#TerraIncógnita BadBadNotGood: el ascensor del que no te quieres bajar. Rumbo a Bahidorá

Por Gabriel Gómez Hernández
@Chico_Calavera

Supongo que es una epidemia a nivel mundial, pero el hecho de subirse a un ascensor es un riesgo a la salud psicológica ya que la música que te ponen es una especie de Jazz/Bossanova completamente #Inmamable.

¿Y esto a qué viene? A que cuando le pregunté a un amigo qué era lo que opinaba de BadBadNotGood, me dijo justo eso: “es la música de un ascensor del que no te quieres bajar.”

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Lleva algo de razón en su comentario. La banda de Ontario Canadá formada por Matthew A. Tavares, Chester Hansen, Alexander Sowinski y Leland Whitty, realmente te hace viajar entre una composición y otra.

Al escucharlos por primera vez podrían dar la impresión de ser uno de esos grupos ridículamente experimentales que tienen 300 canciones idénticas o que una canción dura 25 minutos. Al ponerles un poco de atención te das cuenta de que lo que está entrando a tus oídos es música con alto contenido de Jazz, Acid Jazz, algo de House y una pisca de Funk muy al estilo de bandas como Saint Germain o Electro Deluxe, pero un poco mas experimental. Esto por mencionar alguna referencia musical.

Definitivamente la clave de esta banda está en la base rítmica, la importancia que tienen la batería y el bajo, que sostienen en todo momento al protagónico Fender Rhodes (Piano eléctrico). De entrada nos dan una combinación milenaria que caracteriza el sonido de este tipo de bandas. El sonido armónico de este grupo viene de la mano del jazz respetando mucho los stándares y convirtiéndolos en una banda ligera para todos aquellos que no estamos familiarizados con este tipo de armonías.

Muchas veces no nos damos la oportunidad de escuchar ciertos tipos de género debido a que consideramos que se encuentran muy lejos de nuestras capacidades y entendimiento. Con BadBadNotGood pasa completamente lo contrario; a pesar de que inmediatamente se nota que la ejecución no está en manos de unos improvisados, el resultado en cuanto a la música que la banda muestra al público es completamente opuesto: sonidos simples, digeribles y disfrutables.

La oportunidad que ofrece BadBadNotGood es única, ya que si los has escuchado, pero no los has visto en vivo, probablemente imagines que son los rucos jazzeros virtuosos y clavados. Y realmente no, son 3 y en ocasiones 4 jóvenes con apariencia de raperos-skate que hacen lo que les apasiona y lo hacen de una manera magistral.

Jamás los he visto en vivo, pero es algo que me propongo hacer ya que me encuentro en esa etapa de la vida en la que ver la mayor cantidad de bandas posibles me apasiona, me gusta la idea de disfrutar las mezclas y las propuestas que se ofrecen. Me gusta la idea de no desperdiciar una sola alternativa que se me presenta.

La música y la vida siempre han ido de la mano, ejemplo: un día amas a una persona así como a una banda, otro día la olvidas y te vas con una que suene más melosa y suave. Después la extrañas y te gustaría volver a escucharla, pero realmente ya no eres fan, es sólo por las ganas de hacerlo.

¿Esta mariguanada qué? Pues a eso me remontan estos canadienses; a los momentos frágiles y sutiles. A las ráfagas violentas que despeinan. A los días tranquilos y a los de revuelo. A los viajes en carretera en los que te pegas a la ventana y todo lo que puedes escuchar es el sonido del motor mientras piensas y evalúas todo aquello que has hecho y que te hace falta hacer.

Y es que la música instrumental tiene esa bondad, no te envenenan la cabeza con letras que quieres olvidar después. La música instrumental, a pesar de tener una clara y precisa intención, deja abierta la puerta a que interpretes y elijas el camino que quieres seguir al escucharla. Te invita a que decidas en qué momento quieres usarla y para qué quieres usarla.

BadBadNotGood te da la completa oportunidad de ser libre, de escuchar de pie, de saltar, de estar sentado, de abrazar a alguien o de darte un toque en un rincón. Para estos chicos no hay un límite ni un parámetro establecido. No hay algo que esté prohibido (tal vez tocar mal sea lo único que no se permiten), por lo demás la libertad a la que me remontan es indescriptible.

La banda canadiense se presentará en el Festival Bahidorá este mes de febrero y mi presagio es que será una de las presentaciones más épicas de todo el festival gracias a la carga emocional que genera la agrupación. Además de lo ya sabido por todos; el público de Bahidorá es uno de los más entusiastas, aguantadores y locochón que a mí me ha tocado ver.

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