Postal 107. Nadie quiere morir de amor con el estómago vacío

Por una vereda tenue por la que apenas habrán caminado algunos cientos de pies, nos dirigimos hacia una improvisada banca, inaugurada por un tronco caído donde nuestro personaje yace, sentado, a la espera. Las risas de las familias que suben por la tarde al Desierto de los Leones, se confunden con las discusiones entre aves. […]