Vociferentes. Acercándote a la música a través de la voz, el cuerpo y un bello cuento

Por Alejandro Guerrero
@elAleGuarrero

El pasado domingo 22 (día del músico), el Foro El Tejedor se regocijó con la fuerza del amor y la energía femenina de las Vociferentes. Colmado el recinto y tras la tercera llamada, nueve mujeres se deslizan sobre el escenario para darle vida a la historia de un lobito ‘outsider’ que quería alejarse de su manada para ser viento.

El noneto va relatando las aventuras del cachorro, intercalando pasajes de sus peripecias con temas musicales cuyo protagonismo es rotativo y cuya teatralidad invita a disfrutar al lado de los más pequeños. El encuentro con diferentes animales del bosque y las entidades espirituales que representan ciertos fenómenos naturales; conducen la historia por diversas situaciones que esconden una enseñanza (o varias) de vida y un mensaje muy trascendente: “siempre sigue el impulso que llevas en tu corazón”.

Las Vociferentes son una agrupación fuera de serie. No todos los días se tiene la oportunidad de disfrutar un conjunto vocal tan numeroso y tocante, trascender los recursos de la oralidad y el cuerpo, para empatizar con su público borrando la barrera que los separa… creando música en conjunto, llevándonos a través de sonidos orgánicos que exploran nuestra más profunda animalidad, con el fin de liberarnos y perder el miedo a la voz, dejándola ser, encontrándola en el fondo y conciliándonos con ella.

“Yo no quiero trabajar, no quiero desayunar… quiero fumar” fue lo que dijo la osa francesa cuando encontró al lobito por la mañana… y casi me sentí aludido.

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Vociferentes, como su nombre indica, hace eco  a la voz y a las diferencias que entre sus integrantes existen. Cada una identificada con ciertos géneros musicales, representaba un animal o entidad diferente. Cada una tuvo su turno para presentar un tema que en conjunto, resultaban en una ecléctica selección musical que transitaba entre el jazz y el son jarocho, pasando por el soul, la nueva canción latinoamericana, le chanson française, ritmos caribeños con tintes reggae, ondas new age y magia negra.

Fue realmente un bello y emocionante espectáculo, que si bien iba dirigido primordialmente a niñas y niños, cautiva a las diversas generaciones por la calidad que las chicas poseen en sus diferentes timbres de voz, el encanto de sus actuaciones, la alegría con la que se desempeñan en el escenario, la sinceridad con la que ejecutan sus temas, la fuerza con la que se golpean el pecho y el ingenio con el que producen diversos sonidos a partir de sus cuerpos. Aunado a los diferentes recursos teatrales que utilizan (pompas de jabón, hojas secas, telas, peludas colas, afelpadas orejas, bigotes retorcidos, bellas lunas, plumajes imaginarios, osas fumadoras francesas, generosos vientos que mueven por diversos mares, las velas de nuestro barco de la imaginación), junto con la danza, componen un show lleno de luz y energía sanadora, de esa que inspira… sí, aunque se lea bien jipi.

Estén en contacto pues con las Vociferentes ya que están recaudando los recursos para lanzar su primer material discográfico, el cual espero con ansias así como una nueva presentación… ahora más pensada para un público “adulto”.

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