#VamosAlStandUp. La gran final de Stand Up Wars

por Óscar Muciño
@opmucino

viñetas de Julián Cicero
@pizzafrianofm

Una final siempre retaca las butacas pues nadie quiere perderse la resolución de los torneos. Así ocurrió en la final del Stand-up Wars, el Bar Xamán estaba lleno hasta las lámparas entre el público y la gente dedicada a la comedia que fue a presenciar la batalla entre los últimos cuatro “warriors” que lograron alcanzar un boleto para esta cita: Ana Julia, Alejandra Ley, Enrique Vázquez y Ricardo Pérez.

El evento dio inicio cerca de las 10 de la noche, cuando la gente ya había tenido tiempo de consumir cerveza y los tragos de ginebra con semillas aromáticas, al parecer pimienta roja, que estuvo regalando el staff del bar. Así que la audiencia estaba en su punto cuando empezó el show.

Uno de los anfitriones del evento fue Hugo Blanquet, quien nos dice que, a pesar de su cara de mazapán cortado, ya no toma. Y quien también afirmó que lo puta no se ve, se vive. También posó con el cinturón de campeón que estaba en disputa en la noche, Hugo lo luce como edecán de peleas de box, en algún momento el chipiturco que lleva queda semejando una capa, lo cual lo hace lucir como un luchador.

Cada uno de los finalistas contó con un padrino que antecedió su presentación. El primer padrino que subió al escenario fue Juan José Covarrubias, quien siempre hace gala de su humor negro, por eso comienza con un chiste sobre golpear a su mujer para tantear la reacción del público. Nos explica que para él si algo es descriptivo no es ofensivo. También se asume como alguien que dice muchas pendejadas por eso se considera un poeta (similar a aquello que decía Bill Hicks: soy poeta y comediante, así que si no se ríen de algo es porque es un poema). Covarrubias en su rutina dedica un segmento a comentar el nuevo slogan de las frituras Takis: “Intensidad real”, al que sugiere situaciones realmente intensas como tener sida y quedar embarazada, o que te la pongan dura sólo los enanos, o que aunque seas gay hayas embarazado a Anahí.

El primer finalista que subió al escenario fue Enrique Vázquez, especialista en crear humor con referencias a su parálisis cerebral y los prejuicios alrededor de ella; tiene la idea de un manual sexual de gente con parálisis, además que describe el sexo con Transtorno Obsesivo Compulsivo (TOC), sexo que busca la perfección del momento.

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La segunda madrina fue Mónica Escobedo quien preguntó a las chicas si combinaban su calzón con su brassiere, para así saber si eran cogelonas o no. También habló de las chichifas y chichifos y cómo sus amigas la invitaban a sangrar a tipos en los antros, y ella confiesa que se sentía como edecán de cerveza.

Alejandra Ley fue la segunda finalista en presentar su rutina. Empieza hablando de tolerancia y nos dice: Toleren todo esto, refiriéndose a ella. Analiza la frase “Me vale tres hectáreas de verga”, preguntándose si se refiere a una verga de tres hectáreas o a un sembradío de tres hectáreas con pequeñas vergas plantadas en ellas. Se confiesa lesbiana, y no sólo eso, sino lesbiana calada, pues ya ha estado con hombres; nos cuenta cómo un día intentó hacer sexo oral a un hombre sin conseguirlo al final, y compensando mejor con una chaqueta rusa, porque esas sí le salen. Aquí cabe aclarar que durante el torneo se mencionó que los comediantes debían presentar en cada etapa material nuevo, sin embargo, Ale ya había presentado parte de esta rutina en pasadas presentaciones.

Terminada la actuación de Ale fue turno para el tercer padrino: Alex Fernández, uno de los comediantes que más he visto hacer reír al público. Comienza con sus comentarios a la canción “La Gozadera”. También hace una imitación de los Gipsy Kings en plena sesión amatoria, teniendo sexo pues. Nos dice que esta ciudad es como comer ostiones, pues oscila entre el qué rico y el qué asco. Sin olvidar su segmento dedicado a mencionar las habilidades que tienen los vendedores de las chelas en medio de los conciertos.

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El tercer finalista en el escenario fue Ricardo Pérez quien realizó la misma rutina que presentó en la ronda de grupos y en las semifinales, su búsqueda de un amor “naco” de esos que se dedican canciones en la radio, aderezado con sus imitaciones de voces (su principal recurso); con la sección de imaginar a Oaxaca como un lugar de primer mundo si llegara toda la ayuda que se recolecta para ese estado: estadios con forma de molcajete, un Dominos Tlayuda o que sería común llevar a una “muchacha” del D.F. a Oaxaca para ayudar en la limpieza. También propone que se aproveche el tráfico del D.F. para ofrecer shows de calidad en los embotellamientos, como una presentación del Rey León en la esquina de División del Norte y Miguel Ángel de Quevedo.

El último padrino fue Mau Nieto, quien habla de comerciales machistas, los disfraces de puta en Halloween, las tradiciones nacas de Coapa y hace una imitación del Cristo de Iztapalapa. También comenta que coger con él es como subirse a la montaña rusa, dura poco, pero te vuelves a formar. Rememora cómo era llamar por teléfono a una chica y habla del actual sexting.

El acto final de la noche correspondió a Ana Julia quien habla de su preferencia sexual, que tardó mucho en salir del clóset, hace un símil de esta situación con los gangosos que se les nota lo gangoso, pero al parecer no saben que lo son. También reflexiona sobre aquellas personas que hacen cosas para las que no están capacitadas, como aquellos pintores que no tienen manos, “si no tienes brazos no pintes”, nos dice. Esto se une a su comentario de los paralíticos en patineta, le caen mal porque no arriesgan nada, porque si se caen no pueden quedar paralíticos, porque ya lo están. Sigue con comentarios sobre “hombres luchones” que se arman su propio negocio: un Uber. Ana Julia termina su rutina exacta, no deja ni un segundo en el reloj.

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La dinámica para elegir al ganador del torneo consistió en una votación del público y en una deliberación del jurado elegido para la ocasión, este elegiría entre los dos comediantes con mayor número de votos. Los resultados de la votación fueron los siguientes: Enrique Vázquez tuvo 71 votos, Ale Ley 40, Ana Julia 59 y, finalmente, Ricardo Pérez con 68. El jurado deliberó y otorgó el triunfo a Ricardo Pérez sobre Enrique Vázquez.

Así concluyó un evento de muchas semanas en los que tuvimos oportunidad de conocer a stand-uperos que van buscándose un lugar. El evento cumplió su cometido de dar un escenario a mucha gente nueva, inclusive el ganador fue una sorpresa porque más allá que la favorita era Ana Julia, Ricardo entró en sustitución de otro comediante y se llevó el premio. Sin embargo, no está de más mencionar nuevamente que durante muchas sesiones no se cumplió esa consigna de presentar material nuevo.

Cuando llego a casa y veo las notas que tomo durante la presentación, estas siempre me resultan frías, las palabras no pueden transmitir la atmósfera que se vive en los shows, por eso siempre estará la recomendación de acercarse a los foros que están dando cabida a esta expresión humorística, movimiento que no para de sumar gente a sus filas, y en el que mucha gente tiene vertidas esperanzas de verlo convertirse en una vanguardia que ponga más seguido el dedo en la llaga de nuestra mezcla humoral, que ponga en entredicho los motivos, situaciones y prejuicios que nos hacen reír.

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