#Voto18. “La corrupción no se puede resolver en una elección”. Entrevista con Jacqueline Peschard

En una arena electoral plagada de actores con agendas políticas radicalmente diferentes, las elecciones transcurrirán entre dudas y desconfianza, mientras la viabilidad de la democracia en México es puesta en tela de juicio por la ciudadanía. Ante esta coyuntura, #Voto18 es un proyecto que busca llamar a la reflexión acerca de cómo nos aproximamos a los comicios, para abrir la discusión hacia sectores jóvenes que por primera vez votarán en las presidenciales, y también hacia grupos de la sociedad absolutamente desencantados de la política. Así entrevistaremos a diversas personas con disímiles perfiles, corrientes ideológicas y edades, con el fin de arrojar algo de luz al respecto de lo que ocurrirá el próximo año y en los venideros.

“La corrupción no se puede resolver en una elección”
Entrevista a Jaqueline Peschard

por Alan Plata
@AlanPlata_97

Sergio Pérez
@tobeperez_

Ana Katia Rodríguez

Sergio Pérez: En México hay un consenso sobre el funcionamiento del andamiaje democrático. No obstante, a veces parecería que eso no se traduce en los hechos. ¿Qué tiene que decir al respecto de esta disociación entre la ley y los hechos?

Jacqueline Peschard: Llevamos desde los veinte años de la transición, del 77 al 97, construyendo reglas electorales que nos permitan tener elecciones conforme a los estándares internacionales, es decir, elecciones libres y competidas. Creo que efectivamente, con el paso de los años, hemos logrado construir una institucionalidad electoral que nos permite tener competencia política; que haya pocos constreñimientos para emitir el voto; que todos puedan votar; que el padrón esté bien, y por lo tanto, hemos logrado que cada voto emitido cuente por igual.

Hoy en México, las elecciones no las decide el gobierno, ni algún grupo político ni nada por el estilo. Las elecciones en México las deciden los ciudadanos y eso se puede probar con datos duros que surgen del nivel de competencia política. En suma, los estándares democráticos están cubiertos y hay una autoridad que se encarga de garantizar que los votos se emitan y que los votos se cuenten.

Sin embargo, hay un contexto de mucha falta de confianza en las instituciones, la cual, a mi entender, no debería de tener nada que ver con la actuación de las autoridades, pues el origen de la percepción de desconfianza es producto de lo que pasa alrededor de las elecciones, no propiamente con la organización de la elección. Estamos hablando de delitos electorales provenientes de actos de corrupción, del dinero ilegal en la política, de la compra y coacción del voto a partir de redes clientelares. Es decir, lo que rodea a los eventos propiamente electorales.

Esto merma la confianza en las instituciones electorales, pero quien es responsable de esto no es el INE, y tampoco es quien lo tendría que resolver. Por ejemplo, ante el dinero ilícito que entra a las campañas, el INE difícilmente puede hacer algo, porque no tiene inteligencia financiera, ni control sobre los bancos, ni nada. Para poder combatir estos problemas necesitaría la colaboración del resto del Estado.

La disociación que mencionas es resultado de los déficits de control del Estado mexicano sobre lo que gravita alrededor de las elecciones: control sobre los recursos públicos que se desvían, la vigilancia en términos de inteligencia financiera, el control sobre los flujos bancarios y demás aspectos técnicos que competen a otros órganos estatales y no al INE. Este es el problema, estas son las verdaderas fuentes de la desconfianza, no si se cuentan bien los votos o si está bien el padrón, eso lo garantiza el INE y lo garantiza bien.

SP: Considerando estos vicios que circundan el proceso electoral, ¿usted considera que hay democracia en México?

JP: No es un asunto de opinión, sino de si reunimos todos los requisitos de acuerdo con estándares internacionales. Si nosotros vemos los requisitos que tienen Freedom House, la ONU, el PNUD, vemos que el país califica bien como una democracia electoral, con elecciones competidas y donde no hay limitaciones para empadronarse.

Entonces, ¿vivimos en democracia? Si nos remitimos a los estándares que se fijaron desde la poliarquía de Robert Dahl, podemos decir que sí, que en México hay democracia, porque tenemos elecciones libres y competidas, aunque incipientes. Además, ante los problemas de la compra y coacción del voto, el sistema del voto secreto es el mejor antídoto para la compra y coacción. Si la gente a la que le dan un regalo a cambio de su voto siente que hay una reciprocidad a cambio del regalo es otro asunto, pues el sistema del voto secreto garantiza que con la secrecía del voto se pueda rebasar esa coacción. Todo lo demás de que si le tomas una foto a la boleta o cosas por el estilo son mitologías, a mí que me digan dónde están las pruebas de eso. Asimismo, hay que mencionar que nuestra democracia es principalmente electoral, pues no hemos logrado desarrollar otros ámbitos de la democracia como es el caso de la impartición de justicia, la libertad de expresión. En esos ámbitos todavía estamos rezagados.

Alan Plata: ¿A quienes van a votar en la elección de julio les podemos decir que su voto se va a contar y va a influir en el proceso?

JP: Sí, eso lo podemos garantizar.

AP: El problema de la crisis de las instituciones y de la corrupción ha generado incertidumbre en el electorado, particularmente en el caso del Tribunal y del INE, como en el caso del Bronco.

JP: Yo no sé dónde está la corrupción ahí. ¿Que compraron al Tribunal o qué quiere decir? Yo creo que efectivamente la corrupción es uno de los temas que más agravia hoy a la ciudadanía. Sin embargo, la corrupción no va a determinar el voto. Es decir, no va a determinar cómo se cuenta el voto. El voto se va a contar y se va a contar bien porque hemos probado que lo podemos hacer. Ahora hay enormes temas que gravitan alrededor de lo electoral, como la corrupción, que alejan a la población de la participación y generan desconfianza. Pero no metamos cosas que no son, es decir, la corrupción no es parte del debate entre el INE y el Tribunal. Eso no pasa por la corrupción. No es que los consejeros estén recibiendo dádivas del gobierno, sino más bien es una controversia entre quien tiene la palabra y quien no la tiene. En realidad, la corrupción tiene más que ver con una falta de dominio de las instancias que deben controlar el ejercicio del gasto público, como es el caso de la Secretaría de la Función Pública o de los auditores superiores en los estados federales. En este sentido, la corrupción no tiene que ver con las instituciones electorales. Es más, impacta en dichas instituciones porque lo electoral es un momento plástico, en donde se expresan todos los malestares que tenemos, porque viene la renovación y queremos que la renovación nos resuelva todos los problemas que tenemos. Sabemos que no los van a resolver, pero hay una suerte de gran expectativa. Hay una cosa que yo creo que nadie pone en duda, que el Inegi lo ha sacado a partir de la encuesta sobre la calidad del ejercicio del gobierno, es que los problemas que más le preocupan a los mexicanos no es el empleo ni el sustento económico, sino la inseguridad, la violencia y la corrupción. Pero es la corrupción como desviación de recursos y, en algunos casos, es esa desviación de recursos la que ha llegado al ámbito electoral y que no se ha castigado lo suficiente. Sabemos que la Fepade hizo una sola investigación que es la de Chihuahua y hay una orden de aprehensión en contra del ex-gobernador, la cual no se ha llevado a cabo. Ahí sí depende de las limitaciones que tiene la Fepade como parte de la PGR. De la Fepade no he hablado porque no tiene la autonomía que debería de tener.

AP: Con la decisión que tomó el Tribunal de aceptar la candidatura de El Bronco, a muchas personas les preocupa que el INE y el Tribunal van a ser las instituciones que califiquen la elección. ¿Es necesario reformar el entramado institucional para hacer efectiva la democracia?

JP: Es que no sé cuál es su pregunta, perdóneme. Yo sé que usted tiene muchísimas preocupaciones, pero dígame concretamente qué es lo que le preocupa. ¿Si las elecciones van a ser confiables o no? Pues hay que verlas con la perspectiva que le toca a todos. Hay un foco de desconfianza, no de incertidumbre porque los procesos están claros. Si nosotros sabemos que el INE puede garantizar que los votos se cuenten bien, pues ya tenemos el 95% del resultado electoral bien. Esto significa que es necesario que la gente participe lo más posible, ya que cuando uno no participa, los que deciden son los que participan. Entonces uno está renunciando a su voto y a la participación. Por otro lado, el Tribunal va a calificar la elección sobre los datos que haga el INE. Y el gran problema es si va a calificar y va a anular la elección, si hay un rebase en el tope de gastos y si la diferencia entre el primero es una diferencia muy estrecha. Todo esto puede suceder, pero va a depender de muchas cosas. Ese punto sobre la desconfianza del Tribunal, en mi opinión, no debería de ser un elemento para que los ciudadanos renuncien a todo lo demás que sí está garantizado. De esta manera, hay un consenso en torno a que la desconfianza en cuanto a la sentencia del Tribunal con respecto al Bronco, pero eso no hace que las elecciones vayan a pasar por procesos que sesguen los resultados y dejar que la gente vote. La corrupción es un elemento que está definiendo la división y la competencia política. Van a ir ganando votos los candidatos que puedan convencer a la ciudadanía que son los menos corruptos o los que tienen menos lazos con corrupción. Entonces, la corrupción sí está ahí, pero como un elemento que está orientando a los electores, pero no es un elemento problemático

AP: ¿Entonces la corrupción impacta más en las preferencias electorales que en el proceso?

JP: Sí, pero las preferencias son parte del proceso.

AP: Pero me refiero a los procesos internos de las instituciones.

JP: Es que no le entiendo. ¿Cómo que en el proceso interno de las instituciones? O sea creo que la corrupción es un elemento que está orientando la preferencia electoral, pero no afectando el trabajo de las instituciones.

Ana Katia Rodríguez: A partir de que existe una falta de confianza en las instituciones, ¿cómo es que la legitimidad y la confianza recae más en las instituciones y no en la práctica política misma?

JP: Me cuesta un poco de trabajo hacer la diferencia. ¿La confianza va más hacia las instituciones o a los actores? Lo que dicen las encuestas es que los políticos en general, como actores, tienen enormes niveles de desconfianza, y eso se refleja sobre las instituciones políticas, es decir, están asociados. A veces somos mucho más exigentes con las instituciones que con los actores políticos y no vemos que, en buena medida, parte de la desconfianza en las instituciones es por la conducta de los actores políticos. Por ejemplo, en una campaña política, los grandes protagonistas deberían de ser los candidatos, pero hoy tenemos que los grandes protagonistas son el INE y el Tribunal, cuando en realidad deberíamos de estar pidiéndole a los candidatos sobre sus propuestas y cómo es que las van a llevar a cabo.

SP: En el 2006, los spots del Consejo Coordinador Empresarial pudieron influir en el voto, es algo de lo que yo no quiero volver a tener dudas. ¿Qué podemos hacer al respecto? Está el Sistema Nacional Anticorrupción y la Fiscalía, pero ¿usted cuáles considera que son los mecanismos que hay que implementar para combatir eso?

JP: hay que implementar varios mecanismos. Creo que tenemos un modelo nacional anticorrupción que es un modelo al que le estamos apostando porque tiene una participación fuerte de la sociedad civil y claramente institucionalizada. Sin embargo, ha ido en pasos muy lentos, viéndose reflejados en la falta de magistrados y un fiscal anticorrupción. Se nos atravesó un proceso electoral y, como digo, gana toda la atención, y la corrupción no se puede resolver en una elección. Lo que hay que resolver en una elección es quién queremos que gobierne, y en lo demás hay que seguir participando, vigilando, exigiendo y demandando porque no se pueden resolver los problemas de la noche a la mañana. Entonces si ya tenemos un foco sobre el ámbito de la corrupción, pues hay que seguir sobre él ya que es algo que permea gran parte de la vida política mexicana.

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Jacqueline Peschard es profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Encabeza un seminario universitario sobre transparencia, y su área de trabajo es sobre sistema político, elecciones, transparencia y combate a la corrupción.

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