#PecesSueltos presenta: Clara Rockmore

A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it”. Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Clara Rockmore

por Ana Martínez de Buen
@Anamdb

“Los instrumentos no son los que producen música: lo son las personas”
Max Rudolph.

“Ahora prosigue con toda mi bendición, y que el theremin perdure,
ya como otra voz, en el mundo de la música”.
Clara Rockmore.

Clara Rockmore fue una mujer aún más excepcional que el instrumento por el que es conocida. Podemos destacar que a los dos años ya podía reproducir en el piano melodías que solamente había escuchado una vez, o que es la persona más joven de la historia en haber sido aceptada en el Conservatorio Imperial de San Petersburgo, con tan solo cuatro años de edad, o que su oído absoluto y su destreza con el violín le ganaron el título de niña prodigio y la habilidad de mantener a su familia mientras viajaban en una carreta jalada por caballos, huyendo de una Rusia posrevolucionaria hacia Nueva York. Todo eso es ya una historia extraordinaria, sin embargo, es sólo el primer avistamiento de una prodigio, esa palabra que llevaría por siempre en las manos.

La artritis la aleja de su primer amor, el violín, siendo aún muy joven. Se sometió a tratamientos dolorosos por más de tres años, pues decía que estaba dispuesta a que le amputaran el brazo y se lo pegaran de nuevo con tal de volver a tocar. Nada funcionó.
Por fortuna, conoció a Leon Theremin y su instrumento musical. Ella dijo: “fue como casarme con alguien por despecho, y aunque nunca tomó el lugar del violín, era algo con qué hacer música”.

El theremin es un dispositivo electrónico con dos circuitos principales: uno de tono y otro de volumen. La antena de tono es la de la derecha, la cual es recta y vertical. Mientras más se acerca la mano a la antena derecha, más agudo es el sonido que se produce con el cambio de frecuencias en el campo electromagnético. La antena de volúmen es la de la izquierda, ésta se dispone en forma horizontal y tiene forma de bucle. Mientras más se acerca la mano a la antena izquierda, más bajo es el sonido que escuchamos. Cuentan que la primera vez que Clara lo tocó lloró de emoción.

Sin embargo, siendo una músico digna de Conservatorio, Clara no estaba del todo conforme con el modelo que Leon había fabricado. La cuestión era que él se había basado en el chelo para construir el theremin y Clara quería algo más cercano al violín, así que lo convenció de construir un instrumento con un rango de cinco octavas, mucho más difícil de controlar pero con mejor capacidad de respuesta.

Gracias a estas modificaciones logró representar en el theremin obras maestras de grandes compositores de la alta cultura, hombres ilustres. Pero el verdadero concierto era su propio cuerpo. Verla interpretar a Rachmaninov es como mirar un glaciar de frente; esa sensación helada de melancolía puede tener más fuerza que un huracán. Es majestuosa y su potencia no es evidente para quien la mira de paso. En esa mirada hay toneladas de hielo que podrían desgajarse y perderse a la deriva, cambiando la marea de aguas que se navegan como mercurio.

Tuvo algunos problemas en sus giras, el instrumento se descomponía periódicamente y necesitaba llamarle a algún electricista, quien normalmente no tenían idea de qué hacer con él. En una ocasión, estaba de gira con Paul Robeson y llegaron a presentarse a un salón sin electricidad que había sido bellamente decorado con velas. Ella les dijo a los organizadores que no saldría a escena, pues sin electricidad no podría tocar. Finalmente, el gobernador del estado se acercó a ella y le dijo “pero madame, se verá usted tan hermosa a la luz de las velas”.

A pesar de las dificultades que encontraba por ser una concertista mujer tocando un instrumento eléctrico, el porte y talento de Clara la llevaron a tener un lugar único en la historia. Su eclecticismo nacía por la voluntad de hacer aquello que representaba la totalidad del mundo para ella, la música, por la vertientes que encontró posibles.

Elaboró un manual técnico que cualquiera puede consultar sin costo alguno, para que los jóvenes estudiantes se acercaran al instrumento con seriedad. El suyo es un trabajo de capas: las manos dirigen el movimiento, el sonido, enraizado por los pies que cumplen instrucciones complementarias. Después la mirada sostenida con la barbilla en alto, elementos de una coreografía discreta.

Se presenta a sí misma con elegancia atemporal, porque Clara es una artista, con un oído extraordinario que le permitió crear puentes entre generaciones, entre estéticas sonoras, y no por quererse revolucionaria, sino por ser ella misma. De eso se trata ser glaciar, de toneladas de disrupción mientras se es capaz de disolverse gota a gota.

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