Postal 44. La risa te hace llorar como de reojo

De Erika Arroyo
@WooWooRancher

El mar podrá ser bello u horrible, pero jamás absolutamente ridículo. Admitámoslo, solo nosotros nos deslizamos bien en la pista de hielo de la risa.

Reímos en voz baja, metiendo los labios para clausurar cualquier oportunidad de que nuestros sonidos escapen en momentos solemnes. Lo hacemos debajo de las sábanas y en la oscuridad. Ese gesto que abre nuestra boca al universo para mostrarle colmillos si somos reservados o los terceros molares si nos sentimos cómodos con la idea de producir horribles estertores, ese movimiento de la boca y otras partes del rostro nos reúne esta noche en Postales. Bienvenidos.

Do I dare disturb your dreams – Lucrecia Dalt
[audio:http://nofm-radio.com/podcast/Do_I_Dare_Disturb_Your_Dreams_.mp3]

“Te ves más bonita cuando sonríes.” Porque un filtro alegre se ocupa de hacerte ver el mundo de colores. Los pájaros dejan de ser horribles palomas zurrando el parabrisas. Me enseñas tus dientes mientras masticas y me salpicas los lentes. Pero, vamos, ríes. Emites sonidos rarísimos, pero pienso, son una señal de que algo está bien, aunque a veces sean molestos y tenga ganas de correr detrás de un árbol para que nadie sepa que yo soy quien viene contigo.

Subes el volumen a unos niveles intolerables. Te vuelves insoportable, odiosa. Pero ríes.

Con honestidad, por momentos extraño que llores. Pero poquito. Luego te pienso riendo y bueno… Luego desapareces de mi cabeza.

Con la distancia emocional, vemos algunas cosas que en su momento destrozaron días enteros a través de un telescopio humorístico. Esa vez que te escupieron en el corazón en el andén del metro y que lloraste mirando las vías con tanta fuerza que deseaste desviarlas hacia ti y tu des-acompañante, es ahora casi un número de payasos. Los pretextos malabares. Y el ex amor de tu vida como el otro ex amor de tu vida y el otro ex amor de tu vida, protagonistas de malos chistes.

Seduced and Abandoned – The Magnetic Fields
[audio:http://nofm-radio.com/podcast/Seduced_and_Abandoned.mp3]

Alguna vez alguien se rió en mi cara. De mí. Pegó una carcajada casi con amplificador que me nubló la vista. Me persiguió como fantasma durante algunos años hasta que solita se marchó. Espero que haya vuelto a su autor justo en el momento en el que comía un pedazo de carne para atragantarlo.

La risa te hace llorar como de reojo. Ríos de lágrimas corren no en la pantalla cuando los amantes se besan, sino más bien, por las salidas de emergencia, por donde los desconocidos que se encuentran en un momento único durante la proyección escapan.

Jacaranda – Maladama
[audio:http://nofm-radio.com/podcast/Jacaranda.mp3]

No sé cuántas fotos tengo de mí riendo escondidas bajo el colchón. Las robo de los álbumes familiares cuando mi madre se distrae y las desaparezco porque siento que me hacen ver tan alegre que me doy miedo. El único inconveniente de reír es que parece que de verdad eres feliz y la convivencia con humanos me ha enseñado que la felicidad no vale nada en comparación con la tristeza. Sólo los tristes son tomados en serio. Los felices lo son a escondidas, en los barrios bajos de la aceptación, por donde nadie quiere pasear.

Hay un vagabundo que veo con frecuencia muy cerca de casa. Ríe solo. Una vez me acerqué para escuchar si se decía algo que le generara esa reacción. Balbuceaba algo sobre un caballo, luego se rascaba la cabeza y volvía a reír. Los únicos animales que me han hecho reír son aquellos a los que les veo cara de humanos, de gente conocida.

Ahora mismo me estoy riendo pero no lo sabes. Tengo una imagen de mi persona en la que te enseño que ya no uso braquets, que ya no tengo caries, que mis comisuras podrían tener vida propia, que me la estoy pasando bien, que ya te olvidé, que podría ser ese vago que duerme los lunes en el cajero automático y que en lugar de caballos, podría estar hablando de ti.

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