Postal 129. Los sueños de la tercera dimensión

-Un perro con sonrisa.
-¿Los perros tienen caries?
-Un traje de astronauta.
-¡Wow!
-Espera, el perro se pone el traje de astronauta.
-¿Ah, sí? A ver.
-Ahora, un cohete con un perro sonriente saludando por la ventanilla como lo haría un humano al despegar.
-¡Wow! ¡Wow! ¡Wow!

La historia puede contarse más rápido. Jala la palanca sin esperar tanto entre las imágenes. El cartucho con diapositivas es como un revólver estereoscópico, escuchas un disparo suave y brota una transparencia. No es necesario que cierres alguno de los ojos, mantenlos fijos al frente para ver cómo se inflan ante ti, los animales antropomorfos de las películas animadas y las flores de los jardines que imitan el reverdecer exótico de alguna tierra lejana.

Esta noche, elige entre la selva artificial, los bailarines zombies de algún videoclip, las medusas, las luciérnagas o las vacaciones familiares en algún parque de diversiones.

Bienvenidos seas al View-Master de Postales.

Si creías que tu asombro no era capaz de revivir, te recomendamos ampliamente relajar los músculos faciales, encuentra un rincón cómodo en tu hogar, inserta un carrete y mira a través de este visor.

¿Esa serie que acabamos de observar era un grupo de sirenas danzantes o de nadadores sincronizados? ¿Te mareó? ¿Te salpicaron? ¿Estás bailando? Eso, baila, hazlo mientras ahogas en un vaso de leche alguna galleta de animalito.

Las luces bajan de intensidad, las rocas del mar se cubren de metal y luces de colores, el panorama es una nebulosa de químicos rosas, verdes y azules. Si giras el carrete puedes mirar de cerca.

Clack.

Un cielo azulado, limpio, de nubes como algodones va siendo salpicado por pequeños manchones flotantes.

Clack.

Tienen alas.

Clack.

Es una parvada.

Clack.

Que está a punto de estrellarse contra usted.

Clack.

La ciudad de noche parece un holograma en esta diminuta proyección personal. Las calles más emblemáticas hacen gala de su tridimensionalidad texturizada de concreto y edificios de múltiples estilos arquitectónicos. Si cambias la diapositiva, podrás apreciar a los humanos fantasmagóricos que se esparcen sobre el asfalto brillante, signo de una reciente lluvia.

Una termografía hace aparecer en escena a un león. Cuesta trabajo descifrar la fiereza que yace bajo la melena, pero conviene reproducir mentalmente un lejano rugido para movernos hacia la diapositiva contigua donde una manada de ciervos ha sido captada en el momento de correr. El resto es una galería de huidas y pesquisas.

Si tienes aún un poco de leche en tu vaso, no dudes en dar un trago antes de continuar.

Mirador turístico o transportador a los sueños de la tercera dimensión, el View-Master ofrece un show individual para cada ojo de forma simultánea, engañando nuestra mirada y zambulléndonos en una profunda y maravillosa ilusión.

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Erika Arroyo – @_earroyo

Postal 128. La espuma de la higiene personal

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