Un octágono sonoro. 8 discos del 2014 para oídos exigentes

Por Erika Arroyo

Las listas me estresan. Me estresan particularmente porque me obligan a tomar decisiones y seamos honestos, aunque sean necesarias, a nadie le gusta asumir esa responsabilidad. Me estresan también porque son como embudos que van estrechando todo. Las listas son como los últimos días del año, pretextos para la enumeración.
En fin, estamos aquí no para darle un papel protagónico a la idea de las listas sino para hablar de otras cosas, incluso sin alejarnos por completo de esa sombría capacidad de nombrar en serie. Hablemos por ejemplo, de la selección, de una no natural.

Seleccioné los sonidos que a lo largo de este año me acompañaron en mis trayectos de ida y de vuelta, los que hicieron de una inundación, un río y de una catástrofe, ruinas por las cuales caminar. Aquellos que me ayudaron a tejer nuevas experiencias, a recorrer de otros modos el espacio, a tocar texturas con los oídos, a esculpir momentos, a trazar formas en la cabeza, a cavar y a transpirar frecuencias.

No son diez, son ocho. No todos son álbumes y varios de ellos probablemente no hayan sido recomendados por algún líder de opinión o experto de infomercial con gafete, pero los he elegido porque para mí son relevantes y confío en el aprecio e interés que en alguien más puedan despertar. Un octágono sonoro que comparto con ustedes por diversas razones, pero principalmente por el placer de compartir algo que se disfruta.

– Ypres, de los Tindersticks

– Piedra del desierto, EP de Párvulos

– Soused, de Scott Walker + Sunn O)))
Pueden escucharlo aquí

– Happiness is Happening, de Roman Flügel

– EP1, de CUTS

– Polymorphous, EP de Born In Flamez

– Angels & Devils, de The Bug

– +, de BEAK>

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