Puerto Rico Libre, la verdad

La semana pasada se comenzó a celebrar una revolución. Y ese aire siempre se disfruta, y siempre se toma en cuenta. En una isla en el Caribe se aclaró a un gobierno de poca moral su nula capacidad para representar a su pueblo, sin embargo algo no cuadraba. No se podía gritar «viva Puerto Rico libre«, o por lo menos no se podía gritar plenamente.

¿Por qué? Muy sencillo en realidad, porque sería una mentira. Sin embargo, el aire en redes nos dijo que se debía gritar algo, o muchas cosas. Muchos celebraban a Ricky Martin, Bad Bunny y Residente por derrocar a su gobierno. Otros celebraban la imposición del reguetón como motor social humano. Nos da la impresión que muchos celebraban una revolución en Puerto Rico. Pero es evidente que casi nadie, fuera de la isla, sabía qué se celebraba. Un poco tonto, y un poco penoso la verdad.

Pero no se preocupen, para que dejen de hacer el oso hemos llegado. Lo primero que debemos reconocer es que Puerto Rico tiene poco o nada que celebrar.

Puerto Rico Libre, un poco de música

Todavía ni entramos en materia y ya es molesto. No es molesto por lo que pasó, sino por lo que no pasa. Es más bien una ansiedad existencial por el limbo en el que vive todo un pueblo. Empecemos por aquí: Puerto Rico no es un país soberano.

La triste situación de Puerto Rico se llama Estado Libre Asociado. Que es otra forma de decir colonialismo. Puerto Rico es «propiedad» de los EEUU desde el 1898, tras la guerra hispano-estadounidense y la firma del Tratado de París. Posteriormente se estableció como el famoso Estado Libre Asociado de Puerto Rico en 1952. No son independientes, no son parte de los EEUU, ni son tal cual ciudadanos, ni mucho menos tienen los derechos de un estadounidense. Son Puertorriqueños. ¿Por qué? Muy sencillo, el mismo Puerto Rico lo decidió así y a los EEUU le conviene tener un guardían del Canal de Panamá del lado del Caribe. Nada más, nada menos.

Muchos han cantado al respecto, muchos han señalado este estado de semi esclavitud o sub ciudadanía, y no son ni Ricky Martin ni Bad Bunny.

Puerto Rico Libre, un poco de información

Les vamos a echar porras y dar caminos, pero no les vamos a hacer la tarea. Lo primero que debieran hacer es tener a la mano estos nombres, sólo para empezar: Ramón Emeterio Betances, Luis Muñoz Marín, Pedro Albizu Campos, Lolita Lebrón o Rafael Cancel Miranda.

Otros puntos importantes son los siguientes: Puerto Rico no es un estado de los EEUU. Por lo tanto no puede votar por el presidente de los EEUU. Por lo tanto no tiene representantes en el gobierno de Washington. Por lo tanto no toman ninguna decisión sobre el presente y futuro de la isla. Es simplemente un territorio, tal cual. Esa es su denominación.

El ser un Estado Libre Asociado les permite tener su constitución, su bandera, su equipo olímpico y elegir a su gobernador. Pero todo queda un poco en la nebulosa, pues no tienen derecho a muchas cosas que un ciudadano gringo sí tiene. Por ejemplo, pagan impuestos pero no reciben el mismo trato médico que el vecino del norte. De hecho, podrían recibir 10 veces más dinero de lo que recibe un estado normal, sin embargo reciben más o menos 20 veces menos.

La historia de Puerto Rico es una de tristes derrotas y pocas ganas de arrancar una soberanía retrasada bajo argumentos de la fortaleza cultural boricua o el simple pavor a perder la ayuda que proviene del pasaporte norteamericano.

También es una historia de personajes notables, resistencia y grandes triunfos. Es historia, es cultura y es experiencia humana que no se debe reducir a una semana donde celebridades se pusieron las pilas para hacer renunciar a un gobernador insensible de paja.

Puerto Rico Libre, según John Oliver

El problema real es éste, o son muchos, pero tienen más o menos la misma cara. Puerto Rico se debate entre tres opciones. Volverse un Estado de la Unión Americana. Seguir siendo un Estado Libre Asociado. O pedir su independencia.

El problema del Estado es que los puertorriqueños no quieren, en su mayoría, ser un estado, pues perderían su constitución y sus diferentes ventajas, aparte de que el Congreso de los EEUU no los quieren como estado. El problema de seguir siendo Estado Libre Asociado es que no es una estructura que permita el crecimiento y es el sistema que mantiene quebrada a la isla. Y la independencia no la quiere nadie porque no quieren perder el dólar y la ayuda económica que reciben de los EEUU. Literalmente están jodidos.

En fin. Es un desastre. No se puede pronosticar nada realmente. Podemos decir que se abren avenidas de conversación y depende de los puertorriqueños decidir, trabajar y actuar, ya sea para forzar su entrada como Estado o para conseguir la independencia. Lo que acaba de pasar es lindo y sintomático, pero nada más. El porvenir de todo un pueblo no se ha decidido y siguen tan aplastados como ayer y antier y hace 100 años. Y no, una revolución no concluye en tu mansión de Miami tomando el sol. ¿Puerto Rico libre? No. Todavía no.


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