#Drakkar IV: Negro

Por Vikingo Morales @vikingomorales y Diego Vidal-Cruzprieto @vidaleando

Drakkar: una embarcación de casco trincado que data del período comprendido entre los años 700 y 1000. Fue utilizada por los escandinavos, sajones y vikingos.

En NoFM el Drakkar se transforma en un navío sónico que semanalmente zarpará para contar una historia a través de música seleccionada a manera de relieve y la tripulación trazará la cartografía del mar.

En esta ocasión zarparemos desde el vacío, la oscuridad nos envuelve; la música actuará como brújula para salir de las fauces de este negro océano. Acompáñenos en esta aventura del Drakkar, todos a bordo pues el entorno carece de misericordia.

¿Qué hacer cuando lo que nos envenena se convierte en arma? ¿Qué hacer cuando no queremos escapar de nuestros impulsos más negativos? Sólo queda usarlos sin reparo y sin temor, pues aquí el arrepentimiento no es una opción. El negro es el único color a nuestra disposición y el mundo es un lienzo en el cual nos vemos obligados a delinear nuestra catarsis.

¿Qué es esto que está frente a nosotros? Una silueta cubierta en negro nos señala, damos la vuelta y empezamos el escape… de repente nos percatamos que todos somos los elegidos.

Tinnitus, gritos, sangre; despertamos con la cabeza resonando como un diapasón, el aire huele a combustible. Nuestro cerebro no lo sabe, pero nuestros huesos entienden que el momento ha llegado. El mismo sonido cáustico que nos despertó suena de nuevo, los tambores de guerra resuenan uniéndose al llanto de los inocentes y a la rabia de los que todavía ayer no eran guerreros. Tomamos una espada del suelo, una botella de cristal hedionda de hidromieles. Al cruzar la puerta la luz es cegadora.

No sabemos cuándo pasó, pero todas las historias de guerra empiezan igual y terminan peor. El cansancio, la sangre y la derrota han cambiado nuestro rostro hasta el punto en el que dejamos de reconocernos. Loki, el embaucador ha vuelto a hacer de las suyas; y a través del arte de la decepción, nos dio un adelanto del Ragnarok.

Una agria realización cae sobre la cubierta: la esperanza muere al último, sin embargo, también muere. Las áureas lágrimas de Freyja alimentan la flama de nuestros corazones a través de una revitalizante lluvia. Hemos perdido varias batallas, sin embargo, el Valhalla siempre nos espera; la guerra no ha terminado, pues es el estilo de vida de nuestra gente, los Einherjars.

Odín, el dios padre, sacrificó uno de sus ojos para legarnos el secreto de las runas; no es fortuito que nosotros también debamos de sacrificar algo a cambio de la victoria. Asgard demanda un sacrificio, la sangre no basta en esta ocasión, el pago deberá efectuarse con una moneda obtenida por medio de la codicia: el orgullo.

Al efectuar nuestro sacrificio Heimdall observa desde el Bifrost, desde ahi presencia un evento histórico: Midgard se ha impuesto ante el telar de las Nornas, las guardianas del destino. Thor no nos abandona y celebra nuestra empresa abatiendo el Mjölnir,  el camino se ha abierto y lo navegaremos con valor. En ésta, la última batalla, festejaremos en la sangre del enemigo, no habrá misericordia.

Reyes e hijos de Odín, vamos camino a casa. A nuestro paso las aguas se calmarán y la penumbra cederá. Cada latido de nuestro corazón extingue el miedo.

El acero es el cubierto predilecto en este banquete, el filo de nuestras hachas rebana hasta el hueso, pues hay que dejar algo para que en su momento, Loki construya el Naglfar, trayendo muerte y devastación comparables únicamente con el combate que estamos librando en este momento.

El campo de batalla es un lienzo teñido con el miedo de nuestros enemigos, es nuestra gran obra maestra: los hermanos pelean y se matan entre sí, los hijos de las hermanas desconocen todo lazo familiar. Un edad de hachas, una edad de espadas, los escudos son astillados, una edad de vientos, una edad de lobos; todo esto antes de que el mundo pierda el horizonte.

Algo es indudable: ahora nos hemos convertido en muerte, el destructor de mundos. Hel no se da abasto con todas las almas que hemos enviado a sus dominios, nuestra furia eclipsó el sol, nuestro valor hizo temblar la tierra y nuestra determinación nos condujo a una victoria que será recordada en los relatos de mil generaciones.

Nuestra voluntad por salir vencedores, el deseo por triunfar, el apetito por llegar a nuestro máximo potencial… esas fueron las llaves que abrieron las puertas a nuestro verdadero destino.

Escucha Drakkar todos los martes a las 5 de la tarde por NoFM.

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