#Voto18: “Hay que politizar a la gente”. Entrevista a Paulo García

El proceso electoral del 2018 ya empezó, y en torno él, la opinión pública y los contendientes hacen diversas lecturas. Para algunos, la elección del próximo año debe de dar pie a la continuación de un proyecto de nación, y para otros, debe de ser un punto de inflexión. En una arena electoral plagada de actores con agendas políticas radicalmente diferentes, las elecciones del próximo año transcurrirán entre dudas y desconfianza, mientras la viabilidad de la democracia en México es puesta en tela de juicio por la ciudadanía. Ante esta coyuntura, #Voto18 es un proyecto que busca llamar a la reflexión acerca de cómo nos aproximamos a las elecciones del siguiente año, para abrir la discusión hacia sectores jóvenes que por primera vez votarán en las presidenciales, y también hacia grupos de la sociedad absolutamente desencantados de la política. Así entrevistaremos a diversas personas con disímiles perfiles, corrientes ideológicas y edades, con el fin de arrojar algo de luz al respecto de lo que ocurrirá el próximo año y en los venideros.

“Hay que politizar a la gente”
Entrevista con Paulo García

por Ana Katia Rodríguez Pérez y Miriam Silva Taylor

Ana Katia Rodríguez Pérez: ¿Cuál crees que va a ser el impacto de las elecciones del 2018 en el país, considerando que un cambio en el ejecutivo puede no ser trascendental?

Paulo García: Considero que la percepción que ha ido generalizándose sobre la incapacidad que tiene el ejecutivo para realizar ciertas cosas parte de que se ha ido ajustando y diseñado el Estado desde los años ochenta, pues la integración de políticas neoliberales permitió que el Estado se viera reducido y que tuviera menos sentido para resolver problemas públicos concretos.

Sin embargo, las elecciones del 2018 son trascendentales porque van a estar en cuestión determinados proyectos de nación y va a haber la posibilidad de discutir qué proyectos queremos para nuestro país los próximos años: si seguimos avanzando por la línea que tenemos hasta el momento o buscamos una alternativa.

ANRP: ¿Cuáles son estos proyectos de nación, tanto de los partidos como de los candidatos independientes, y qué opinas de ellos?

PG: Bueno, de los independientes a veces me molesta un poco que personas que han estado años en la élite política vengan a tratar de articular un discurso anti-partidos. Pienso, por ejemplo, en Armando Ríos Piter, quien fue alto funcionario en el gobierno de Calderón, que fue Senador por el PRD y que de pronto nos viene a decir que los partidos no sirven. Eso molesta, y creo que es una premisa de la cual no deben de partir las candidaturas independientes.

El PRI y el PAN, para mí, representan la misma alternativa de país, es decir, una continuidad de las políticas neoliberales y una cierta forma de ejercer el gobierno que para mí está caduca. Los nuevos aliados del PAN, Movimiento Ciudadano y el PRD, que tenían una tendencia hacia la búsqueda de un cambio de régimen, ahora han traicionado estos principios y se han aliado con otro proyecto de país.

Para mí la propuesta del CNI es muy interesante y tiene una demanda muy legítima que responde al hecho de que sus peticiones no han sido escuchadas por mucho tiempo, y a un olvido tremendo de parte del resto país. Pero ellos también reconocen que no están proponiendo un modelo de país y eso también hay que tomarlo en cuenta. ¿Qué otra alternativa hay? Nos queda MORENA.

Andrés Manuel López Obrador también ha tenido un proceso particular, él ha venido cambiando y ajustando su discurso que ha dejado atrás una forma de pensar la política como “nosotros”, como comunidad y como los pobres contra los ricos, que era un poco su discurso del 2006. Eso me causa un poco de ruido. Asimismo, creo que hay que tener cuidado con los cambios internos que han tenido lugar en MORENA, con la gente que se ha venido colando y con el proyecto de país que se ha ido transformando. Me parece que este proyecto que va a presentar en el 2018 es un poco menos anti-neoliberal que lo que fue antes y eso, para mí, es un riesgo que no sé si podamos asumir.

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MST: ¿Consideras que existen las condiciones sociales y económicas para que se lleve a cabo la democracia en México?

PG: ¿Hay democracia en México? Yo creo que le hacen falta varias cosas. Si bien hoy ya no existen las condiciones políticas que había en los setentas, de modo que ya no tenemos un régimen de partido hegemónico, para hablar de democracia tenemos que pensar en otro tipo de cuestiones, como el acceso y la garantía de los derechos humanos o la igualdad económica.
Antes de eso, es muy complicado pensar que hay una democracia en México. Es cierto que ahora existen otras garantías en cuanto a instituciones políticas, pero sin duda son insuficientes.

MST: Tomando esto en cuenta, ¿votar tiene algún sentido?

PG: Yo creo que tiene sentido cuando se trata de desmontar un modelo de Estado que ha permeado en los últimos años. 2018 es una continuidad del régimen neoliberal o una posibilidad de pensar en otras alternativas. En ese sentido, cuando se trata de cambiar de modelo de régimen actual a uno distinto, creo que sí tendría sentido votar.

AKRP: ¿Cómo crees que puede cambiar el modelo de democracia existente en México? ¿Cómo puede ser perfectible?

PG: Las reformas que han sido aprobadas desde 1977, desde la paradigmática reforma de Reyes Heroles hasta la actualidad, han generado cambios en el legislativo y la creación del árbitro electoral. Esas reformas han tenido cierto impacto, pero ahora lo más importante que queda es que se articule una comunidad política en el país y que se pongan en cuestión proyectos de nación. Que se piensen, se discutan y se escoja el mejor para el país.

AKRP: Regresando un poco a las condiciones sociales y económicas en México, si todavía persisten dichos problemas ¿cómo es posible la democracia?

PG: Mi punto es que el Estado actual no está en la situación de garantizar la democracia, pues no garantiza la seguridad, ni los derechos humanos, ni una condición de igualdad.
Ahora bien, quitar la vía electoral de participación no me parece la solución. Por eso creo que hay que apostar por una construcción paulatina y por un engrosamiento de esas condiciones para que exista realmente la democracia en el país. Ese proceso que va a costar tiempo, recursos y trabajo, y el 2018 es una buena oportunidad para darle un giro a este aspecto.

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MST: ¿Qué responsabilidad piensas tú que tienen los partidos políticos y el INE en esto?

PG: En el déficit democrático, tienen mucha. La práctica política, la corrupción y el condicionamiento político a programas sociales, afectan mucho la percepción que tienen las personas sobre la política. La experiencia concreta que tienen las personas sobre la política, es la de un político que llega a tocar la puerta de su casa para pedir un voto a cambio de dinero, o escuchar en las noticias que cierto actor político se robó cierta cantidad de dinero.

Es por esto que las personas no creen en la política, no es una cuestión caprichosa ni ganas de darle la espalda a las instituciones, es porque han tenido una experiencia desastrosa. De esto son responsables directos todos los partidos y el INE como árbitro.

MST: ¿Los ciudadanos qué podemos hacer para ayudar a este proceso?

PG: Lo que vale la pena es dar a entender a las personas que la política no es cómo actúa el PRI, que la política es algo amplio de lo cual nos debemos de apropiar para poder participar políticamente y no dejarlo a los partidos. Y es que esto va más allá de cuál nombre entra a la boleta, debe de ser un proceso y una práctica política cotidiana, que si bien va a tomar tiempo, vale la pena construir.

AKRP: ¿Y cuál crees que sería el papel de la ciudadanía en este proceso? Sobre todo de la gente joven.

PG: Tenemos mucho que aportar desde distintos espacios. Acá desde la facultad (de Ciencias políticas y sociales de la UNAM) tenemos mucho potencial para hacer cierto tipo de seguimiento, de acercar la política a la gente, eso es importante. Porque, como les decía, la experiencia práctica, concreta de las personas con la política es muy desagradable, entonces se trata de decirles a las personas: 1. La política no es solamente lo que los políticos han hecho últimamente. Se trata también de traducir los programas que están presentando las diferentes alternativas políticas, para hacerlas más comprensibles, cercanas, amigables. Para que la gente sepa de qué se tratan las distintas ofertas políticas, qué representa cada una y qué tipo de país propone cada una. Eso podemos hacerlo muy bien.

MST: Justo sobre la gente que no está en la universidad y que está mucho más alejada de poder acceder a este tipo de información ¿dónde queda su papel?

PG: Yo creo que hay que ir a buscarla. Como universitarios, como parte de la UNAM, como gente que vive en la Ciudad de México tenemos una serie de privilegios, y eso hay que reconocerlo. Para mí los privilegios no son otra cosa que una obligación para devolverlos de una u otra forma a la sociedad. Hay que politizar a la gente de afuera, y hay que hacerle sentido a las cosas que pensamos, discutimos y analizamos acá. De otra forma, creo que no tiene caso estar pensando nada más en hablar desde el escritorio y hablarnos a nosotros mismos cuando no vamos a hacer un proceso colectivo de construcción de comunidad política.

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AKRP: Hablando de construir políticas públicas para resolver los problemas sociales, ¿cómo sería factible desarrollar políticas públicas para cambiar la democracia?

PG: En cuanto a políticas para mejorar la situación del árbitro electoral creo que aún se puede caminar. Ya no hay mucho que hablar en cuestión de reformas políticas, se trata más bien de exigir un papel de verdadera y auténtica neutralidad. Porque creo que es lo que ha hecho falta y lo que ha lastimado últimamente su legitimidad. Concretamente con las elecciones del año pasado en el Estado de México, creo que ha sido un papel muy triste el que ha tenido el órgano electoral local y el mismo INE con algunas cuestiones. Eso en términos de autoridad electoral, y simplemente, el papel de la administración pública como posible agente promotor de política pública, para mí lo que hace falta de fondo es, además darle más capacidades para tener decisiones sobre política económica. Lo que pasa desde unas perspectivas de unos años para acá, parece como si solamente nos deberíamos dedicar a gestionar cierto paradigma de política económica, el paradigma económico neoliberal, y tenemos dedicarnos como Administración Pública a generar eficacia y transparencia. Pero se tiene que ir más allá.

AKRP: El INE ha sido un órgano que ha servido para construir la democracia en México, pero ha fallado mucho, ¿qué hacer con el INE o cómo reformarlo?

PG: A mí me gusta más el modelo del INE actual, que la Comisión Federal Electoral que presidía el secretario de Gobernación antes de las reformas en el 89-90. Pero en la práctica el problema ha sido que ha habido prácticas que no han sido las mejores. En términos de cómo reformar al INE para que sea más ciudadano e imparcial, creo que todavía pueden darse muchos pasos. De entrada pondría sobre la mesa que los partidos dejen de tener tanta relevancia para nombrar a los consejeros y las consejeras electorales, y pensar en otros esquemas, como los hay en otras partes del mundo, para que participen actores de la sociedad civil que ayuden a mejorar la autonomía del órgano. En suma, se trata de exigir que la práctica concreta del INE, que sea realmente imparcial, que tenga dientes para sancionar debidamente las irregularidades en los procesos electorales, y una última reforma que de una auténtica autonomía en la que la sociedad civil participe y le dé seguimiento, para que su ejecución sea imparcial.

AKRP: ¿Quieres agregar algo para cerrar?

PG: Pues yo creo que es una buena ventana de oportunidad el 2018. Pero tampoco hay que tener demasiadas expectativas, pues las alternativas que hay fuera del régimen neoliberal, que son MORENA y el CNI, tiene dos complicaciones: el CNI únicamente pretende poner sus legítimas demandas sobre la mesa y MORENA se acerca cada vez más a una élite económica que antes denunciaba, lo cual me preocupa. También hay que tener presente que queda mucho camino por recorrer y muchos problemas por solucionar, y en ese sentido hay que pensar cuál es el mejor punto de partida para solucionar los problemas que vienen; de lo demás pues invitar a que esta coyuntura sirva para politizar, que salgamos de nuestra comodidad de capitalinos de esta universidad a decir a las personas lo que está pasando, que las personas se acerquen a la política que vean que tiene sentido y que se exija que los árbitros electorales actúen con imparcialidad.

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Paulo García es estudiante de noveno semestre de la carrera  de Administración Pública y Consejero Universitario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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