Recuerdos

Por Óscar Muciño
@opmucino

Creo que el recuerdo más viejo que tengo es el de mi madre asomándose en una ventana alta del Hospital Troncoso un día después del nacimiento de mi hermana. Mi recuerdo es ya una imagen muy vaga, prácticamente sólo una sensación de que fui testigo de ese momento. El recuerdo se ha desgastado hasta casi desvanecerse, quedando en un armazón sentimental.

Tengo la certeza de que no lo soñé porque mi mamá y mi papá han revalidado que sí paso. Y es que uno no recuerda muchos lapsos de su vida. A veces ellos me cuentan cosas de mí de pequeño que yo ni idea, las clásicas “gracias de cuando uno es bebé”. También pasa con compañeros de escuela o de la calle que recuerdan cosas que yo ya ignoraba. Estoy seguro que esto no sólo me pasa a mí

La memoria propia y la colectiva se construye compartiendo recuerdos, como los de las distintas líneas de vida que conforman una familia. La duración vital de cada miembro es propia y cuando cesa determina a los otros integrantes. Pasa que con la muerte de muchas generaciones, sólo queda como memoria la letra escrita de otras épocas, y así todo puede llevarse a confusión.

Y es que por sí mismo recordar es engañoso, cuando se mira al pasado se hace con nostalgia, una de las peores consejeras, porque reviste al pasado de potencia emotiva, barniza momentos malos de nuestra existencia con patetismo y kitsch. La mayoría de las veces cuando recordamos nos vendemos gato por liebre, queremos pasar por nuevos a los muebles viejos sólo porque los remozamos.

Nuestro pasado no es únicamente el bloque temporal de nuestra existencia, el cual ni tenemos muy claro, ni lo recordamos todo; también es los recuerdos que constantemente traemos a la mente, nuestra curaduría de memorias. Al recordar seleccionamos algunas partes, evitamos otras, además del tamiz que les damos y que no les corresponde.

Si pensamos al pasado u origen como destino, tal vez es porque para construir nuestra personalidad actual acudimos a nuestros recuerdos más propicios para nuestras intenciones futuras. En una lectura de cartas de tarot lo más importante los pensamientos y recuerdos que activa la explicación del símbolo de la carta, además que los símbolos del tarot nos predisponen a ensoñar con los recuerdos de nuestra vida. Psicólogos, como Jung, han escuchado en cada carta de la baraja resonancias de eso llamado memoria y conciencia colectiva.

Bill Hicks en uno de sus monólogos decía “todos somos una sola conciencia experimentándose a sí misma subjetivamente, no hay tal cosa como la muerte, la vida es sólo un sueño y somos la imaginación de nosotros mismos”. Visto así toda percepción sería parte de una experiencia desorganizada de conocimiento, pero son las palabras de un comediante.

Comments

comments