Vieja Ciudad de Hierro

por Israel Espinosa
@arqueorock

Uno de los recuerdos que más atesoro en mi memoria es el día que salimos en familia a comprar videojuegos al centro, eso pudo haber sido en el año de 1992, o una cosa así; recuerdo que fuimos a la zona de Salto del agua, ese día regresamos a casa con el juego de Legend of zelda, un cartucho dorado que nunca funcionó.

Regresábamos cada navidad a comprar cosas de contrabando a los puestos del centro, aunque estuvieran defectuosas: juguetes, ropa, aparatos electrónicos. El centro histórico fue nuestro centro comercial, porque en ese momento no había plazas con grandes tiendas, ni cerveza importada, ni restaurantes de comida rápida, mucho menos “cocinas de barrio” para comer quesadillas, tamales o sopes a precios elevados, porque en ese momento todo era comida de los barrios. Esa ciudad de a poco nos la arrebatan y últimamente a puños, para mí y supongo que para varios más, cada nuevo desarrollo es un arrebato de nuestra memoria, de recuerdos que se van en nombre de grupo FEMSA o algún otro.

Mi generación no recuerda el sismo de 1985, y no es necesario porque están bien arraigados los relatos de nuestras familias que lo vivieron. Pero nuestra generación sí recuerda el cambio de gobierno en 1997 y la esperanza que eso causó. Hoy y por el sismo de la semana pasada vemos cómo la izquierda institucionalizada, que en parte nació por la organización popular de aquel sismo de los ochenta, quedó rebasada por las personas que, en un acto sincero y espontáneo, evidencearon las fallas estructurales de su gobierno, tomaron en sus manos el destino de la ciudad. Ahora también, me parece estamos en un momento en el que nos preguntamos qué tipo de ciudad queremos, frente a otra que nos imponen y que para muchos ya es inviable.

El amor a la ciudad es complejo, ya que está lleno de lugares comunes como la idea de que es un amor mal habido, pero que a mi parecer es el que mejor la describe; esta ciudad se ama y se odia al mismo tiempo, se disfruta y se padece, pero yo, como millones de capitalino hemos disfrutado de sus calles, su comida y de su gente, de ese extraño ser llamado chilango. Yo terminé de descubrir esta ciudad en la preparatoria con amigos que hoy considero mis hermanos, descubrimos el amor juntos y como todos padecimos la delincuencia, la gentrificación y la pauperización del empleo, la falta de buenos salarios y de una renta accesible; apesar de todo eso verla en ruinas nos duele profundamente, porque el amor por ella es más grande.

Pero antes de que me ponga más cursi. Así como yo aprendí a amarla lo han hecho muchas personas y sobre ella han escrito libros, muchos cuentos, películas y sobre todo infinidad de historias que circulan de boca en boca, que dan testimonio de sus cambios, de la diversidad de personas que en ella habitan, de la particularidad de sus barrios. Ni qué decir de la música que en ella se ha generado, pero más aún en las canciones que le han cantado, desde Chava Flores hasta Molotov, de Santa Sabina a La Sonora Santanera. La ciudad es y seguirá siendo el escenario de nuestra vida cotidiana, de ese amor y desamor que nos genera, y hoy quiero hacerle un homenaje con algunas canciones que me escuecen y sobre todo que me recuerdan distintas épocas de mi vida; colores y recorridos que relatan la vida cotidiana o que sólo son sonoridades que la describen. Esta lista de canciones es todo lo que siento por ella y hoy tengo necesidad de decírselo.

(la canción Buldog Blus de Cecilia Toussaint es en realidad 1º Calle de la Soledad que por razones que desconozco está cambiada en spotify)

https://open.spotify.com/user/betterthingz/playlist/5V2GEAhE6j5tXfGDgjpGvw

solidaridad

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