Postal 52. Laberíntico universo de la vanidad

Por Erika Arroyo
@WooWooRancher

El organillero dialoga con los gritos de la vendedora de chicles en el semáforo. Un limpiaparabrisas termina la labor que nadie le pidió. Por la ventana del auto se asoma una mano que extiende unas monedas cuidando no estropear el manicure. Una especie de dupla a la Thelma y Louise intercambia impresiones sobre una reciente experiencia desagradable que se revela en sus sonrisas como un oculto placer.

Una nebulosa de maquillaje en polvo hace del espejo del baño de damas un paisaje misterioso. La tapa del lápiz labial es retirada para dejar al aire libre un pedazo de rojo tan brillante como una pierna de pollo en la rosticería. Entre palancas del retrete y sonidos inconvenientes, las voces se persiguen en voz baja.

Las tazas se van llenando para vaciarse y volverse a saciar como las fauces de una caverna en busca de habitantes nuevos por descifrar. Las conversaciones se tornan más agitadas, las manos tiemblan como abanicos torpes. Los rastros de llantos y risas permanecen en la servilleta de tela que yace arrugada debajo del platito de las galletas.

El cierre del vestido sube clausurando la piel de la espalda. Vistazos de perfil, gestos de desaprobación que derivan en reproches a las etiquetas. Detrás de esa vaporosa cortina espera la ensoñación tomada de la mano de una pesadilla. El vestidor es el tras bambalinas de las muchachas tristes.

Spider 1-6 – Ni Hao
[audio:http://nofm-radio.com/podcast/Track7_Spider_1_6.mp3]

De entre claxons y mentadas de madre se desprenden piropos y silbidos como globos de helio que han sido liberados para ser perforados por algún flechazo con mal pulso o terminar en el escape de algún camión.

El photobooth da a luz a una serie de muecas absurdas decoradas con lenguas coloreadas por el saborizante artificial de una paleta de hielo.

Recorridos de arriba abajo y viceversa dan la bienvenida a las profundidades del laberíntico universo de la vanidad. Miradas violentas se intercambian casi como regalos. Una señora con una capucha de plástico de la que brotan pequeños mechones de pelo sostiene una toalla alrededor del cuello y camina hacia la entrada del lugar. Huele a artificio.

Sobre la avenida de las conversaciones enmarañadas nos movemos hacia otras latitudes.

Postal52

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