Desde la cúpula gubernamental de este país se ha fraguado la gran traición al territorio que hemos decidido llamar casa: la red. Con las leyes secundarias de la Reforma en telecomunicaciones propuestas por el ejecutivo, internet se abre como campo de caza, y los patos somos todos los que usamos esta herramienta para dar libre flujo a las ideas y los contenidos.
Es alarmante que los individuos que pretenden dirigir el país estén dispuestos a criminalizar a toda una generación. Pues de esto se trata, de amordazar y ajustar grilletes a los grupos de pensamiento que proponen y accionan en favor de un cambio profundo dentro de la sociedad, cambio que involucra la denuncia y el debate como espina dorsal. Veladamente, estas leyes secundarias se presentan como uno de los aparatos de control más represivos a los que se ha enfrentado la sociedad mexicana.
A continuación les presentamos algunos puntos de la iniciativa de leyes que ya está discutiéndose en los congresos locales. Estos puntos hacen que este medio, y millones de otros, se vuelvan objeto de censura.
1. Cero libertad de expresión.
Artículo 145. “Los concesionarios y autorizados que presten el servicio de acceso a Internet […] podrán bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medie orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad”.
Más claro ni el agua. A petición de cualquier usuario se puede censurar cualquier contenido. Es como si de pronto la red se convirtiera en un gran Facebook, en que cualquiera puede “denunciar” un contenido no aceptable. Esto equivale a anular la divergencia de contenidos y la tolerancia implícita que internet ha tenido desde su origen. A lo anterior debemos agregar que los aparatos de censura serán los concesionarios, y ellos serán evaluados y designados por un disminuido IFETEL y la Secretaría de Gobernación. Mismas instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de una normatividad por ellos impuesta.
2. Discriminación a todos los niveles.
Artículo 146. “Los concesionarios y los autorizados que presten el servicio de acceso a Internet podrán hacer ofertas según las necesidades de los segmentos de mercado y clientes, diferenciando entre niveles de capacidad, velocidad o calidad.”
Al más puro estilo de “Depende el sapo la pedrada”, las empresas podrán decidir la calidad de servicio que cada uno de sus clientes necesita o debe tener según sus actividades (que por supuesto conocerán). Así, quien tenga más tráfico podrá tener acceso a un mejor servicio. Se da prioridad a los usos comerciales de la red sobre los usos sociales o incluso recreativos. Imagínense a su blog de cocina, su revista de literatura o su estación de radio compitiendo con Liverpool, Mercado libre o Mix up, ya no digamos por el tráfico, sino por el simple derecho de existir en la red.
3. Siempre conectado, siempre localizable.
Artículos 189 a 191. “Los concesionarios de telecomunicaciones y, en su caso los autorizados, están obligados a proporcionar la localización geográfica en tiempo real de cualquier tipo de dispositivo de comunicación a solicitud de los titulares de las instancias de seguridad o de los servidores públicos en quienes se delegue esta facultad”.
Un judicial, un militar, el poli de su cuadra, el MP más corrupto que se imaginen, el Presidente municipal emparentado hasta las cachas con el narco de la zona, en fin, cualquier persona que represente una instancia de seguridad podrá localizarte con sólo pedirlo, sin orden judicial necesaria.
4. Adiós privacidad
Artículo 192 a 194. “Los concesionarios de telecomunicaciones y, en su caso, los autorizados están obligados a conservar un registro y control de comunicaciones que realicen desde cualquier dispositivo, bajo cualquier modalidad, que permitan identificar con precisión la siguiente información: a) Nombre, denominación o razón social y domicilio del suscriptor. b) Tipo de comunicación y servicio. c) Origen y destino de las comunicaciones. d) La fecha, hora y, en su caso, duración de las comunicaciones. e) Fecha, hora y ubicación geográfica de la primera activación del servicio. f) En su caso, identificación y características técnicas de los dispositivos, incluyendo, entre otros, los códigos internacionales de identidad de fabricación del equipo y suscriptor. g) La ubicación geográfica del dispositivo. h) Las demás que hubiere entregado el titular del servicio contratado, suscrito o registrado para efectos de su identificación”
Además, los concesionarios deberán almacenar dichos datos por lo menos 24 meses y, de ser solicitado por la autoridad competente, podrán estar disponibles de manera indefinida. Igualmente, la empresas deberán designara una persona que estará disponible las 24 horas y los 365 días del año para atender las solicitudes de esta información. El cambio de dichos empleados deberá ser notificada a las autoridades al menos 24 horas antes de que suceda.
5. Todo sea por la seguridad
Artículo 197. “Los concesionarios de telecomunicaciones y autorizados deberán […] bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes”.
Olvidémonos de las denuncias de violaciones a los derechos humanos o detenciones arbitrarias. Olvidémonos de los reportes en vivo durante protestas o marchas. Olvidémonos de las transmisiones en vivo de cualquier tipo de información que le parezca crítica a las autoridades.
En conclusión, estos artículos representan un enorme salto al pasado. Vemos levantarse, de nueva cuenta, un aparato que controla y sabe todo, un instrumento rector parecido al que viven en Ucrania, Turquía o Siria. Una pesadilla, al fin y al cabo, que dará al traste con todo el pensamiento de una época y que radicalizará al grupo social más golpeado: la juventud.
NoFM es un medio libre e independiente que no responde ante nadie. Que pretende impulsar los canales que, sabemos, han de traer un futuro un poco más prometedor a nuestra sociedad. Por lo mismo, nos manifestamos abiertamente en contra de esta situación. No aceptamos de nuevo el silencio, no hay forma de volver a la pasividad. No lo haremos, ni la estación ni nuestro público, ni todos los que seremos clausurados paulatinamente. Todos somos uno frente a este acto deliberado de violencia en contra de nuestra capacidad por cambiar la realidad.
Esperamos que nuestros representantes comprendan el inmenso error que está a punto de cometerse. Pero no confiamos en un sistema coptado y que lucha por sus intereses. Por lo mismo anunciamos que no pretendemos, bajo ninguna circunstancia, ceder frente a una reglamentación que afrente, directa o indirectamente, nuestras posibilidades de expresión e información. Y, a la par, convocamos a todo usuario de internet, a todo miembro, activo o pasivo, de la red, a manifestarse en contra de este robo. Pues lo es. Nos roban. Nos despojan de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser. La historia reciente ha demostrado que somos capaces de cambiar nuestro presente, y eso es lo que teme el gobierno. No podemos permitir que nos amordacen. Si callamos ahora, después será imposible hablar. Y cuando no podamos hablar más, ¿qué nos quedará?