{"id":12596,"date":"2015-07-16T12:37:09","date_gmt":"2015-07-16T17:37:09","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=12596"},"modified":"2015-07-16T12:37:09","modified_gmt":"2015-07-16T17:37:09","slug":"trensuburbano-vendedores-de-paz","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=trensuburbano-vendedores-de-paz","title":{"rendered":"#TrenSuburbano. Vendedores de paz."},"content":{"rendered":"<p>Por<strong> Aldo Rosales<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/AldoRosalesV\">@AldoRosalesV<\/a><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAyer viaj\u00e9 al Distrito Federal, al <strong>FARO Indios Verdes<\/strong> \u2013pienso en mis abuelos, y en las personas mayores que se refer\u00edan a la ciudad como <em>M\u00e9xico, <\/em>como si el resto del pa\u00eds no se llamara as\u00ed, como si fuera algo m\u00e1s- y, cuando sal\u00ed, eran ya las ocho de la noche. A m\u00ed me gusta m\u00e1s viajar en cami\u00f3n, a pesar que el tren es m\u00e1s veloz, m\u00e1s limpio, m\u00e1s econ\u00f3mico (creo que me han atrapado: no invierten en publicidad porque nosotros somos la publicidad, vamos por ah\u00ed, felices, agradecidos porque una empresa espa\u00f1ola nos da espejos, un trenecito enorme a cambio de nuestro dinero; como las historias de, precisamente, los espa\u00f1oles en la conquista, que cambiaban chucher\u00edas por oro y joyas). En el paradero del metro <strong>Indios Verdes<\/strong> la gente espera su transporte, mientras los vendedores esperan la hora de cerrar, o de vender, o de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 m\u00e1s. Por fin, luego de media hora, puedo tomar el cami\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>Siempre escojo los asientos de hasta atr\u00e1s, los \u00faltimos. Me siento del lado de la ventanilla porque me gusta colgar los ojos en el filo de los edificios, en los sem\u00e1foros; orear un poco las retinas y procurar dormir, porque creo que el sue\u00f1o es el \u00fanico modo de comunicarnos con el pasado: cuando estudiaba, durante las \u00e9pocas de la preparatoria y la universidad, dormir de camino a la escuela era lo m\u00e1s gratificante del d\u00eda, lo m\u00e1s parecido a estar en paz. Me gusta recordar esas \u00e9pocas (enfermos siempre de nostalgia, el mal revueltiano de creer que los tiempos pasados siempre fueron mejores, felices, aunque esa felicidad jam\u00e1s haya existido. As\u00ed nos acostumbramos a vivir, un para\u00edso que no vendr\u00e1, sino que ya se ha ido: no nos quejemos por ser infelices, acartonados, sucios, malpagados, porque antes ya hemos sido felices). <\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/imagen.aspx_.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12597\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/imagen.aspx_.jpg\" alt=\"imagen.aspx\" width=\"607\" height=\"407\" \/><\/a><br \/>\nEl cami\u00f3n arranc\u00f3 a los cinco minutos de que el motor se encendi\u00f3. El paradero herv\u00eda, estaba vivo: un mini <strong>big bang<\/strong> del que se poblar\u00edan todas las colonias aleda\u00f1as, del que se crear\u00edan sistemas solares en los montes, en las planicies alrededor del <strong>Distrito Federal<\/strong>. Y entonces llegaron: primero un hombre viejo que usa lentes de dioptr\u00edas salvajes; sus ojos, como las estrellas, son algo que hace mucho muri\u00f3 y que nosotros seguimos viendo. Su aliento agrio, muerto, adereza los precios de los cacahuates y las congeladas. <strong>Nadie<\/strong> compra, entonces baja tan r\u00e1pido como subi\u00f3. Luego una mujer de cuarenta o cuarentaicinco a\u00f1os, bajita, morena, de facciones ind\u00edgenas, que carga, en un costado, una mochila con chocolates. Un hombre compra un par y luego la mujer desciende. Entonces sigue un joven no mayor a los quince a\u00f1os, <strong>vende<\/strong> dulces que pone en nuestro regazo sin pedir permiso, mientras suelta un discurso donde apela a la bondad en nuestros corazones, quienes ser\u00e1n los que pongan el precio, ya que \u00e9l no se atrever\u00eda. Le doy una moneda de cinco pesos por tres dulces chiclosos sabor a fresa y naranja; desciende del cami\u00f3n y se pierde en otro, que va para un lugar llamado <strong>Los conos<\/strong>. Por fin salimos del tr\u00e1nsito del paradero, me quedo dormido sin darme cuenta.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>Cuando viv\u00eda en Nicol\u00e1s Romero, otro municipio del estado de M\u00e9xico, estudiaba en el CCH de Azcapotzalco. Me levantaba todas las ma\u00f1anas, muy temprano, para alcanzar un cami\u00f3n vac\u00edo y poder dormir, la cabeza sobre la ventanilla, que quedaba llena del gel. De regreso, luego de las clases, un hombre enorme, de aspecto sucio, sub\u00eda a vender cerca de Tlalnepantla; yo le compraba cacahuates y chocolates, que en ese entonces eran m\u00e1s baratos y, creo, m\u00e1s sabrosos, aunque tal vez nunca fue as\u00ed. Cerca de mi casa hab\u00eda un hombre enano que se sub\u00eda a vender paquetes de costura (diez agujas est\u00e1ndar, una para coser balones y otra para lonas, adem\u00e1s de un dedal , todo por s\u00f3lo diez pesos). Siempre miraba al techo, nunca a nosotros. M\u00e1s de una vez trat\u00e9 de imaginar d\u00f3nde vivir\u00eda, cu\u00e1nto ganaba por hacer eso, pero la imaginaci\u00f3n se me acababa en sus zapatos eternamente remendados, donde las costuras estaban ya una sobre otra, como los gusanos pululan en un animal muerto.<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/\u00edndice.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-12598\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/\u00edndice.jpg\" alt=\"\u00edndice\" width=\"655\" height=\"328\" \/><\/a><br \/>\nDespierto. Estamos atorados en el <strong>tr\u00e1nsito<\/strong>. Son diez para las diez y a\u00fan estoy cerca de <strong>Acueducto de Guadalupe<\/strong>. Me siento nervioso porque tal vez no alcance la combi, mi segundo transporte para llegar a <strong>casa<\/strong>. Suben dos j\u00f3venes a vender dulces, y hacen, adem\u00e1s, la aclaraci\u00f3n de que cualquier moneda que no afecte nuestra econom\u00eda ser\u00e1 bienvenida. No compro, tampoco les doy una moneda. <strong>Un tercero<\/strong>, que hab\u00eda permanecido parado junto al chofer, nos dice que le desagradar\u00eda mucho tener que obtener esa moneda por las malas, que prefiere cooperemos. Entonces la gente se lleva la mano a los bolsillos y dan lo que no les sobra. Yo le digo que no tengo, y me dice que s\u00ed tengo, que s\u00f3lo es cuesti\u00f3n que me acuerde bien, que \u00e9l me puede ayudar a recordar d\u00f3nde lo guard\u00e9. <strong>Clava<\/strong> su mirada en m\u00ed, pero hace m\u00e1s de diez a\u00f1os que s\u00e9 que las miradas no cortan ni pesan. Descienden luego de unos segundos y me culpo por haber sido tan est\u00fapido como para arriesgarme por un par de monedas, pero no es por el dinero que me resist\u00ed. Puedo dar m\u00e1s, puedo dar todo, lo juro, pero no me gusta que me <strong>arrebaten<\/strong>.<br \/>\nCuadras m\u00e1s adelante sube un payaso de cami\u00f3n. Su acto es malo, y \u00e9l, seg\u00fan el discurso del final, lo sabe, pero prefiere eso a exigir a mano armada. Le doy las monedas que tengo en la bolsa del pantal\u00f3n y vuelvo a mirar a la ventanilla. Otra vez duermo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/\u00edndicle.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-12599\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/\u00edndicle.jpg\" alt=\"\u00edndicle\" width=\"512\" height=\"310\" \/><\/a><br \/>\n<em>En los camiones tambi\u00e9n venden paz, y no lo sabemos. Podemos llegar con tranquilidad a casa, sin heridas, si cooperamos con los que venden calma en dosis diarias, calma de mala calidad, rebajada con sonidos de claxon, con brillos de celular, con siestas durante el trayecto; causa adicci\u00f3n, y siempre querremos m\u00e1s, no importa cu\u00e1nta hayamos consumido. Nos venden, aunque de mala calidad, risas, que tardan tanto en florecer en la tierra magra de un rostro promedio. Nos venden l\u00e1stima: una vez, cuando era ni\u00f1o, pap\u00e1 y yo regres\u00e1bamos del Distrito Federal; un hombre se subi\u00f3 al cami\u00f3n a pedir dinero para comprar un ata\u00fad para su hijo reci\u00e9n fallecido. Pap\u00e1 se resisti\u00f3 a cooperar, a pesar que en su bolsa estaba la quincena. Lo detest\u00e9 por hacerlo, y creo que hoy a\u00fan lo detesto un poco por ello; era tarde, el hombre luc\u00eda triste y s\u00e9 que nadie merece estar triste por la noche, especialmente lejos de casa, se tenga o no se tenga un hijo muerto.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0<\/em><br \/>\nDespierto, estamos cerca de <strong>Perinorte<\/strong>. Bajo e inmediatamente busco una combi que me deje cerca de casa. Veo a un hombre y una mujer junto a m\u00ed, venden chocolates, los he visto en otras ocasiones. Ambos traen el gafete que los acredita como vendedores ambulantes de la zona de la autopista (no lo cre\u00eda al principio, pero para vender en la autopista debes afiliarte, pagar 40 pesos diarios y asistir a una junta mensual; lo s\u00e9 porque se lo pregunt\u00e9 a un vendedor luego de comprarle. El l\u00edder de dicha agrupaci\u00f3n es un <strong>diputado<\/strong>, seg\u00fan me dijo el hombre). \u00c9l carga a un beb\u00e9 mientras ella le acerca un chocolate a la cara; el ni\u00f1o intenta atraparlo, r\u00ede cuando la madre lo retira de golpe. Ven venir un cami\u00f3n, muestran en alto sus dulces \u2013como pase de abordar- y los veo subir. Desde abajo parece como si vendieran ni\u00f1os. Entonces recuerdo que son m\u00e1s de las diez, que estamos en el estado con m\u00e1s feminicidios del pa\u00eds, que el transporte se acaba, que ellos compran una dosis diaria de paz \u2013si pagas no te molestan; un diputado te cuida- y que pagan 40 pesos diarios por vender en los camiones o, al menos, por tratar de vender en los camiones, y lo del chiste de vender ni\u00f1os me hace sentir est\u00fapido. Un hombre, dormido debajo del puente peatonal, cubierto s\u00f3lo con las luces de las plazas comerciales a ambos lados de la autopista, me hace ver que esto es todo menos gracioso, y que lo que sea que ayude a tragar estos momentos sin querer morir no lo venden en los camiones.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-12596","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/12596","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}