¿Orgulloso de ser Indio? Israel Espinosa expone el peso de la palabra “indio”

En los últimos años distintas marcas y agencias publicitarias se han esforzado por hacer que sus productos parezcan que son incluyentes, respetuosos de las diferencias, feministas, contra el racismo, el clasismo, etcétera. La mayoría de esas campañas han sido un rotundo fracaso y terminan por ser parte del problema y no de la solución. ¿Orgulloso de ser Indio?

El día miércoles 3 octubre salió a la luz una nueva campaña de la cerveza Indio, de la marca Cuauhtémoc-Moctezuma, en ella aparecen personas con playeras que tienen la palabra “pinche” tachado, debajo de ello la palabra orgullosamente y después indio.

Hay varias cosas que me parecen graves en esta campaña y quisiera señalarlas para comenzar un debate público.

Personas no indígenas

1) Las personas que portan estas camisetas son lo que definimos como personas no indígenas, es decir; de piel blanca y rasgos más bien europeos.

Ciertamente estoy haciendo una caricatura de la manera en que estamos acostumbrados a representar desde nuestros imaginarios lo que creemos que es una personas “fresa” de clase media o no pobre, pero eso nos ayuda a nuestros propósitos al final de esta reflexión.

2) Estas personas, tanto mujeres como hombres, no se puede asumir que sean reconocidos como “indios”, es decir, la playera que portan es una contradicción, ¿cómo pueden sentirse orgullosos de algo que no son? Y esta condición es importante porque ser “indio” en este país racista tiene implicaciones fuertes y complejas.

3)
Las primeras consecuencias de esta afirmación son que nunca han sido discriminados por su color de piel, nunca se les ha negado un servicio, nunca se les ha infantilizado, despojado de sus territorios, no son parte de las cifras de las pobreza extrema y por supuesto no se les ha exigido que sean bilingües (hablar español y su lengua materna), no se les pide que comprueben que sean mexicanos y una serie de etcéteras.

En ese sentido lo que deberíamos de preguntarnos es ¿de qué deberíamos de sentirnos orgullosos?

¿Qué pesa en la palabra Indio?


4)
Los pueblos originarios de nuestro país han llevado una lucha de siglos contra un sistema político que los invisibiliza, los excluye de las decisiones y que en general ha construido un relato en el que ellos no caben en un proyecto nacional a menos que se despojen de todo su pasado y sus tradiciones.

Guillermo Bonfil Batalla en su libro México Profundo describió un proceso histórico de los pueblos originarios en México y que puede extenderse a toda América y probablemente a todos los pueblos del mundo: Bonfil nos explica que a la llegada de los conquistadores ellos designaron a los pobladores originarios con ciertas características, en ese sentido los dotaron de atribuciones que les dieron un carácter de natural, de esencia.

Estas características tenían el papel de hacer una separación, entre los europeos y los no europeos con el objeto de distinguir y asignar privilegios. De esa manera los conquistadores se atribuyeron la posibilidad de gobernar y usufructuar los recursos naturales, mientras a todos los demás se les dio el privilegio de sobrevivir. Si bien los pueblos de indios tuvieron más privilegios que las personas traídas de África como esclavos, la forma asimétrica de trato y la discriminación siempre estuvo presente.

Indianización, desindianización y reindianización

Bonfil le llama a este primer hecho del proceso indianización, ya que es la manera en que el conquistador le asignó un nombre y una esencia a los antiguos habitantes. Ante esto, la única manera de que los pobladores no sufrieran todo esa violencia, fue abandonar sus tradiciones, su lengua y sus tierras; asumir una vida urbana y volverse mano de obra o dedicarse a otra cosa que no los pusiera en el cajón de lo indio.

Este segundo hecho lo nombró desindianización, ya que implicaba abandonar las características que les habían sido asignadas, abandonar ese esencialismo del cual habían sido objeto. Pero esto no los salvó de dicha violencia y no le dio mejores condiciones de vida, sólo le arrancó su pasado. Ya que no ser un indio no solo se refiere a como se veían: también son prácticas sociales que no tenían, como la ropa que se porta, los lugares en los que se socializa, cómo se habla, dónde se trabaja, etc.

El tercer hecho y fundamental es la reindianización, es decir, los pueblos aceptaron ser indios, pero no como los nombraba el Estado o la clase dominante, sino indios como ellos mismo se decían, con sus mismas características, con sus propias reflexiones sobre su vida y su existencia, en sus propios términos. Esto se materializó en distintos movimientos sociales como el EZLN, solo por poner un ejemplo.

El odio y la violencia

5) Que personas que no representan a primera vista las reivindicaciones de los pueblos, de lo que ellos son, de lo que ellos quieren ser, es volver a nombrarlos desde el poder, es invisibilizar la lucha por el autonombrarse, autogobernarse, por volver a ser lo que ellos quieran. Que una marca de cerveza quiera reivindicar la palabra “indio” como símbolo de orgullo me hace preguntarme: ¿orgullo para quién o quiénes?

Asumir que desde nuestros privilegios podemos nombrar a otras personas, decirles qué deben ser, cómo serlo, y además decirles que se deben de sentir orgullosas de ello es racismo. La separación por color de piel, por características físicas, se nos impusieron desde arriba, desde a quién le conviene que las personas no blancas ganen menos dinero, no accedan a puestos de dirección en las empresas, etc.

No podemos quedarnos callados ante campañas publicitarias que tratan de esconder el odio y la violencia.

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Israel Espinosa@arqueorock

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