#PecesSueltos presenta: Robert Wyatt

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Robert Wyatt

por Albert Weber
@AlberthusWeber

Robert Wyatt fue una de las figuras más prominentes en la fulgurante escena del art rock británico de los años setenta. No tan sólo fue el energético baterista original de Soft Machine, uno de los proyectos más representativos en cuánto a rock progresivo y Canterbury se refiere, pues también fungió como un activista político de izquierda, principalmente desde la incorporación de la dama de hierro, Margaret Thatcher, al gabinete británico.

Algo siempre presente en su estilo musical y su aproximación al arte fue, dentro de todo atasque y exceso barroco imaginable, una cierta sobriedad compositiva y un rechazo por el histrionismo y sentimentalismo innecesario que otras bandas realizaban en sus actos en vivo. En Soft Machine siempre se procuró el riffeo junto con el jazz, los solos prolongados y virtuosos, y en última instancia, sentó muchas bases para la posterior experimentación sonora dentro del género.

Un talento fogoso y brillante se percibe en los videos más tempranos de la banda. Podría decirse que su técnica explosiva no podía congeniar con las melodías sutiles y melancólicas de Mike Ratledge o los elegantes dedazos de Hugh Hopper, pero una danza de opuestos fue lo que hizo de Soft Machine una banda tan fresca y original como lo fue inesperada. También, más allá incluso de su excelente técnica, sobresale su sello personal, su cálida y natural voz.

Soft Machine siempre se caracterizó por esa parte jazzera, nada fantasiosa y algo directa de abordar la música y la realidad. En efecto, las puestas en escena que llevaban a cabo las bandas de art rock y su intento de acercar la música al teatro y otras formas de arte era algo evadido por completo también por la mayoría de las bandas que conformarían tan sólo unos años después la ahora conocida escena de Canterbury. Sin embargo, Wyatt siempre quiso ir más allá del rock mismo, tal vez en este momento ya demasiado inocente para sus pretensiones artísticas. En 1972 forma Matching Mole con otros músicos de la escena, y nada volverá a ser lo mismo cuando se hable del estilo Canterbury. Acá una exquisita improvisación para el programa francés “Rockenstock”, una de las primeras presentaciones de la banda.

Pero Wyatt había nacido bajo la estrella del artista bohemio, rebelde y explosivo. Desde finales de los sesenta, toureando con la Experiencia de Jimi Hendrix, había adquirido un hábito descontrolado de consumo de alcohol (se dice que de tanto fiestear con Mitch Mitchell y Noel Redding), y para el inicio de los setenta era conscientemente alcohólico. En 1974, durante una fiesta en el departamento de Gilli Smyth, pasó la tragedia. Robert –sumamente pedo– cayó del cuarto piso y quedó paralizado de por vida de la cintura para abajo. En noviembre de ese mismo año Pink Floyd y Soft Machine dieron una serie de conciertos en el Rainbow Theatre de Londres, en beneficencia de la causa de Wyatt. Él mismo declaró años después que en realidad, paradójicamente, el accidente salvó su vida, pues lo alejó de la bebida y el ritmo destructivo que llevaba por eso años eventualmente lo habría matado antes.

Su legado es recordado por su excentricidad, su manera única de producir, la calidez eterna de su voz (perceptible hasta hoy en día) y los sucesos presentes en su vida que lo establecen no tan sólo como un artista de alto nivel, sino también como un personaje inconfundible e fascinante. En los ochenta se inscribió en el Partido Comunista Británico y colaboró durante toda la década con artistas de todo el mundo en búsqueda de hacer una nueva música folclórica políticamente responsable. Otros artistas más comerciales de la talla de David Gilmour, Björk, Phil Manzanera o Elvis Costello han colaborado en su discografía, y la densidad y clavadez de sus composiciones y comportamiento hicieron que hoy en día exista un concepto como el wyatting, que en slang musical inglés refiere a la acción de poner música excesivamente compleja y clavada en lugares inapropiados (bares, reuniones). No hay mejor manera para cerrar este humilde recorrido, que con un ejemplo claro de wyatting cibernético. Enjoy.

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