Postal 110. Distante para estar cerca

por Erika Arroyo y
@_earroyo
Ana Martínez de Buen
@Anamdb

ERIKA: Los recuerdos son imágenes. Al recordar, estamos haciendo lo más parecido a proyectar sobre una superficie -a veces blanca, a veces mucho más oscura, a veces muda, a veces ruidosa-, el pasado.

ANA: La distancia objetiva con la que hemos aprendido a relacionarnos con el mundo -con nuestro mundo, incluso-, esa mirada fría de laboratorio que nos hemos inventado para mantener fuera de nuestro alcance la parcialidad, no es más que un intento destinado al fracaso. Omitir la primera persona implica reconocer que no hemos estado ahí. Pero ahí estuvimos, aunque de principio no esté muy claro cómo.

ERIKA: Hablamos de nosotros porque no hay otro cuerpo, otra vida que conozcamos mejor. Así que aquí estamos, esta noche, intentando poner tanto de nosotros como nos es posible, no importa si en el proceso, aquello que sosteníamos con seguridad entre las manos se nos evapora.

ANA: Escuche muy bien lo siguiente: de entre sus memorias elija un recuerdo. ¿Cómo era el lugar en el que ocurrió? ¿A qué olía el ambiente? ¿De qué color era? ¿Qué sonaba al fondo?

ERIKA: Apague la luz y mire fijamente donde, aún en medio de la oscuridad, se revele ante usted un poco de claridad, será ese el lugar donde brotarán los momentos de esta postal.

ANA: Algunos rostros se resisten al tiempo, hemos procurado encapsular algunas de sus facciones y dejamos escapar de ellos ciertos gestos, los escuchamos decirnos al oído, como si estuvieran frente a nosotros, algunas frases que forman parte de nuestra galería mental.

ERIKA: La cabeza es una habitación oscura, a ella se cuela el mundo a través de nuestros ojos y se plasma en las paredes como un tapiz siempre cambiante.

ERIKA: La nostalgia, esa sensación de melancolía, empuja las cosas para alejarlas de nosotros. Distante para estar cerca, cada vez más cerca del deseo de lo que ya no es, añorando un retorno que se sabe imposible; somos artesanos de nuestra conciencia del tiempo.

ANA: Una imagen queda fijada temporalmente en una superficie. El foco luminoso que la transporta hasta ese cuerpo se parece mucho a la memoria, a narrar un recuerdo y que resuene en el cuerpo de otros. Mi padre y yo nos bebimos sus recuerdos una tarde de lunes. Saliendo, hicimos la lista del súper y hablamos del clima. Por suerte, no llovió.

ANA: Gracias por acompañarnos en esta transmisión especial de #Postales. Gracias, Eugenio, por prestarnos tu memoria para proyectar está postal.

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