#VamosAlStandUp. Sofía Niño de Rivera: clasismo, bullying y lejanía

La pregunta no sobra ¿existe el stand up mexicano? El stand up es un género muy específico que parece estar buscándose un lugar en nuestro país, aunque los principios están un poco desdibujados. Como grandes seguidores del género, decidimos seguir la temporada completa del Stand Up Mostaza de Comedy Central para ver la oferta, reírnos un rato y, quizá, empezar a repensar el humor en México.

Por Óscar Muciño
@opmucino

Viñetas de Julián Cicero
@pizzafrianofm

El 29 de julio en la temporada de stand up en el Hotel Four Points fue una noche diferente. La función no se llevó a cabo en el foro La Bóveda sino en una de las salas del primer piso del hotel, el público parecía más numeroso y distinto al de noches anteriores. Entramos preguntándonos si este tipo de cambios son los que provoca la fama, si estos son los cambios que ocurren cuando apareces en una plataforma como Netflix. Y es que esa noche se presentaba en solitario, a diferencia de otras noches donde siempre hubo varios comediantes, Sofía Niño de Rivera.

Mónica fue la anfitriona del evento, pero antes de comenzar con su rutina dio una breve declaración sobre lo que para ella es el stand up, humor observacional, contar las cosas que te pasan. En su rutina incluyó los chistes sobre el acoso a las mujeres en el transporte público, y otros gags sobre el Starbucks (o como ella le llama, el palacio de “hazle a la mamada”). Mónica no se demoró mucho en su presentación, fue apenas un breve bocadillo para dar paso al que se anunciaba como el show estelar de la noche, y por lo visto en el cartel y en el cambio de lugar, lo que era el show estelar de toda la temporada de stand up.

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En anteriores reseñas había mencionado la cercanía que hay entre el humorista y el melancólico, por ambos ser afectados por ese humor conocido como bilis negra, y a mi memoria vino una sentencia de Freud, quien decía en Duelo y melancolía: “En el melancólico observamos… el deseo de comunicar a todo el mundo sus propios defectos, como si en este rebajamiento hallara satisfacción”. Sofía no se rebaja, en su show no pierde, mayoritariamente se dedica a señalar los defectos en personas del público (su corte de pelo, su nombre, su forma de vestir), o en hablar de circunstancias que ella encuentra absurdas, pero siempre sus chistes van dirigidos hacia el exterior, no surgen de observaciones sobre ella misma. Es rápida, es aguda, es incisiva y es cábula, pero no hay una visible katharsis personal como había ocurrido en otros días.

Por ejemplo, si la mayoría de chicas que han pasado por el escenario han mostrado “preocupación” por su soledad, ella hace chistes sobre los peores lugares para recibir el anillo de compromiso, si te lo dan en el extranjero no puedes decir que no, o cómo te regresas.

Otro ejemplo, en algún momento de la presentación Sofía dice: “Las feministas lo están arruinando para las que queremos que nos paguen la cuenta”. Frase que contrasta con lo que hace unas semanas Mónica Escobedo decía al empezar su show, conminando a las chicas a que no abusaran de los “pagafantas” o “chichifos”, esos chicos que sin ninguna esperanza pagan las cuentas.

Inclusive apenas apareció Sofía desdeñó el escenario y el lugar (tal vez sin saber que le habían otorgado el de gala). “No se sienten como en boda pobre, nos dijo, bueno o al menos en boda de novios que no quieren gastar en su primer matrimonio”. Nos preguntó sobre su show que está disponible en Netflix, el cual confieso que no he visto pero me dice Julián al final que no usó chistes de esa presentación, y comenzó a hablar sobre la gente de Chihuahua que se sintió muy ofendida por lo que dice allí, revelándonos que se sintió muy sorprendida por la respuesta, pues no creía que en Chihuahua hubiera tanta cobertura de internet.

Sofía es una “niña bien” haciendo comedia, es esa chica guapa que cabulea a todos, la que ponía los apodos en el salón, como esa chica popular de high school gringo que acaba con su agudeza a cualquiera que intenta unirse a su grupo sólo reservado para algunos.

Sofiìa

Pero si, como he escrito, el humor es una forma de depuración moral, no alcanzo a ver qué depura Sofía en su acto, en otros actos he visto a gente ahondando en las partes débiles de su persona, ella no, ella menciona sus viajes a Sudáfrica para conocer en su estado salvaje a los animales, su visita a Los Pinos para convivir con el presidente, las veces que ha visto gente que no sabe hacer cuentas para dejar el 15% de propina en un restaurante, de sus visitas a la plaza de toros durante su niñez. Pero nunca se exhibe, ensaya pero no compromete de ella en ese ensayo.

Y es que si, como ella lo dice, la comedia es para que se te olvide lo culero que está el mundo, no sé si en mí lo logró, pues sentía cómo ella se alejaba de mí, cómo quedaba fuera de su humor, a diferencia de las demás veces que terminaba sintiéndome incluido dentro del mundo que el comediante proponía. Aunque no me pasó únicamente a mí, saliendo de la sala, yendo rumbo al baño, alcancé oír a una señora decir “me estoy quedando dormida”. Es probable que la señora, Julián y yo no fuéramos el público para Sofía, o tal vez nuestra bolsa traía muy poco, o nos faltan millas viajadas.

Como decía al inicio, el 29 de julio fue una noche diferente, diferente de principio a fin.

Este viernes 5 de agosto se presentará Mónica Escobedo, Manunna y Alexis de Anda.

stand up 5

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