#PecesSueltos presenta: Willie Nile

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Willie Nile: un vagabundo de la luna/una luna vagabunda

Por Iván Cruz Osorio
@IvanCruzOsorio

Cuando uno se pone a pastar en los jardines del rock neoyorquino de finales de los años 70 es inevitable encontronarse con rabiosos cantautores como Lou Reed, Patti Smith, Bruce Springsteen. Eran los libertadores tiempos del punk, pero esa es otra larguísima resistencia que contar. Willie Nile (Buffalo, NY, 1948), poeta avecindado en Greenwich Village con ambiciones musicales basadas en su profunda admiración por Bob Dylan, Leonard Cohen y Reed, era un asiduo asistente a los conciertos en el CBGB, donde conoció a Patti Smith y al baterista de su banda, Jay Dee Daugherty, quien lo llevaría a una prueba en Arista Records. La casa disquera lo contrato y, a finales de 1979, lo pusieron en el estudio de grabación. El resultado fue un asombroso disco folk-rock, que parecería arcaico para su época, pero que conquistó los suspiros de nostalgia a la crítica y a la audiencia de la Costa Este. Willie Nile (1980), compuesto por once canciones,  repasa una ciudad de Nueva York que sirve de escenario a historias entrañables de sus habitantes, esto estableció una conexión directa con los viejos escuchas deseosos de letras poéticas, que asumieran el compromiso de contar historias cercanas

Los viejos lobos del rock neoyorquino aplaudieron al nuevo cantautor, incluso Pete Townshend declaró su admiración por el disco y le pidió a Nile que abriera los conciertos de The Who en su gira mundial de 1980. Otra caricia al ego se la daría la revista Stereo Review que declararía al álbum Willie Nile, junto a London Calling de The Clash, como el disco del año 1980. Arista records alentó a Nile para escribir y grabar el siguiente disco. El resultado ya no fue tan favorable, Golden Down (1981) fue un fracaso comercial; los críticos acusaron al cantautor de repetir la fórmula y lo enterraron.

La crítica, a todas luces desorbitada, decidió obviar la fuerza lírica y evocadora de las letras que en este disco encontrarían su madurez y su sello. Aunado a esto Nile tuvo problemas legales por los derechos de sus canciones, lo que derivaría en el fin del contrato de grabación con Arista y en un silencio que duraría diez años hasta que Columbia records publica Places I Have Never Been (1991).

Willie Nile ya había encontrado su sonido, inspirado en grupos como The Byrds, Buffalo Springfield, Crosby, Stills and Nash, y una lírica que lo ubica entre voces tan relevantes como las de Neil Young y Lou Reed. La audiencia neoyorquina aceptó a Willie como uno de sus poetas, y lo ha cobijado en sus calles. Por su parte Nile ha correspondido con álbumes de notable construcción poética como Beautiful Wreck of the World (1999), que tiene la canción “On The Road To Calvary (for Jeff Buckley)”, una estremecedora elegía para el cantante californiano.

Streets of New York (2006) es quizá una de las declaraciones de amor más poderosas que se haya escrito sobre Nueva York después del 9/11. Nile con este disco, que es alabado como el mejor de su carrera y en el que incursiona en varios subgéneros musicales como el reggae y el power pop, ha retribuido a los neoyorquinos que vieron en él a su poeta, un vagabundo de la luna/una luna vagabunda.

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