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#BallenasBlancas. Edith Södergran, frágil e incómoda

- Por: helagone

Un  domingo de enero, días después de cumplir 30 años, salí a caminar por Coyoacán. Terminé entrando en una librería y me puse a curiosear la mesa de novedades. Un libro llamó mi atención y lo abrí en la página 31:

UN DESEO

De todo nuestro mundo bañado de sol

no deseo más que un banco en el jardín

con un gato tomando el sol…

Ahí estaría sentada/ con una carta sobre el pecho,

una única carta breve.

Así es mi sueño…

Con la precisión y el filo de un abrecartas, Edith Södergran me mostró que la escritura no se pregunta, se escucha.

OSCURIDAD DEL BOSQUE

En el bosque melancólico

habita un dios enfermo.

En el bosque oscuro

son las flores tan pálidas

y los pájaros tan tímidos.

¿Por qué va el viento lleno de advertencias susurrantes

y el camino oscuro de lúgubres pensamientos?

A la sombra yace el dios enfermo

y sus sueños son perversos…

Edith Södergran fue una poeta sueco-finlandesa nacida en San Petersburgo en 1892. Influenciada por Heinrich Heine y Goethe, escribió sus primeros poemas en alemán, pero fue hasta que comenzó a escribir en sueco, la lengua de su familia, que encontró su propia voz. Sin embargo, los germanismos fueron parte de su estilo en casi toda su poesía.

Edith Södergran

El tema de la muerte era muy popular entre los decadentes de la época. Para Edith era un tema familiar, un acecho continuo, pues en 1907 su padre enfermó de tuberculosis y tuvo que pasar largas temporadas en hospitales. En 1909, Edith contrajo la misma enfermedad que su padre. Por 3 años vivió principalmente en hospitales suizos, donde se dedicó a leer a Dante y a estudiar sobre Italia. Poco antes de la Primera Guerra Mundial se instaló en una casa de verano en Ravola. En 1916 publicó Dikter (Poemas), su primer libro de poesía. No tuvo buenas críticas de sus contemporáneos, por lo que se alejó de los círculos literarios sueco-finlandeses.

Una posible locura

En 1917, durante la Revolución Rusa, su familia fue despojada de todas sus posesiones. Edith tuvo que lidiar no solamente con la enfermedad, sino con situaciones de extrema pobreza. A pesar de todo, en 1918 publicó Septemberlyram (Lira de Septiembre) , su segunda obra, que no hizo más que abrir el debate a una posible locura de la autora. 

Su aliada más importante en el mundo, fue la crítica y escritora Hagar Olsson, con quien mantuvo una correspondencia intensa. Esas cartas están publicadas, sin embargo, aún no han sido traducidas al español y es casi imposible conseguirlas en México. Entre 1919 y 1920 publicó dos libros más, Rosenaltaret (El altar de las rosas) y Framitdens skugga (La sombra del futuro). El último libro de Södergran, Landet som icke är (La tierra que no es), fue una suerte de ritual preparativo para la muerte. El 24 de junio de 1923, Edith Södergran falleció, con tan sólo 31 años de edad. 

VISITA A UNA ENFERMA

Cojo para ti una sola ramita cargada de flor

del gran bosque de la primavera.

Tú callas y miras/con tus profundos ojos enfermos

el reflejo de la luz en el cristal de abajo.

Tú callas y sonríes,

porque esta primavera dejará atrás tu corazón.

No tenemos ya nada más qué decir.

La bella edición de Nørdicalibros se titula Encontraste un alma y trae la poesía completa de Södergran, con las versiones originales en sueco y la traducción en español. El prólogo de Elena Medel es una introducción bellísima a la obra de Edith Södergran que nos permite abrir las puertas de la forma correcta para que cada poema se acomode donde pertenece: “La poética de Södergran se teje en campo abierto (…) priorizando la impresión frente a la certeza”. Medel continúa desbaratando nuestras expectativas al hablar sobre la experiencia como herramienta y no como objetivo, la reivindicación de lo pequeño, y una poeta que es siempre hábil en el silencio. 

No escribió sobre la escritura misma, como tantos escritores embelesados con su oficio. Las letras de Edith parecen impresiones de su voz que cayeron suavemente a su paso por el jardín. 

EL JARDÍN DE LAS PENAS

Ay, que las ventanas vean,

y los caminos recuerden

que un jardín pueda sentir pena

y un árbol pueda girarse y preguntar:

“¿Quién no ha venido y qué no está bien,

por qué pesa el vació y no dice nada?”.

Los amargos claveles descansan a los lados del camino,

donde la oscuridad del abeto se vuelve insondable.

Encontrar a Edith Södergran

Encontrar el libro de Södergran, más que una casualidad, se sintió como un rescate. Poemas breves que hablan de espacios familiares, de ambientes que visitamos detrás que una ventana. Edith nos habla de dioses, convalecencias y jardines por igual, y quizás en los últimos es donde más resuena la esencia de todo lo que no se dice. 

No sabía que estaba en una tormenta hasta que encontré un poco de calma, o al menos cierto suelo firme, y más que una costa encontré un jardín, el espacio donde una puede sentarse junto a un gato, con una carta en el pecho mientras siente el sol sobre las manos. 

Edith Södergran

“Frágil y por ello incómoda”, Edith Södergran es la poeta de la oscuridad luminosa.

EL DÍA REFRESCA (fragmento)

IV

Buscabas una flor

y encontraste un fruto.

Buscabas una fuente

y encontraste un mar.

Buscabas una mujer

y encontraste un alma –

estás decepcionado.

*El miércoles 24 de julio de 2019, se transmitió en vivo, por NoFM, un episodio de Hotel Panorama dedicado a Edith Södergran, con las voces de varias colaboradoras de esta columna recitando los poemas de Södergran. Si desea escucharlo, visite https://soundcloud.com/ana-martinez-de-buen/hotel-panorama-edith-sodergran

Ana Martúnez de Buen – @Anamdb

http://nofm-radio.com/noticias/ballenasblancas-santa-marcella-althaus-reid-indecentanos/