#PecesSueltos presenta: Flema

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Flema

Por Óscar Muciño
@opmucino

“somos de esa gente que nadie quiere abrazar”

En los años de ebullición del punk hubo una facción irreverente y humorística cuyo principal abanderado eran The Ramones. Con canciones irónicas, directas, trepidantes, sin preciosismo y que reivindicaban la vagancia, el uso de drogas y la violencia; sin embargo, a pesar de estar situados lejanos a la música “comprometida” de otros grupos como The Clash, o de los rastreos vanguardísticos de Television y Talking Heads, en las canciones ramonescas se detectaba una crítica de su medio social.

El grupo argentino Flema es un heredero de esta facción punk, cuya premisa principal era ocupar la música como medio de expresión y de divertimento, no por nada en ocasiones se ha nombrado a su música como un punk anarco-quilombero, argentinismo que llanamente significa desmadre.

La banda se formó bajo la figura de Juan Fadiño a finales de 1986 y tuvo su primer concierto en marzo de 1987. Su primera grabación apareció en 1988 dentro del compilado de punk argentino Invasión 88, en el que participaron con la canción “Cáncer”.

Hasta aquí con esta descripción parecería que estamos frente a un grupo de imitación ramonesca como los Ramomex de México o los Expulsados de Argentina, pero aquí entra una figura decisiva en la conformación de Flema.

Si en los Ramones se conjugaron un coctel de personalidades que provenían de baja extracción; en Flema la figura principal será Ricardo Espinosa (Ricky), quien se volverá el centro del grupo.

La primera banda de Espinosa fue Overkill, grupo que tocaba trash metal, posteriormente Juan Fadiño a finales de 1987 lo invita a Flema. En algún momento Ricky se queda solo en Flema, poco a poco los demás integrantes se separan del proyecto. Ricky convoca a Fernando Rossi como bajista y a su amigo Luigi como guitarrista, y se hace del control creativo del grupo. Decía Ricky que el 99% de los temas eran suyo, pero “por suerte, porque me salen”.

La personalidad de Ricky ha sido motivos de muchos textos donde se recopilan anécdotas acerca de su vida y sus ocurrencias, pero más allá de esos intentos de mitificación, Ricky realmente representaba la personalidad arquetípica del punk hasta el tuétano, un individuo que muchas de las letras de sus canciones eran vividas o por lo menos cercanamente conocidas. Que tiene ese halo de sinceridad que da credibilidad y que es un valor intangible de las creaciones artísticas. Sobre la inspiración de sus letras dice que son vivencias, cuentos o suposiciones.

En las entrevistas a Ricky desmetaforiza las preguntas, evade dar respuestas y suele darle poca importancia al grupo y reafirmar la estética feísta que propugnaban. Acudía con la cara maquillada (como en los conciertos) y con su playera con aquella cita de Truman Capote que se hizo mantra de Ricky: “Soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, ¡soy un genio!”. Y cuando había apoyo monetario de alguna disquera decía que era un error, que no se podía gastar tanto dinero en Flema porque las cosas seguramente saldrían mal.

Alrededor de él fue conectando una gran cantidad de seguidores que sabían dónde vivía, pues nunca se cambio de casa, y le iban a hacer pintas, que esperaban hasta, a veces, pasadas las cinco de la mañana los conciertos de Flema, seguidores que intercambiaban escupitajos de cariño con el grupo, o que portaban playeras que versaban: “Flema es una mierda, pero nos gusta”.

En los videos de los años noventa puede verse que sus presentaciones eran un descontrol total, la gente invadía el escenario, la banda seguía tocando y lo menos que importaba era cómo sonaba, lo trascendental ocurría en la transferencia entre banda y asistentes.

A veces no se entiende las letras de las canciones, ni suenan como en los discos, pero esa era parte del aura punk del grupo. Acá en México cuentan que las primeras grabaciones de grupos punk se distorsionaban tanto por ser constantemente regrabadas en cassettes, que ocurría que cada quien tenía una letra de la canción, eso pasaba también con Flema.

Los Flema grabaron los discos: El exceso de drogas y alcohol es perjudicial para la salud… ¡Cuídate nadie lo hará por vos!, en 1994, Nunca nos fuimos, del 1996, Si el placer es un pecado, ¡bienvenidos al infierno!, de 1997; Careto fobia I y II 2000, 2001; y 5 de copas, en 2002. En estas grabaciones la banda no sólo aborda el punk rock, también pasa por géneros como el skate, el rap y la psicodelia.

La Flema está asociada con el temperamento apático, es un humor que se ha asociado con la adolescencia. Y así serán las canciones de Flema, canciones adolescentes de reivindicación del suicidio, de las drogas, de la cerveza, del vino, de la cocaína y del pegamento, con descripción de violaciones, de huidas de casa, de fuck fisting, de desaparecidos, de jóvenes echados de la casa por párasitos, de vagabundos, de linyeras (lo que aquí llamamos teporocho). Canciones donde asistimos a un mundo íntimo lleno de contemplación pasiva del paso del tiempo, de la soledad, de la fiaca. Canciones conformadas con frases de uso común, sin preciosismo.

Una de sus especialidades es ese género de canciones que hablan del amor de la droga en canciones que podrían pasar por de amor de pareja. Otra, la brevedad, los temas no pasan de los dos minutos, y así quedan diciendo la cantidad necesaria de palabras, porque Ricky es un gran letrista punk, de frases cortas y de narrativa sencilla. Muchas barras bravas han convertido en himnos, con ese cantar argentino futbolero tan inconfundible y que ha traspasado fronteras, pues muchas barras bravas en Latinoamérica lo han adoptado.

Ricky Espinosa murió el 30 de mayo del 2002, en alguna de sus canciones hablaba de morir a los 23, él murió a los 35. La leyenda dice que apostó en una partida de fútbol en el Playstation, que si perdía se tiraría por la ventana, perdió y se tiró de un quinto piso. No se sabe a ciencia cierta si fue un suicidio o un desafortunado accidente producto del alcohol.

Ese día murió una figura que no sólo enarbola el punk y nihilismo como bandera, sino alguien que a la par de la industria discográfica construyó una escena. Él conseguía lugares para tocar, convocaba medios y cada banda que tocaba junto a ellos les daba el mismo lugar (si había plana en el periódico todos aparecían), él tomaba las riendas en las grabaciones de su grupo, inclusive grabó un disco solista llamado Vida Espinosa. También formó una banda llamada Flemita para tocar covers de bandas que le gustaban y así difundirlas.

Un artista que en los 90 supo ver el cambio del ethos no futuro del punk inicial y contestario, al ethos de los 90 de insatisfacción, de marginalidad y alienación. Y que resumió muchas vidas con el coro de una de sus canciones: “Si yo soy así, no es por culpa de las drogas; si yo soy así, no es por culpa del alcohol”.

Finalmente mencionar que en México Flema cuenta con un hijo putativo, el grupo Seguimos perdiendo, quienes abiertamente han declarado su amor incondicional a los argentinos, y que en muchas ocasiones suenan a calca pero que sin duda les falta la calidad letrística que siempre tuvo Ricky.

“Soy la burbuja que apenas te refleja
y destruirás con un simple parpadeo
Si el placer es un pecado…
Bienvenidos al infierno”

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