POSTAL 27. La ablución es un interruptor de luz

Por Erika Arroyo
@WooWooRancher

Una mujer murmura vagamente intentando seguir la oración que el padre recita en voz alta. Sus labios, completamente perdidos en la réplica, la hacen lucir como talento musical de playback. Hincada en el reclinatorio, aprovecha ese momento de recogimiento para asegurarse que el escote elegido para ese día sea discreto, pero sustancial. Se persigna y levanta la cabeza como si ese movimiento trasladara automáticamente su súplica más allá del techo de la Iglesia de la Inmaculada Concepción.

Un niño imita a su padre, un hombre de unas patillas tan prominentes que parecen orejeras, mientras se santigua.

“Juan Antonio, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

El agua helada y bendita remoja la mollera del niño activando un llanto desmedido como la sirena de una ambulancia intentando romper con el tráfico. Leticia, quien escupió al mundo a Toñito con todo y sus 56 centímetros de largo, se ilumina al sostenerlo entre sus brazos como un tamalito perfectamente envuelto. La ablución es un interruptor de luz.

Un caballito de plástico recorre las bancas movido por una mano infantil. Un par de zapatos, opacos y gastados de la punta, acompañan con un discreto galopar una historia de vaqueros.

-Es la última vez que te digo que te estés quieto.

-¿Quién golpeo a ese señor, mamá?

Con su casi diminuto dedo índice, Juanito, el hijo de la vecina, señala el altar.

-¡Shhhh! Respeta, Juanito. No se habla en las iglesias.

Al fondo, doña Paciflora tose, primero con cierta mesura y luego como río desbordado. Juanita, su comadre, le golpea la espalda con la fuerza de un percusionista.

-A ver, póngase ahí. Ahora sí, muéstrenme sus encías.

El Dr. Guzmán no quiere perderse un solo momento en los primeros días de vida de su vástago y ha contratado al mismo fotógrafo de paisajito que le tomó cuando era niño su primera foto el día de las mulas.

Los Xochimilcas- La Trompeta que habla
[audio:http://nofm-radio.com/podcast/2015/PodcastsVikingo/Los_Xochimilcas_La_Trompeta_Que_Habla.mp3]

Una mesa llena de envolturas metálicas y bolsas de regalo que en este momento no son de ningún interés para Toñito, se ha convertido en objeto de contemplación para el resto de los invitados menores de 10 años, quienes intentan adivinar qué juguetes hay ahí. Los más grandecitos se han reunido en un rincón a contarse historias de fantasmas y terror.

Los Xochimilcas- La Llorona
[audio:http://nofm-radio.com/podcast/2015/PodcastsVikingo/Los_Xochimilcas_La_Llorona.mp3]

El reluciente mantel blanco de finos bordados es ahora un lienzo de mole y agua de jamaica derramada. Las señoras platican de los ojos cafés de Toñito. Mientras los señores intercambian preocupaciones futbolísticas. Fundidos en un sillón, los padrinos del niño, caracterizados por su afición a las margaritas, intentan sostener una conversación entre balbuceos y onomatopeyas etílicas.

La falda azul de doña Brígida se agita al ritmo de la música, hace juego con los zapatos de charol de su marido. La alfombra de los Guzmán es ahora una pista de baile.

-No se te vayan a torcer los ojos mirando caderas, Manuel.
-No se te vaya a ir la boca chueca, Cristina.
-Compórtate como un caballero con mi hermana.
-No te metas en mis problemas, Carlos.

Con el pasar de las horas y los tragos, el ánimo se ha avispado dando lugar a pequeñas esferas dramáticas que flotan como los globos sueltos de una fiesta que está a punto de terminar.

Marianita y Pepe han aprovechado el derretimiento de los más grandes para besarse junto a la escalera. Esta vez sí tiene que ser más como en las telenovelas y menos como la última vez, en la que Don Pancho le pegó una corretiza luego de verlos tomarse de la mano afuera de la escuela. Amor y drama.

Trompones, borrachazos, adultos jugando a perder el juicio… El bolo fue democráticamente repartido. Una moneda de un peso para no fomentar conflictos de intereses entre los niños y evitar dolores de cabeza a sus padres (con la resaca no hay mucho por hacer).

“Válido para todo el mundo y otros planetas”, decía la invitación que como pasaporte recibieron todos los invitados. Nadie nos dijo quiénes en esta historia eran los extraterrestres. Ya crecerá Toñito y con su pelo castaño y sus ojos cafés se encargará de iniciar batallas de crema batida y hacer batidillos en las fiestas de otros recién nacidos.

Postal27

Comments

comments