TODO MENOS MIEDO

EN VIVO

EN
VIVO

#FueElEjército: 8 puntos para entender las revelaciones de #LaVerdaderaNochedeIguala

- Por: helagone

Es un lugar común hablar del caso Ayotzinapa como un parteaguas en este país. Aunque de ninguna manera (por desgracia) único, la desaparición de 43 normalistas de la escuela rural Raúl Isidro Burgos es, como ya se ha dicho hasta el cansancio, un caso paradigmático y simbólico. Ayotzinapa resume las consecuencias de años de corrupción e impunidad, de injusticia social y desigualdad, y sobre todo de una absoluta falta de derecho a la verdad. Así lo dice la periodista Anabel Hernández, cuando habla de su nuevo libro La verdadera noche de Iguala. Adelantado en un reportaje publicado en el semanario Proceso, la investigación de Hernández establece una nueva versión de lo que sucedió el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Guerrero. No es de sorprenderse que esta nueva investigación contradiga, una vez más, la “verdad histórica” que ya nadie cree; pero lo que sí provoca una sorpresa indignante es la exposición vergonzosa de las autoridades mexicanas.
Aquí les dejamos 8 puntos para entender las dimensiones de #LaVeraderaNochedeIguala, las nuevas líneas de investigación que establece y las muchas interrogantes que se abren con esta nueva versión de los hechos.
*  De dónde sale la nueva versión de los hechos
La investigación de Anabel Hernández cruza la información de los distintos reportes, como el del GIEI de la Comisión Interamericana de  Derechos Humanos, con dos piezas clave: la primera son los testimonios de testigos de las noches del 26 y 27 de septiembre, y el del capo de la droga encargado de la plaza de Iguala, que aporta certeros elementos sobre la colusión de las fuerzas del orden de todos los niveles con las redes del narcotráfico. La segunda pieza que conforma la columna vertebral del reportaje es la Evaluación Técnico Jurídica que la PGR realizó de la propia investigación presentada como la “verdad histórica“. Este último documento no se hizo público por órdenes de Enrique Peña Nieto, y señala las muchas anomalías de la investigación de la procuraduría, así como la clara intervención y omisiones del ejército en el caso. Al cruzar estas informaciones, se establece que los normalistas fueron detenidos, atacados y desaparecidos por miembros del ejército que buscaban recuperar, por ordenes del capo encargado de la plaza, un cargamento de heroína valuado en casi 2 millones de dólares, que iba oculto en uno de los camiones secuestrados por los estudiantes. A partir de esa premisa se destapa la gran podredumbre.
la-noche-de-iguala
* La investigación de la investigación
Tras la publicación de la segunda parte del informe del GIEI, y de los señalamientos a Tomás Zerón respecto de las irregularidades en la recolección de evidencias en el río y el basurero de Cocula, la entonces titular de la PGR, Arely Gómez, aceptó que se realizara una auditoría de la investigación presentada como la “verdad histórica”. La investigación conducida por César Alejandro Chávez Flores, visitador general de la procuraduría, concluyó que las actuaciones de Tomás Zerón en la investigación del caso debían ser inválidas “porque las ilegalidades cometidas antes y después de las inspecciones tenían un efecto corruptor en la prueba”. Igualmente, las conclusiones destacan la omisa actuación de las fuerzas armadas, tanto las policías municipales y federales, como del ejército. En particular, se pide que se investigue al capitán José Martínez Crespo por sus posibles nexos con el crimen organizado.
Cuando la investigación de Chávez Flores terminó, la procuradora le solicitó cambiar sus conclusiones; de hecho, el visitador recibió amenazas verbales y escritas para omitir datos. Puesto que él se negó, Arely Gómez le pidió no hacerlo público hasta recibir el visto bueno del presidente. Éste nunca llegó: el reporte no se hizo público, y llegó a las manos de Anabel Hernández gracias a una fuente anónima. Meses más tarde, tanto Chávez Flores como Gómez salieron de la PGR, el primero fue obligado a renunciar, mientras la segunda fue trasladada a la Secretaría de la Función Pública.
la-noche-de-iguala-7
* ¿Y Tomás Zerón?
Aparentemente los cambios en la procuraduría sucedieron para proteger a Tomás Zerón. El ex titular de la Agencia de Investigación Criminal no solamente no fue sancionado ni acusado por falsear información. El funcionario presentó su renuncia el 14 de septiembre de 2016, y una horas después fue nombrado Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional, un puesto que reporta directamente al presidente. La investigación coloca una vez más a Tomás Zerón como un intocable en el equipo de Peña Nieto, y también como una pieza clave para esclarecer el caso Ayotzinapa.
la-noche-de-iguala-6
* El capo y el coronel
La investigación al capitán José Martínez Crespo pedida por la evaluación de César Alejandro Chávez Flores es sólo el inicio para descubrir la relación entre el ejército asentado en Iguala y el crimen organizado. Según el testimonio del capo encargado de la plaza, dentro de su nómina se encuentraban soldados de distintos niveles de los 27 y 41 batallones de Iguala. Este capo fue un socio minoritario de Arturo Beltrán Leyva que ha logrado permanecer fuera del ojo público. Después de la muerte de Beltrán Leyva, el capo se estableció en Guerrero, y tendió redes de complicidad dentro de policías federales, municipales, y distintas autoridades de ministeriales de Iguala y otros municipios. Él fue el primero en enterarse de que los normalistas habían tomado el camión que llevaba el cargamento de la droga, y quien ordenó al coronel de infantería José Rodríguez Pérez, comandante del 27 Batallón, que lo recuperara a como diera lugar.
la-noche-de-iguala-5
* La orden era recuperar la droga
Tras la orden, se desplegó un operativo para recuperar el camión de la línea Estrella de Oro con el cargamento de la droga, para evitar el debilitamiento del capo en la plaza. Las dimensiones y la violencia del ataque se salieron de control porque dos de los camiones tomados por los estudiantes eran prácticamente idénticos. Ambos fueron detenidos, mientras otro camión parecido, el del equipo de futbol juvenil Los Avispones, era también atacado. El famoso quinto camión omitido por la investigación de la PGR, y evidenciado en el informe del GIEI fue del que se recuperó la droga. La confusión fue tal que uno de los choferes fue llevado ante el capo, quien lo dejó en libertad. La orden de recuperar la droga se tornó en la de desaparecer a los estudiantes cuando los normalistas se dieron cuenta que los militares descargaban heroína.
la-noche-de-iguala-4
* Fue el ejército: lo supieron todo desde el inicio
Uno de los pilares de la “verdad histórica” es el desconocimiento de las fuerzas castrenses sobre el actuar de las policías municipales respecto de los estudiantes. Jesús Murillo Karam lo dijo claro en su presentación: “Si hubieran sabido se hubieran puesto del lado de los policías.” Sin embargo, la investigación de Anabel Hernández basada en la Evaluación Técnico Jurídica dejan en claro que el ejército monitoreó todo el tiempo el recorrido de los normalistas desde que estaban boteando hasta los hospitales a los que recurrieron los heridos. La investigación a la PGR reconoce al menos nueve comunicaciones entre el C4 y miembros del ejército con los cuarteles militares, la primera sucedió a las 19:30 horas del 26 de septiembre, momento en que, según el informe del GIEI, los estudiantes se hallaban aún en la caseta de cobro procedentes de Chilpancingo, y la última sucede entre las 10 y las 12 horas del 27 de septiembre, cuando un helicóptero de la Policía Federal recorrió los terrenos donde supuestamente fueron quemados los normalistas, sin notar evidencia del incendio. Las comunicaciones incluyen los reportes de soldados en los hospitales a los que llevaron a los heridos, que demuestran la omisión en el auxilio a civiles.
la-noche-de-iguala-2
* Fue el ejército: el ataque
La orden fue clara: recuperar la droga. La evidencia también: en las escenas del crimen se encontraron cartuchos G3, portados esa noche únicamente por miembros del ejército, y los cartuchos están marcados con las letras FC (fábrica de cartuchos) a los que sólo pueden tener acceso la Sedena. A eso se suman las denuncias de los familiares de Los Avispones y de otros civiles que acudieron a la entrada del 27 batallón de Infantería en busca de ayuda, la que les fue negada. A esto hay que agregar la evidencia de otra investigación publicada en el libro La guerra que nos ocultan, enfocada en la muerte de Julio César Mondragón, que presenta los metadatos del celular del normalista para demostrar que el teléfono fue utilizado en la entrada del Cisen y en el Campo Militar número 1, es decir, que la injerencia del ejército en el caso Ayotzinapa va mucho más allá de los cuarteles de Iguala, y que la Secretaría de la Defensa Nacional ha sido omisa durante los 26 meses de investigaciones.
la-noche-de-igual-3
* Las interogantes
Son muchas las preguntas que salen a la luz con esta nueva versión de los hechos: ¿qué papel juega Tomás Zerón en el gobierno de Enrique Peña Nieto? ¿Cuándo se abrirán los cuarteles militares para la búsqueda de los estudiantes? ¿A qué nivel llega la complicidad entre funcionarios y el crimen organizado? ¿Quién está a cargo de la plaza de Iguala actualmente? ¿Cuándo se investigará la aparente inexistencia del grupo Guerreros Unidos, presuntos responsables de la desaparición de los normalistas? ¿Cuándo sabremos la verdad?

Así es, muchachos y muchachas, es necesario  y urgente que difundamos estas nuevas revelaciones, y que exijamos consecuencias en la forma en que el gobierno mexicano atiende el caso. Si los periodistas ya hicieron la mitad del trabajo, nos corresponde demandarle al gobierno de Enrique Peña Nieto que haga lo necesario para esclarecer el caso. El libro La verdadera noche de Iguala se presenta este 1 de diciembre en la FIL de Guadalajara, y estará disponible en librerías a partir de esa fecha. Si quieren leer los primeros capítulos, pueden echarles un ojo aquí a los fragmentos publicados por el portal Aristegui Noticias.