#PecesSueltos presenta: Dr. Feelgood

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Dr. Feelgood, el ascenso de los hooligans al rock

 

Por Iván Cruz Osorio
@IvanCruzOsorio

La escena del rock en Inglaterra a principios de los años 70 estaba dominada por las lentejuelas, el maquillaje, los personajes andróginos, la consola de mezclas, las cintas pregrabadas que dieron personalidad al glam rock, de igual forma el rock progresivo, que agrupaba las fusiones del rock psicodélico de finales de los 60, la improvisación del jazz, y técnicas de composición ligadas a la música clásica, completaban el cuadro enfadosamente cuadrado de músicos serios en busca de la obra más vanguardista.

Este contexto musical chocaba con el panorama social de ciertos lugares ingleses, sobre todo aquellos en que la joven clase obrera desempleada no se veía representada en la música popular. Algunos de estos jóvenes eran consumados hooligans dispuestos a demostrar su hombría, su violencia, su gusto por el alcohol, las drogas duras y el culto a la personalidad. Dr. Feelgood, término local para designar a la heroína y a los médicos que la recetaban, fue el nombre de cuatro de estos hooligans provenientes del condado de Canvey, isla ubicada en estuario del Río Támesis. El vocalista Lee Brilleaux, el guitarrista Wilko Johnson, el bajista Sparko y en la batería The Big Figure conformaron la primera alineación de una banda hecha para conciertos en pubs, donde daban rienda suelta a su rasposa personalidad confrontativa con el público.

Dr. Feelgood tomó al rhytm and blues como su forma única de expresión musical, en esto parecían más una banda estadounidense del delta del Mississippi que una banda del sur de Inglaterra. Su apariencia recordaba a los célebres Teddy boys británicos de los años 50 en combinación con la facha temeraria de gangsters sacada de la serie Eliot Ness y los intocables.

Esta primera alineación (la más influyente y exitosa) tuvo cierta resonancia con sus dos primeros discos de estudio Down by the Jetty (1974) y Malpractice (1975), pero son sus actuaciones en vivo lo que los vuelve un hito del rock inglés.

Miembros de Sex pistols y The Clash los ven como los profetas de una nueva era del rock, y se inspiran en ellos para dar identidad a sus propios proyectos. Del otro lado del Atlántico, el segundo disco sonaría interminablemente en una legendaria fiesta en Nueva York, lo que les ganarían admiradores como los RamonesBlondie.

Entonces hace su aparición su disco en vivo Stupidity (1976) con el que consiguen el número uno en las listas británicas, durante nueve semanas. El éxito comercial y sus excesos se vuelve contra la banda en forma de un exacerbado ego por parte de sus dos figuras más visibles: el vocalista Lee Brilleaux y el guitarrista y compositor Wilko Johnson. El primero era un alcohólico violento y el segundo un cocainómano retraído. El enfrentamiento entre ambos era inevitable y hasta cierto punto previsible en su resolución.

Para el disco de 1977, Sneakin´suspicion, la banda estaba sumergida en sordas discusiones por la inclusión de tal o cual rola, Wilko, como compositor de la banda, se siente acorralado y enjuiciado, de tal forma decide su salida de la banda. Dr. Feelgood perdía a un componente vital de su alma y Wilko se descascaraba como músico y compositor. Wilko fue reemplazado por el guitarrista Gypie Mayo y pese a que todavía lograría un sonado éxito con el sencillo “Milk and Alcohol”, Dr. Feelgood terminaría diluido tanto por los egos y las adicciones como por la nueva era del rock que ellos ayudaron a engendrar: el punk.

Años después, en una extraña paradoja, sería la enfermedad la que volvería unir a Dr. Feelgood. En 1994, Lee sería diagnosticado con linfoma, un cáncer que lo mataría el mismo año. En 2013, Wilko Johnson también fue desahuciado por un cáncer de páncreas que lo inspiró a dar una última gira de conciertos, sólo para que unos meses después revirtieran su condena a muerte y le dieran esperanza de vida después de una cirugía. En otra paradoja, la potencial cura hundiría a Wilko en una de las peores depresiones de su vida.

Pueden ver esta y otras anécdotas en el documental Oil City Confidential, la historia de Dr. Feelgood contada desde Canvey Island, dirigida por Julien Temple.

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