#PecesSueltos presenta: Los Violadores

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Los Violadores

por Óscar Muciño
@opmucino

No imagino cómo sería recibida actualmente una banda que decidiera llamarse Los Violadores, con un nombre así se delatan ganas de instalarse en el ostracismo o por lo menos un deseo de provocar o escandalizar. La banda argentina se puso así simplemente porque eran “violadores de la ley”. Se les considera de los primeros grupos de punk rock argentino.

Su fundador fue Pedro Braun (Hari-B), quien tras unas vacaciones en Europa conoció el movimiento punk, llegó a Argentina cargado con discos de las bandas que estaban encabezando la “vanguardia musical”: Ramones, The Clash, Sex Pistols, The Jam, Buzzcocks; y con la intención de formar su propia banda.

Conoció a Sergio Gramática, quien tocaba la batería, y quien sería el vocalista y miembro más duradero del conjunto; y a Enrique Chalar, quien se hizo llamar Pil Trafa. Pronto Hari-B abandonó la agrupación, que quedó conformada por los miembros mencionados y por Stuka Fossa y Zelazek, apodado “el Polaco”.

Tengo la impresión que uno de los entornos mejor adaptados para acoger la filosofía punk fueron los países llamados de “tercer mundo”, más particularmente Latinoamérica; la poca pretensión de virtuosismo, el sencillo acceso a un medio efectivo para encauzar protestas del contexto inmediato, la constante represión en estos países fueron ingredientes que ayudaron su expansión en el continente.

Los primeros tres discos de Los Violadores ofrecen un panorama de lo que fue el punk en la década de los ochenta, y exploran los sonidos del género en su evolución.

Tras unos años de tocar en el subterráneo, en 1983 graban su álbum debut, homónimo de la banda. El disco es rabioso y contundente, con un sonido rasposo y lleno de letras que ironizan sobre la guerra, la dictadura militar y el no futuro punk. Este disco contiene un clásico del rock argentino “El extraño de pelo largo”.

Su segundo disco, Y ahora qué pasa, eh, aparece dos años después, en 1985, es una grabación en las que algunas de sus canciones establecen una intertextualidad con la película de 1972 de Stanley Kubrick, Clockwork orange o Naranja Mecánica; como la canción “Uno, dos, ultraviolento”. Con canciones de sabor a calle, abundan las sentencias de carácter aforístico, de situaciones sociales también, la descripción del nacimiento de una clase desprotegida, el desencanto de la generación post dictadura militar, la guerra de las Malvinas, con todo y saludos a la dama de hierro Margaret Tacher.

En el tercer álbum, Fuera de sektor, el sonido de Los Violadores tomó la vereda de la época, dejó los guitarreos estridentes y se acercó a la canción post punk, oscura con tintes discos y una gran dosis de pop; incluso hay temas que exploran sonidos africanos. Los músicos argentinos demostraban que estaban al tanto de lo que ocurría en su género y trataban de hacer una obra acorde a los tiempos que corrían.

Queden estos tres discos de “los Viola” como un panorama introductorio a una de las bandas germinales de punk rock latinoamericano, que ha tenido una carrea más amplia, con encuentros y desencuentros, y cuyo último disco fue editado en el año 2009.

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