#PecesSueltos presenta: Elizabeth “Libba” Cotten

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it”. Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Elizabeth “Libba” Cotten

por Iván Cruz Osorio
@IvanCruzOsorio

Elizabeth “Libba” Cotten (1893-1987) sólo tuvo la endemoniada pasión de tocar, de expresar. Ni siquiera la ambición de grabar un disco o siquiera una canción se asomó al puro placer que obtenía al tocar el banjo o la guitarra y cantar. Una voz eminentemente bluesera y un estilo particular de tocar la guitarra, provocado por ser zurda y adaptar las cuerdas al revés (lo que derivó en el estilo “Cotten picking”), la convirtieron en una interprete deslumbrante y totalmente desconocida, salvo por su familia y amigos. A los siete años comenzó a tocar el banjo de su hermano y a los once años tras ganar dinero como empleada doméstica pudo comprar su propia guitarra, la cual no soltaría hasta su muerte. Su primera canción, escrita a los doce años, “Freight Train” es un manifiesto de sus búsquedas, una melodía evocativa y una letra de un ser de fuerza y lucha ante la vida y la muerte.

Durante años compuso decenas de canciones hasta que se casó, tuvo una hija y se retiró de la música para dedicarse a su familia. La casualidad quiso que Cotten fuera descubierta, tras ayudar a una niña perdida en un almacén a encontrar a su madre. La niña era Peggy Seeger y su mamá Ruth Crawford Seeger. Ni más ni menos que la familia Seeger, una familia de formación política de izquierda y difusora e intérprete de la música folclórica estadounidense. Elizabeth fue contratada por Ruth como ama de llaves, pero poco a poco, Cotten fue saliendo de su letargo, tomó de nuevo la guitarra y mostró a esa familia sus composiciones. Nadie esperaba encontrar un talento tan arrobador de la persona menos esperada. Sería Mike Seeger, hijo Ruth, quien escuchó a Libba cuando tocaba y cantaba en la casa, lo que desembocaría en el disco Folksongs and Instrumentals with Guitar (1958). Cotten fue elevada a un lugar de culto, intérpretes como Pete Seeger, Joan Baez, Bob Dylan, Jerry García harían versiones de sus canciones.

Cotten fue invitada a realizar conciertos junto a Mike y Pete Seeger, lo que le acarrearía un reconocimiento del público y sus compañeros. Tras el éxito, Elizabeth decidió escribir nuevas canciones, y rodeándose de sus nietos y la ayuda en la voz de su bisnieta Brenda Joyce Evans, de 12 años, grabó su segundo disco Volume 2: Shake Sugaree (1966). El disco es una experiencia abrumadora de recuerdos y melodías que desbordan el alma.

Libba seguiría saliendo de gira para interpretar sus canciones en festivales de música folk, programas de televisión, y tendría tiempo para dedicarse al hogar junto a su hija y sus nietos. También tendría tiempo para dejar canciones para un último disco titulado Vol. 3: When I’m Gone (1979).

Elizabeth Cotten reconocida como una de las grandes cantautoras de blues y música tradicional estadounidense, y con un legado que influyó en músicos como Joan Baez y Bob Dylan, murió a los 94 años en un hospital de Syracuse, Nueva York.

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