T’ORUS. Hip Hop Fusión para el barrio

Por Takeshi López
@TakeshiLopez

La economía es un tema preocupante en este país, los sueldos por los suelos y los precios por las nubes, pero creo que lo más difícil de este capitalismo salvaje es que no hemos a prendido a desvalorizar el dinero, lo creemos necesario para todas las actividades de la vida diaria. Pero hay muchas de esparcimiento que se pueden hacer con muy poco dinero, como ir a un museo (los domingos son gratis), a una muestra gastronómica o de licores (de entrada y muestras gratis) o ir a ver a una banda en algún espacio cultural (muchas veces también gratis). Esta última es poco aprovechada en esta ciudad, hay tanto y tan variado, que uno no se alcanza a enterar de todo a lo que puede ir a ver en una semana sin pagar cover.

En una de esa propuestas de recreación lúdica decidí ir a ver a T´ORUS, una banda que ya había tenido la oportunidad de escuchar en el FestProgJazz del año pasado, de modo que ya sabía de qué se trataba su propuesta HipHop Fusión. Llegué al Centro Cultural España pensando que ya había empezado el show, pero por fortuna me encontré a Erick “el Niño”, MC de esta banda, en el lobby del lugar, buena señal de que aún era tiempo. Subí a la terraza, me acomodé a un lado del escenario, porque con la nueva remodelación no se puede estar parado de frente, hay mesas y los meseros pasan con los pedidos de los comensales. Así que era el mejor lugar posible.

A diferencia de los grupos de Hip Hop convencional aquí no hay dj, son 5 músicos haciendo todo orgánico, las bases, los dub, todo. “Noon” empezó a sonar conectando de inmediato con el publico, porque es la rola más emblemática de la banda. Con loops que nos levitan del mundo como si volaras y sutiles toques de jazz calmando la espera, la banda empezó a ensamblarse, el Niño tomó el micro y empezó con sus líricas llenas de cotidianidad y optimismo, algo que ha caracterizado el estilo de este Mc; como listones que se van enredando las ondas sonoras de esas rimas se fueron tejiendo con los virtuosos teclados de Cristian Balderas, que jugaban con los tiempos muertos de la rola poniéndole más espectacularidad a la interpretación.

En el rincón del escenario se encontraba Enrique Nativitas tocando la batería como un virtuoso, que ha crecido muchísimo en la escena jazz de nuestro país. Escucharlo tocar siempre me hace pensar que algo espectacular va a pasar. Y esa intuición se cumplió cuando ejecutó un solo que dejaría a todo el público gritando emocionado.

La banda se tambaleaba al ritmo de la base como poseídos por el flow que inundaba el lugar. T´ORUS estaba demostrando porque es una de las bandas de hiphop con la mejor propuesta actualmente, las fusiones que experimenta con el rock, el funk, el free jazz, el groove le dan un estilo muy fresco a su música, saliéndose de lo convencional y acercándose más al Jazz fusión que da mucha libertad de creación.

No podía faltar a la mitad de show un poco de trolleo al Papa por parte del Niño, y su dialogo con la gente que busca hacer conciencia de la actualidad. Algo dijo este raper oriundo de la Ciudad de México que es cierto, y es que muchos de los géneros que tocan son combativos y espirituales, que nacen desde las entrañas. El Rap desde sus orígenes ha sido un canto de protesta, de denuncia, de libertad y de rebeldía de la comunidad afroamericana. Algo que se nota en las letras de esta banda, son esos versos emocionales al estilo del aullido Jazz, sí, digamos que es algo así como un rapjazzeado, no pierde ese estilo callejero, cotidiano, pero habla de amor, dolor y odio. No se detienen ahí, son algo más complejo y emocionante, hay voces distorsionadas coreando en las rolas desde el sintetizador de Cristian, muy al estilo Daftpunk, que se acompañan a la perfección con las distorsiones en las pedaleras de Aaron flores y su riffs y armonías, a veces funk rock, a veces rapmetal muy al estilo Rage Again the Machine.

Después de unas rolas conocidas, llego el turno de la rola nueva, que se incluirá en el material que están trabajando este año. Quedé sorprendido porque ya no hay tanto jazz, se fueron a sus influencias esas que reventaron los noventas, que nos formaron a toda una generación de melómanos, las guitarras a lo Jhon Frusciante, Dave Navarro y el bajo de Benjamín García al estilo de Tim Commeford o Flea llevándonos al rockrap más power. No puedo terminar sin recomendar el proyecto de este bajista con una de las jóvenes voces prometedoras de la escena mexicana, Jenny Beaujean. Al final el “Tigre” entró en la casa, como diría el poeta Lizalde, y le dio un zarpazo a la noche. Esta una rola instrumental y breve pero justa para complacer al público que gritaba “¡otra, otra!” y que aun así se fue con ganas de más a casa, pero por el orgasmo musical que habían tenido.

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