#PecesSueltos presenta: The Moldy Peaches

A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

The Moldy Peaches

Por Alejandro Guerrero
@elAleGuarrero

Es 1994 y Andrés Escobar acaba de marcar en contra de su propia portería, el gol que le costaría la vida meses después. Hay gente triste porque Kurt Cobain se voló la cabeza de un escopetazo, mientras otros tantos especulan sobre unos “indios insurrectos” que se alzaron en armas contra el mal gobierno del sureste mexicano, Chiapas, EZLN. Ernesto Zedillo era designado como candidato sustituto por el PRI a la presidencia, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio y “La Culebra” se convertiría en ícono del triste momento.

Nadie sabía qué pedo, los ochenta habían quedado bastante atrás. La onda era ser actual, estar hastiado de la falsa promesa de progreso futurista mientras se disfrutaba de los nuevos y artificiales sabores de raspados que había en los supermercados. Pasar la tarde viendo la barra de caricaturas y sus interminables anuncios publicitando engorrosos artículos que no necesitabas pero aún así te interesaban; jugar Donkey Kong y adelantar mundos usando las claves que leías en cierta revista de videojuegos…en fin, hacerte güey de las maneras más deliciosas y vale verga posibles.

Este caótico contexto sería el caldo de cultivo ideal para que otra banda adolescente se juntara a hacer música y pasarla bien.

Los Duraznos Pasados

El fabuloso y súper DADO dueto que formaron Kimya Dawson (estrella del universo del indie) y Adam Green (una especie de Julian Casablancas frito) en el Nueva York de mediados de los noventa, fue algo poco convencional. Catalogados por la estúpida prensa como una banda anti-folk, el sonido garagero-lo-fi de los Moldy Peaches fue ganando adeptos por toda la costa este del gabacho. Amantes de las grabaciones caseras de bajo presupuesto, la naciente agrupación acumularía un sinfín de cintas con temas variados en inspiración y foreverés: letras chidas dedicadas a la ciudad de Nueva York, voraces hamburguesas que enloquecen por comerte, pequeños y tiernos conejitos que nos invitan a estrangularlos, alegorías al nintendo y sus gadgets noventeros como el rumble pack (sí, la chingadera que le clavabas en el culo al control del nintendo para que vibrara cada que te dabas en la madre), canciones dedicadas a personajes de caricaturas como Hulk y los Thundercats, y claro, la clásica rola drogadicta que hace referencia a la eriza que produce el crack y su dolorosa abstinencia. Para el año de 1998 lanzarían su primer álbum titulado 2000 el cual cambiaría de nombre a Fer The Kids poco después de que Kimya se mudara a su natal Port Townsend, Washington, lugar donde seguirían creando material nuevo para en 1999 volver a Nueva York como una banda de cuatro integrantes que la romperían de una manera muy singular.

Observar las reglas para después romperlas

Contra todo convencionalismo, The Moldy Peaches solía asistir a sus presentaciones en vivo, enfundados en peludas botargas de conejitos y diferentes animales, extraños trajes de vaqueros siderales, árbitros de la NFL, émulos de Peter Pan, rastudos tatuados y desconcertantes máscaras que te observaban con la vacía ecuanimidad de la mirada de un pollo. Igualmente la desfachatez se manifestaba fuera de la narrativa de una banda de fritos que se habían juntado a hacer música con el único y siempre firme objetivo de pasársela chingón.

Sin duda, no es cómo se ven sobre el escenario lo que termina por atraparte, sus letras son sinceras y sin pretensiones de convertirse en la gran rola que cambiará la historia del rock. Eso es lo que hace chingona a una banda, la autenticidad con la que ejecutan sus temas, sin importar lo absurda que pueda parecer su letra… al fin y al cabo estábamos en la posmodernidad y todo era posible.

Su música fue amplia y variada, abarcando desde las melosas baladas de adolescentes tristes, dolidos y enamorados, hasta ondas punks subidas de distorsión que se ahogaban en sórdidos gritos de ericés por droga.

Lamentable o afortunadamente no se hicieron demasiado famosos y por eso pudimos dedicar este #PecesSueltos a una de mis bandas favoritas que por angas o mangas no había sido reseñada en esta sección dedicada a esos oídos inquietos siempre en busca de nuevos sonidos y experiencias. A lo más, Kimya Dawson se volvió conocida en este lado de la frontera, por una conmovedora rola que salió en la película Juno, llamada “Nothing Came Out“, la cual se volvió un himno para algunas esferas alternativas proto emo.

“No porque no diga nada, quiere decir que no me gustas” y “solo quiero ver caricaturas contigo” se volvieron frases que cimbraron fuerte en los corazones adolescentes de la época. Plenamente identificados con los elementos a los que los Peaches les cantaban, sin duda son rolas que marcan el sentimiento de una época que posteriormente sería engullida por el avance tecnológico y la súper carretera de la información que el Internet significaba. Épocas de grandes y acelerados cambios que solo con el pasar de los años adquieren la real dimensión y el peso específico dentro del devenir de la historia contemporánea que bien, puede ser tan caótica como una rola de estos güeyes.

La neta es que no hay mucha información escrita que se pueda reunir sobre esta singular agrupación, sin embargo algunos vídeos en la red, nos sirven para dimensionar el tamaño de esta banda que rescata el espíritu punk para convertirse en iconos de un naciente movimiento que con el paso de los años se consagraría en una de las escenas más rentables y diversas en el gabacho y en nuestro país: el pedo Indie, el hazlo tú mismo de los viejos hippies mariguanos setenteros cobraba sentido una vez más, en manos de músicos jóvenes que, hartos de las disqueras y sus ojetes contratos 360, creaban sus propias grabaciones con los recursos que tenían a la mano. Tal vez eso es parte de la magia de esta banda, su música es un fuerte aliciente a mandar a la verga todo y dedicarte a hacer y ser lo que te guste sin importar lo duro o difícil que sea al principio, los resultados serán afortunados con el paso del tiempo pues, el que persevera, alcanza.

Es justo decir que si les latió su onda, existen sus dos álbumes en línea, al alcance de todos en YouTube, el Moldy Peaches 2000 y el Unreleased cuts and live jamz 1994-2002, además de algunas entrevistas cábulas y extractos de documentales donde se constata la magia de esta agrupación, así como se respira un poco del aire de la escena indie anti-folk. Dense denso si así es su intención y recuerden: ¡Thundercats!, ¡Ooooooooooh!.

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