#Voto18: debemos sentirnos obligados a ser cada vez más ciudadanos

por Alan Plata, Sergio Pérez, Miriam Silva, Katia Rodríguez, Luis Alfonso Escobedo y Ximena Ramos

#Voto18 es un proyecto que nació de la incertidumbre que nos presenta esta jornada electoral. Ante el desencanto por la clase política mexicana y con la política en general, consideramos necesario cuestionar y reflexionar por qué es importante votar, para así invitarnos entre los jóvenes a ejercer nuestro derecho al voto. Después de haber realizado una serie de entrevistas a diversas personas que en su mayoría tenían importantes diferencias políticas e ideológicas, hemos llegado a ciertos consensos en torno a las elecciones de este 1 de julio que nos permiten proponer algunas conclusiones.

Ni considerando una definición procedimental ni comprensiva se puede hablar de que actualmente el poder político en el país esté organizado democráticamente, pero eso no quiere decir que “México no esté listo para la democracia”, al contrario, es un país que cuenta con muchas experiencias democráticas en la escala local que consideramos urgente generalizar.

En las elecciones del 2018 los mexicanos dejamos pasar la oportunidad histórica de tener en la boleta electoral a una candidata mujer e indígena. María de Jesús Patricio es la representante de un proyecto muy amplio que con el ejemplo nos demuestra que otras formas de participación y organización son posibles. La resistencia y la lucha de los pueblos indígenas, a pesar de que Marichuy no haya sido registrada como candidata, continúa invitándonos a pensar la política y la democracia de una forma diferente.

Sin duda alguna, estas elecciones son de suma trascendencia para el país y también para los jóvenes que en él habitamos. La razón es simple, como lo explica Daniel Nudelman: “el país lleva ya cerca de cuarenta años implementando un modelo económico neoliberal que se ha traducido en una aguda concentración de la riqueza, en una seria polarización social y en la medida que otras modalidades de transformación política están excluidas –o no tienen suficientes adherentes– creo que es sólo mediante elecciones que se puede elevar otro proyecto de nación al poder. Esa es la oportunidad entrañada por las elecciones del 2018, aunque sea una oportunidad estrecha, porque como todos sabemos nuestra democracia electoral es muy incompleta, las elecciones son muy sucias, las autoridades son sesgadas y facciosas, pero si se consigue un resultado lo bastante decisivo, probablemente se consiga una alternancia en el poder.”

De este modo, los jóvenes tenemos la oportunidad de darle continuidad al proyecto neoliberal –que nos excluye y nos niega como jóvenes– implementado hasta ahora o elegir una opción antineoliberal y reformista que pretende redistribuir la riqueza y disminuir la desigualdad social, en donde los jóvenes podríamos tener mayor cabida y más oportunidades. Aunque de cierta forma los partidos cada vez se asemejan más unos a otros, aún podemos encontrar diferencias sustanciales que son suficientes para construir una alternativa. A pesar de esto, nos parece que como jóvenes no podemos limitar nuestra participación política a las elecciones, de manera que debemos organizarnos, informarnos y participar de forma constante en la vida política del país.

Para los jóvenes que se encuentran desencantados por las experiencias de esta jornada electoral, por el panorama político mexicano, por la decadencia de los partidos políticos y la experiencia de las terribles candidaturas independientes (a excepción de algunas locales), queremos recordarles (y recordarnos) que la “democracia” no se agota en la jornada electoral. Además de la obligación de votar, debemos sentirnos obligados a ser cada vez más ciudadanos, es decir, interesarnos por los asuntos públicos no sólo cuando se piden nuestros votos. Debemos entender las elecciones del 2018 como parte del proceso de construcción del país, una parte que si bien puede ser definitoria en algunos aspectos, no se acaba ahora, sino que continúa hasta que la descomposición política deje de traducirse en descomposición social.

Por último, consideramos que no hay un papel exclusivo para los jóvenes porque la juventud mexicana como un ente homogéneo no existe. Además la reconstrucción de un país, cómo nos va a afectar a todos, es una responsabilidad colectiva que se diferencia en cada actor y en cada sujeto de acuerdo con sus privilegios y las oportunidades que se tengan para incidir en la transformación de la realidad. En este sentido, nosotras y nosotros como jóvenes estudiantes tenemos mayores responsabilidades y obligaciones con la sociedad.

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