#VamosAlStandUp. Stand Up Wars 5: Bluriberto, Sara Silva, Ray y Francisco Espinoza

por Óscar Muciño
@opmucino

viñetas de Julián Cicero
@pizzafrianofm

El Xaman Bar da al Stand Wars la atmósfera de club subterráneo con sus luces de velas y un escenario enmarcado en una luz no brillante sino amarillenta, pensada para hacer conjunto con la parafina. Haciéndole al juego con el gesto de que al final del show se prendió copal, el chamán mediante el rito va conjurando la realidad para acceder a las posibilidades mediante el signo, habrá que ir indagando si esta condición se cumple. Cercano a la figura del chamán es el bufón, quien conjura la realidad para volverla risible, abriendo posibilidades a la interpretación de la realidad, más que a la verdad o al presagio, porque el humor es una lectura del presente. El ritual siempre sirve para ambos propósitos, es una búsqueda aproximativa a una lectura tanto de las esferas celestes como de las mundanas, éstas últimas se han abordado como conocimiento, como pausa y como purga.

Además de que lo underground es literal porque para acceder al Xaman Bar se debe bajar unas escaleras para llegar al sótano. En la 5ta jornada del Stand Wars los competidores que ocuparon el entarimado fueron Bluriberto, Sara Silva, Ray y Francisco Espinoza; y fue una sesión con humor e intrigas. La anfitriona Mónica Escobedo quien además de ir intercalando entre las presentaciones de los participantes su rutina acerca de la mujer, consiguió una porra para el portador de la bandera: “pito chico”.

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Primero la confesión de la culpa, llegué tarde para ver tanto el sorteo de turnos como los primeros 5 minutos de la rutina de Sara Silva, en lo que pude presenciar discurrió sobre su peso, sobre su profesión como traductora y como alguna vez tuvo que realizar esa labor en una película porno, aderezado con una descripción de sus visitas al ginecólogo.

El segundo comediante fue Ray, quien había pedido para subir al escenario la canción de “Torero” de Chayanne, y diseñador gráfico nacido en Sonora. En su rutina se sirve en algunos segmentos de la imitación de la voz y de la imágenes grotescas, como un culo que asemeja un chupón. Recuerda a una compañera gangosa pero chichona de la escuela, que decía su nombre como Esher, y su experiencia con el cromatismo de las salsas de la Ciudad de México. Apenas cumple con la cuota de tiempo cierra bruscamente su monólogo.

El tercero a la caja de bateo fue Francisco Espinosa, un geek a quien ya habíamos tenido oportunidad de verlo, comenzó hablando de una frustración personal: ser un rock star; y quejarse del diminutivo de su nombre (Paquito). Dura poco en el escenario, la razón: pregunta a la audiencia cuántos geeks hay, los cuenta y a la primera le dice “es mujer no cuenta”, de inmediato el público responde con una desaprobación. Paquito intenta rectificar, ya no hay oportunidad, sale la primera, la segunda y la tercera bandera roja, queda descalificado. En el humor hay momentos en los que uno tropieza y no se puede volver.

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El cuarto comediante fue Bluriberto, regio afincado en el D.F. que imita el acento chilango de esposa Pamela, y que conserva la costumbre norteña de proponer preparar carnes asadas para cualquier celebración, como se hace en el norte. También comparte esas experiencias generales de visitar al doctor con la mamá que pide al doctor decir que los males son consecuencia de tatuajes, cigarro, alcohol y otros vicios. Inclusive confiesa su miedo a las inyecciones, se aventura a divagar sobre los nombres de los luchadores y se da la oportunidad de cantar un rap cristiano y un comercial de corn flakes. Incluso tiene que sortear una bandera roja, la del público. En los primero minutos del acto de Bluriberto escucho a alguien del público mencionar a Franco Escamilla, seguramente azuzado por el acento norteño y los temas, pero conforme avanza el acto confirmo mi noción: Bluriberto se construye, desde su “look”, de forma distinta.

El momento de intriga ocurrió porque en un par de momentos de la función se dijo que el portador de la bandera roja estaba inclinado a favor de Sara Silva, Bluriberto lo mencionó tras ver la bandera y Mónica nos aclaró que la competencia estaba blindada para esas eventualidades (como dice el refrán: aclaración no pedida…); no sé si el dueño de la bandera era amigo de Sara, pero he notado que un segmento de la parte variante del público de cada semana corresponde a los invitados de los competidores de la noche, la conocida “cargada”; recursos que se heredan y repiten, por eso siempre ocurren, como en concursos de nuevas banda de rock, de canto o en concursos de talentos.

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Vino la votación.

El primer lugar de esta batalla lo ocupó Ray, el segundo, calificando también a semifinales fue Bluriberto; y Sara Silva queda a la incógnita de alcanzar un repechaje.

Concluir diciendo que volvimos a encontrar a Félix, miembro del público recurrente y quien levantó la bandera la semana pasada a Nancy Villaló, le pregunté la causa y respondió que sentía que no había hecho conexión con ella y que a esto se añadió que notó que la gente no reía, también percibió que Francisco Espinoza no tuvo oportunidad de explicar su chiste,

Hoy Miércoles a las 9 se presentarán Ale Ley, Renato Guillén, Pachis y Marcela Lecuona; el anfitrión de la noche será Fran Hevia.

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