#PecesSueltos presenta: Black Uhuru

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Black Uhuru

Por Alejandro Guerrero
@elAleGuarrero

Hasta ahora #PecesSueltos ha dedicado la mayor parte de sus entregas a develar las joyas ocultas de distintos estilos musicales, como el rock y el punk principalmente, es por eso que en esta ocasión, les traigo a mi banda favorita de reggae, género en el que no hemos profundizado y sin embargo, posee una gran cantidad de oscuros exponentes que le dan un giro radical al sonido de lo que pudiera considerarse un ritmo monótono y acotado.

No todo el reggae es Bob Marley.

Tal vez eres de las personas a las que les caga el reggae porque te parece música para mugrosos mariguanos, posiblemente se te hace aburrido el continuo skankin con el que construyen sus rolas, seguramente te caga el fanatismo religioso que promueve hacia la figura de Haile Selassie I, o se te hace muy chaira toda la parafernalia ecologista, hippie, auto-sustentable, vegano, macrobiótico, patriarcal, weed lover de esta escisión del Judaísmo conocida como Rastafarianismo. La verdad es que todos estos prejuicios son ciertos, sin embargo también caen en ese cliché que impregna en el pensamiento superficial de quienes se quedan flotando por encima del agua, por lo que, para contribuir en la deconstrucción de esos esquemas, presentamos esta entrega dedicada a una de  las agrupaciones jamaiquinas más prolíficas y reconocidas de los últimos 50 años.

Uhuru significa libertad en Swahili.

Fuera de lo religioso, tal vez no exista una temática que goce de tanta fuerza dentro de la música reggae, como lo es el asunto de la emancipación negra y su lucha por la libertad, el respeto, la justicia y el reconocimiento a su dignidad como seres humanos. Black Uhuru es una banda que porta estos principios desde su nombre: Independencia Negra.

Provenientes de las duras entrañas del ghetto: el distrito Waterhouse de Kingston (mejor conocido como la “estación de bomberos” durante los años 60) cuna rascuacha y ojetona de múltiples generaciones de músicos de reggae, barrio pesado y caliente, favela jamaiquina controlada por los señores de la droga, la cocaína y el crack. Este escenario violento y marginal, fue el entorno donde creció Derrick ‘Duckie’ Simpson, fundador de esta agrupación que experimentara muchos cambios en su alineación durante su periodo en activo, llegando a desfilar en su interior, figuras de la talla de Euvin ‘Don Carlos’ Spencer, Rudolph ‘Garth’ Dennis, Michael Rose, Errol ‘Tarzan’ Nelson, la maravillosa voz de la finada Sandra ‘Puma’ Jones, Janet ‘ Olafunke’ Reid, Sly Dunbar, Robbie Shakespeare y Andrew Bees entre otros.

El nacimiento de un sonido particular.

La primera producción de la banda saldría a la luz en el año de 1977 bajo el nombre de Love Crises, material que fuera grabado en uno de los estudios más famosos de Waterhouse: el Prince Jammy’s. Posteriormente fue relanzado bajo el nombre de Black Sounds of Freedom. Errol dejaría la banda para integrarse a las filas de The Jayes, por lo que fue prontamente reemplazado por una cantante, bailarina y trabajadora social estadounidense llamada Sandra ‘Puma’ Jones. Ellos integraron la banda junto con el baterista Sly Dunbar y el bajista Robbie Shakespeare. Juntos desarrollaron un estilo musical plagado de profundas líneas de bajo, altos slaps percutivos, nítidos teclados, prolongados instrumentales con riffs de guitarra, súper marihuanos loops de sonidos espirales, ecos dubs resonantes, burbujeantes punteos sintetizados en electrónicas frecuencias que cimbraran las bases de sus sonido clásico. Produciendo temas de alta calidad como Sinsemilla, General Penitentiary, Shine Eye Gal, Sponji Reggae y el macizo e hipnótico-darketo Guess Who’s Comming to Dinner, los panoramas urbanos plagados de violencia social en Youth of Elglinton, las críticas a la sociedad hipócrita que construye facetas plásticas para confundirnos mientras esconden lo esencial de la vida (Plastic Smile), reflexiones entorno al aborto que muestran la clásica actitud rastafari de rechazo a la píldora anticonceptiva y el uso del condón (Abortion), así como un sin fin de temáticas que van desde los confines más profundos y reflexivos al rededor de la esencia humana (What is Life), hasta triviales tópicos que hablan sobre fiestas, baile, ligues (Party Next Door) y comunión con Jah a través de la Sinsemilla (marihuana).

Este innovador sonido pegó cabrón entre la barriada rasta de Kingston, para expandirse a diversos rincones del mundo, lo que acarreó diversos tours en Europa, Sudamérica y los Estados Unidos. La cúspide ‘comercial’ de la banda es alcanzada en 1984, año en el que escribe su nombre en la historia de la música, siendo ésta, la primer banda que gana el Grammy otorgado en la nueva categoría de reggae, por el álbum Anthem. Tras recibir el premio, Michael Rose deja la banda y comienza su carrera solista.

El legado de una carrera plagada de cambios.

Largo ha sido el éxito generado por la extensa trayectoria de la agrupación, misma que les ha creado un prestigio dentro de la escena reggaecera, convirtiéndolos en embajadores del ritmo y rotundos ganadores dentro de la feroz industria musical jamaiquina. Con 14 álbumes de larga duración, 7 discos instrumentales de fuerte carga Dub y 4 producciones grabadas en vivo; alcanzaron los más altos récords de ventas en la música reggae, registrados después de Bob Marley. A pesar de todos los cambios de cantantes y músicos que tuvo Black Uhuru, la única personalidad que siempre se mantuvo constante, fue su creador, Derrick ‘Duckie’ Simpson. Mucho respeto para esta legendaria figura del reggae.

En lo personal, conocí a esta agrupación durante mi etapa dreadlocks de la prepa, mi amiga Valeria (quién enredara magistralmente mi greñero) me corrió un disco con sus grandes éxitos y quedé fascinado al instante. La espesa consistencia de su música me atrapó pues casi todo el reggae que escuchaba en la época, tenía un tinte más luminoso’, que contrastaba inmediatamente con los oscuros ambientes generados a partir de sintetizadores y recursos electrónicos propuestos por la banda; su fuerte tendencia al DUB me atrapó en mis momentos más pachecos, sumergiéndome en profundos trances que me condujeron por nuevos y exóticos parajes dentro de mi geografía mental. En fin, cada quién sacará sus propias conclusiones, aunque sí he de decir que esta banda trasciende los horizontes reggaeceros para dotar al género de una sonoridad que escapa a los viejos convencionalismos más estereotípicos que lo caracterizan, por lo que, si no te late tanto el género, te recomiendo abras un poco tu mente y tus oídos a esta propuesta única que seguramente te cautivará de alguna manera.

No se diga más, aprieten una gorda petarda y enciéndanla al tiempo que le puchan play a estos temas que se irán disolviendo como el místico y purpúreo humo en el aire. Déjense llevar dentro del hipnótico vaivén, entrando en el trance de las profundas espesuras de este oscuro reggae, que pugna por la hermandad y unión de todas las negritud, con el único fin, de verlas brillar libres nuevamente bajo los rayos del sol.

Comments

comments