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#PecesSueltos presenta: Goat

- Por: helagone

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Goat

por Albert Weber
@AlberthusWeber

Fundada en Korpilombolo, ciudad aislada de menos de unos 600 habitantes en el noreste sueco, Goat sorprendió al mundo occidental con una fusión musical que se creía imposible. De una manera sofisticada pero prudente y afable, este misterioso y anónimo proyecto escandinavo mezcla rock alternativo con ritmos y folclor africano, dándole un tono inesperadamente natural, místico y esencialmente humano.

O tal vez no debamos empezar diciendo que es un “proyecto” como tal, más que nada porque nadie sabe bien qué es. El anonimato de sus integrantes se ha mantenido absoluto desde que salieron a la luz hace unos seis años. La particular dificultad de sus pocas entrevistas también ha dejado ver que, más que una banda comercialmente diseñada dentro de la industria cultural disquera, Goat ha intentado ser una visión del mundo, de la música y de las diferentes culturas que se expresan a través de ella. Un llamado, tal vez ingenuo para algunos pero no por ello menos auténtico o cierto, de que todo es (o debería) ser para todos.

El enigma musical

El secreto sobre sus identidades se sostiene ideológicamente en la idea de que la identidad individual, la autoría o la posesión material se vuelven irrelevantes, y el individuo busca disolverse en la sensación colectiva.

Creo que la intriga sobre el anonimato en Goat reclama algo más de importancia para su concepto que en otras bandas. Esa atracción seductora de lo desconocido emana desde su propia música, inclasificable en varios sentidos, al mismo tiempo que panorámica, intangible y ecléctica. Su primer disco se titula World Music, y ese nombre en sí es ya un manifiesto sólido y una crítica sarcástica a nuestra necesidad occidental de catalogar y nombrar todo, en vez de sentirlo.

Goat

Ahí es donde caemos en el fascinante enigma musical. ¿A qué suena Goat? Pues ese es justamente el problema al querer definirlo: suena un poco a todo. O bueno, a casi todo. La textura distorsionada de la guitarra claramente da una base de rock, pero los efectos ya ecualizados traen un tono tanto de funk como de psicodelia. Las múltiples formas percusivas –desde baterías y congas hasta conchas—muestran poliritmos atascados y retumbantes de África Occidental, como afrobeat, fuji o incluso Highlife. ¿Y de qué chingados están disfrazados? De antiguos dioses chairos, diluyendo tu mente más allá de los horizontes permitidos por la conciencia sobria.

Pero recordemos que todo esto es tocado por suecos excéntricos y muy probablemente sobre-educados Su enigmático concepto es tal vez gratuito y blanco –muy blanco– pero es también bastante humano, y en un sincrético misticismo universal sí llega a derribar los muros entre todos nosotros, aunque sea por la duración de una canción. De una manera tal vez inocente pero ciertamente shamánica, sí se ganaron el oído y corazón de este escéptico materialista.


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http://nofm-radio.com/noticias/peces-sueltos-church-of-the-cosmic-skull/