, la banda se reagrupa bajo la sombra del otro compositor. Las grabaciones comienzan tras un concierto llevado a cabo en la Convención de Escritores del Rock de 1973, donde la prensa se rinde a sus pies. Nuevamente en Ardent Studios, Radio City ve la luz. Segundo intento. Otra colección de canciones insuperables. Más fuerte, más rápido, con la misma predisposición a la melodía y la claridad de las guitarras. Parece que lo han conseguido. Pronto Big Star estará invadiendo los altoparlantes de todo el país, de todo el mundo. Pero nadie escucha, nuevamente el miembro invisible de la banda se apropia de la suerte de Radio City. El silencio es el líder de Big Star.

¿A quién culpar? Nadie lo comprende. ¿Cómo es posible que los periódicos y las revistas estén llorando de felicidad por el segundo disco, y nadie más? No hay explicación clara. Los músicos volvieron a entregarlo todo. El resultado no es diferente. La suerte no está de su lado. ¿La vida es injusta?

Radio City desaparece tan rápido como llegó. Unas vacaiones y a trabajar. Pronto la banda está de vuelta en el estudio. Pero las cosas han cambiado. Algo huele mal. Tal vez por la presión, tal vez por hartazgo, no sabemos, pero Alex Chilton asume la completa responsabilidad del tercer intento. Más bien un disco solista, en gran medida impregnado por la tormentosa relación que el cantante había entablado meses atrás. Big Star suena poco. O nada. El silencio pone su parte en el asunto.

Tiempo después está terminado Third, también conocido como Sister Lovers. Un viaje personal, denso y trastocado. La belleza permanece, pero está ajada o maldita. El resentimiento ha hecho de las suyas. Para algunos es el mejor trabajo de la banda, para otros es el mejor trabajo de Chilton, lo que nadie duda es que es un excelente trabajo. Pero la esperanza ha muerto. Más que un trampolín o un cohete hacia la luna, el álbum se manifiesta como una tumba incluyendo lápida. Big Star ya no tiene más fuerzas, trataron de todas las maneras posibles. No había forma, simplemente no pasaría nada con ellos.

La banda se separa. Cada quien toma su camino. Evidentemente Chilton comienza una carrera importante y azarosa. Se entrega con vehemencia a la naciente escena Punk. Hummel y Stephens regresan a la vida tranquila. No imaginan que con los años su música será importante para algunos. No les interesa. ¿Y Bell? Fracasa una y otra vez. Pero la música sigue siendo su motor. A la par comienza una relación con lo divino muy personal, misma que trata de plasmar en su trabajo. Poco después de la salida de Third, muere en un accidente de tráfico. Justamente acababa de grabar un par de tracks con Chilton, al que ha extrañado desesperadamente. Se une al club de los 27.

Y la historia termina con otra canción, como debe ser. Ésta no fue una historia de injusticia. Fue otra historia. Nada más. Una banda genial que no llegó a ningún lado, frente a otras bandas geniales que, paradójicamente, son grandes estrellas en el firmamento de la humanidad. Dejan tres discos maravillosos que valen tanto como otros con más suerte. Y si usted pone atención, y deja que la música de Big Star lo inunde, podrá escucharlo, al miembro más importante del conjunto, el verdadero artista, el amigo de todos: el silencio.

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