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Megalópolis. Anhelos y trayectos de la Ciudad de México

¿Qué hay bajo tus pies? ¿Qué idea pasó por la mente de quien construyó este puente? ¿Esa calle que caminas qué destino tendrá?

Más que una simple yuxtaposición de piedra, concreto y asfalto, esta ciudad es el resultado de sueños y pesadillas, posibilidad y necedad.

Cortesía de Timelapse México

No sabemos con exactitud a partir de cuántas calles y avenidas, edificios o casas, una ciudad se convierte en una ciudad, pero intuimos que cada metro cuadrado transformado a punta de cuchara y colado, es un empeño, es el fruto de una obsesión casi universal: dejar atrás el pasado, como la sombra que persigue, deshacerse de lo obsoleto, lo arcaico.

Es así como la maleza fue podada, los ríos entubados, la noche oscura se pobló de luminarias. Caminar hacia delante, sin importar a costa de qué; seguir y seguir andando, con esa moneda de dos caras entre los dedos: la que busca liberarnos y la que nos ata al afán de dominio, de control.

Cortesía de Timelapse México

En esa tensión que está constantemente en el aire, habitamos esta suerte de Frankeinstein, tan encantador como escalofriante, que lleva a cuestas sus pasados y sus múltiples utopías.

Cortesía de Timelapse México

Timelapse México nos invita a dar un paseo sin salir de casa por algunos de los trayectos y anhelos que han dado vida a esta Megalópolis, esta mole que va, la que nos encanta apreciar desde las alturas, pero que nos frustra transitar a ras de piso:

Solíamos imaginar un futuro muy luminoso para la Ciudad de México. Solo hace falta un somero paseo por los video-reportajes de mediados del siglo XX, que en parte exhiben su reverencia a la vetusta belleza de los barrios centenarios, y en la otra pregonan un gran optimismo de la modernidad, con el funcionalismo majestuoso de Pani, la innovación técnica y social del Metro, y la expansión ordenada y modelada a utopías suburbanas de barrios como Ciudad Satélite, a modo de evidencia indiscutible de que el futuro sólo podía brillar. 

Hoy, ya vehementemente entrados al siglo XXI, la llamada Zona Metropolitana del Valle de México alberga en estimados conservadores a 22 millones de habitantes, haciéndola el área de aglomeración urbana más poblada del continente. Las promesas de urbanismo calculado y bienestar compartido fueron suplantadas por el crecimiento explosivo y errático de municipios marginados como Ecatepec y Chimalhuacán, y un marcado ensanchamiento de la cisma entre las realidades económicas de los capitalinos. Parece que hoy, lejos de las utopías, lo que mantiene al coloso caminando es una suerte de heroica inercia, donde la contingencia está garantizada, y el único plan viable, es la improvisación. 

¿Hay aún quien se atreva a imaginar mejores futuros?

Queremos creer que sí.