Bob Ross y su mundo loco

En internet la vida no termina, más bien se extiende para alcanzar la verdadera inmortalidad. Esto es un hecho comprobado una y otra vez, y el caso de Bob Ross es el mismo.

No es que Bob Ross haya sido olvidado, de hecho es un referente mundial del buen pedo. Pero en internet Bob Ross es una figura casi mítica que sirve tanto para el humor como para la inspiración o la cábula.

Estas últimas semanas el señor ha tenido una nueva oleada de resurrección gracias a un hermoso mini documental producido por The New York Times que se preocupa por dónde se encuentra todo el trabajo de este ícono de la televisión.

Bob Ross y sus misterios felices

Pues sí, el gran señor de The Joy Of Painting es una figura de culto, pero como con toda gran personalidad, también es un misterio.

Al final, todo se reduce en los árboles felices, las reflexiones sobre la luz y la oscuridad, el afro y los buenos ratos que regala este hombre afable. ¿Pero quién es este pintor de la televisión y hasta dónde llega su legado?

Nos pusimos a investigar y encontramos cosas muy bonitas, muy divertidas y algunas muy raras sobre Bob Ross.

Bob Ross fue militar por más de 20 años y era el encargado de gritarle a todo mundo.

Sentía un amor profundo por las ardillas. A veces llevaba una al estudio, y pasó sus últimos años con cuatro de ellas.

El maestro tuvo un par de participaciones especiales en el MTV chido.

Todos los capítulos de The Joy Of Painting están en YouTube en el canal oficial de Bob Ross, y registra millones de visitas.

Nunca fue un millonario, de hecho no cobraba por su serie en PBS. En realidad vivía de dar clases y vender productos de Bob Ross Inc.

Su hijo salía de vez en cuando en el show, era medio raro y más bien fan de los lagos.

Es un mega ídolo en Japón y su programa se transmite dos veces al día. De hecho, cuando visitó la isla, la policía tuvo que asegurar el aeropuerto.

Fue pupilo de William Alexander, el pintor que creó la técnica que popularizó Ross. Después se enemistaron y Alexander acusó a Ross de robo.

Tal cual, toda una caja de monerías. Evidentemente la clase artística nunca ha considerado a Bob Ross como un «artista serio», pero el trabajo de Ross está resguardado por el Smithsonian National Museum of American History, entonces, unas por otras.


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