{"id":14011,"date":"2015-10-08T14:38:22","date_gmt":"2015-10-08T19:38:22","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=14011"},"modified":"2015-10-08T14:38:22","modified_gmt":"2015-10-08T19:38:22","slug":"trensuburbano-albergue-luisa","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=trensuburbano-albergue-luisa","title":{"rendered":"#TrenSuburbano. Albergue Luisa"},"content":{"rendered":"<p>Por <strong>Aldo Rosales<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/AldoRosalesV\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@AldoRosalesV<\/a><br \/>\nSobre la avenida, apenas visible, est\u00e1 la entrada a una calle, es la que buscamos. Las hojas de los \u00e1rboles caen a la banqueta, a la peque\u00f1\u00edsima y casi olvidada <strong>\u00e1rea de juegos<\/strong>. A un lado, iluminado d\u00eda y noche por un foco sucio, un peque\u00f1o altar acumula polvo. El sonido de una ambulancia pasa y muere ahogado en los dem\u00e1s sonidos de la <strong>ciudad<\/strong>, y en el silencio de esta calle. Miramos el n\u00famero en la pared, casi escondido, y lo contrastamos con el que tenemos apuntado en un papel: aunque no se parecen, son el mismo; como un retrato hablado. Tocamos la puerta, una, dos, tres veces, y un<strong> ladrido<\/strong> surge de all\u00e1 adentro. Como si fueran eco, otros ladridos se unen al primero. La cabeza de un perro negro, grande, se asoma por una ventana del segundo piso. Me recuerda a los trofeos de caza.<br \/>\nVolvemos a tocar, esta vez con m\u00e1s fuerza, aunque quiz\u00e1s ya sepan que estamos ah\u00ed: el alboroto de los <strong>perros<\/strong> va <em>in crescendo<\/em>. Alguien, desde adentro, pregunta qui\u00e9n est\u00e1 ah\u00ed, y qu\u00e9 deseamos. Le contesto que llevamos una donaci\u00f3n para el <strong>albergue<\/strong>, una cama para perro y unos cuantos kilos de croqueta, que mi amiga sostiene contra su pecho. La puerta se abre, s\u00f3lo un poco, y la mujer me reconoce; entonces la herida se abre m\u00e1s y deja ver la casa completa.<br \/>\n\u2014Pasen \u2014nos dice, y de inmediato se disculpa por el desorden que es, seg\u00fan yo, m\u00ednimo para una casa que alberga a m\u00e1s de 50 perros.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-14022 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue3.jpg\" alt=\"albergue3\" width=\"570\" height=\"427\" \/><\/a><br \/>\nLa puerta se cierra tras nosotros. Un perro peque\u00f1o ladra en alguna parte de la casa, aunque no logro identificar d\u00f3nde ni logro verlo a \u00e9l (s\u00e9 que es peque\u00f1o porque ladra como mi perro). Los <strong>chillidos<\/strong> comienzan a sustituir a los ladridos; parecen una orquesta. Al fondo del patio, peque\u00f1o, hay una ventana, desde la que un ni\u00f1o nos mira. A la mitad de su cara, como un ecuador, el \u00faltimo pelda\u00f1o de la escalera de caracol que lleva a la azotea, donde hay m\u00e1s de 20 perros divididos en dos grupos: los que tienen <strong>sarna<\/strong> y los que no. Un aroma a cloro, que no puede con el aroma a perro, a <strong>perro enfermo<\/strong>, nos llega a la nariz. No me sorprende que los vecinos se quejen, pero, me digo, deber\u00edan ver lo que hay detr\u00e1s, y agradecer que haya alguien como la se\u00f1ora Luisa que, sin importar qu\u00e9, siempre recibe a un perro que se encuentre en peligro.<br \/>\n\u2014Ya ah\u00ed viene \u2014me dice la mujer que nos abri\u00f3\u2014 y se\u00f1ala con el ment\u00f3n al cielo. La <strong>se\u00f1ora Luisa<\/strong>, bajita, sumamente delgada, viene sumando escalones a su espalda. Tiene sus habituales botas de pl\u00e1stico, como las que usan para lavar los puestos de pescado.<br \/>\n\u2014Hola \u2014nos dice al estar frente a nosotros\u2014 perd\u00f3n que no los salude de mano, pero estaba lav\u00e1ndoles all\u00e1 arriba a mis ni\u00f1os.<br \/>\nSus ni\u00f1os, as\u00ed los llama. Y como tal los trata.<br \/>\nLe pregunto c\u00f3mo ha estado, qu\u00e9 ha sucedido.<br \/>\n\u2014No mucho \u2014me dice mientras forma una visera con su mano izquierda; el sol logra llegar hasta nosotros a trav\u00e9s de las bardas altas \u2014 algunos han estado enfermos, y me acaban de venir a dejar a \u00e9ste.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14024\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue5.jpg\" alt=\"SONY DSC\" width=\"570\" height=\"382\" \/><\/a><br \/>\nPone la otra mano, con la que no se defiende del sol, en una<strong> jaula<\/strong> enorme de pl\u00e1stico colocada a medio patio. \u201cCuidado, no tocar\u201d, dice una hoja de cuaderno, cuadro chico, pegada a la puerta de la jaula. Lejos de ver un perro enorme, f\u00farico, a quien vemos, una vez que se asoma, es un perro mediano, bonito, mestizo, con la mirada grave, tirando al suelo.<br \/>\n\u2014Es muy mansito, pero est\u00e1 asustado; le arrancaron la oreja.<br \/>\nEl perro regresa a las sombras, parece no querer mostrar su <strong>mutilaci\u00f3n.<\/strong><br \/>\n\u2014Ya lo atendieron, ya no hay riesgo de<strong> infecci\u00f3n<\/strong>, pero como le duele est\u00e1 irritable.<br \/>\nDe pronto mi amiga y yo nos sentimos observados, y no es en balde: de las orillas del techo, de las ventanas, cuelgan miradas <strong>caninas<\/strong>; sus cuerpos, a veces, tapan el sol. Aprovechamos la interrupci\u00f3n en la pl\u00e1tica para entregar lo que mi amiga lleva.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9 bueno que la trajeron \u2014habla de la cama\u2014 me va a servir para la que acaba de tener perritos, vengan a verla.<br \/>\nNos lleva a un cuarto paralelo a la casa, al que no se llega por dentro, sino por fuera. Es una construcci\u00f3n angosta, poco iluminada, donde una perra de talla mediana, de aspecto fatigado, cubre con su cuerpo, magro, a un<strong> grupo de perritos<\/strong>.<br \/>\n\u2014La encontr\u00e9 amarrada al poste en la ma\u00f1ana. Como saben que los recibo, vienen y me los dejan aqu\u00ed. As\u00ed como la ven, est\u00e1 gorda; ven\u00eda en los huesos.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-14023 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue4.jpg\" alt=\"albergue4\" width=\"500\" height=\"375\" \/><\/a><br \/>\nRegresamos al patio donde nos recibi\u00f3. Sus hijos, menores a los diez a\u00f1os, se acercan: cada uno carga un <strong>perro peque\u00f1o<\/strong>. No los tratan con cari\u00f1o, ni con cuidado especial, como los que suele d\u00e1rsele a una <strong>mascota<\/strong>: los cargan como cualquier hombre, mujer, cargar\u00eda a su propio hijo, al hijo de su hermana, a su hermano menor; con una ternura impl\u00edcita, que est\u00e1 de m\u00e1s, muy dem\u00e1s, adornar o exteriorizar.<br \/>\n\u2014\u00c9ste \u2014y acaricia a un perro de <strong>talla grande<\/strong>, de mand\u00edbula poderosa y mirada escurridiza \u2014 lleg\u00f3 hace apenas una semana. Es un ni\u00f1o, mira, no tiene ni un a\u00f1o.<br \/>\nLa se\u00f1ora Luisa lo toma del hocico y retira suavemente los <strong>belfos<\/strong> para dejarnos ver un juego de dientes limpios, casi nuevos, que contrastan con la piel maltrecha, dura, inexistente en partes, que envuelve al perro.<br \/>\n\u2014Un chavo me vino a decir que hab\u00eda un perro amarrado cerca de <strong>Ferrer\u00eda<\/strong>, donde era el rastro, y que no dejaba de llorar. Lo hab\u00edan amarrado con alambre, y por lo mismo se abri\u00f3 la carne intentando escapar.<br \/>\nAlrededor del cuello del perro se ve una <strong>herida<\/strong> en proceso de cicatrizaci\u00f3n.<br \/>\n\u2014Mira, como es fuerte, como es cruza de <strong>Pitbull<\/strong>, lo usaba como <strong>sparring<\/strong> para los <strong>perros de pelea<\/strong>. Lo usaban para entrenarlos, o para calentarlos antes de pelear.<br \/>\nEntre un crucigrama de cicatrices, entre una constelaci\u00f3n de huellas de <strong>violencia<\/strong>, se ven un par de ojos temerosos, limpios, tan claros que uno puede ver qui\u00e9n es en ellos. Ahora est\u00e1 a salvo, aunque quiz\u00e1s a\u00fan no se da cuenta de ello.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-14021 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue2.jpg\" alt=\"albergue2\" width=\"611\" height=\"404\" \/><\/a><br \/>\nAl lado de la jaula, cerca de la puerta, hay una bolsa con jeringas usadas, con gazas.<br \/>\n\u2014Vino el <strong>veterinario<\/strong> ayer, y estuvo curando a los nuevos.<br \/>\nSiempre hay nuevos, siempre hay movimiento. Los vecinos han hecho llamadas una y otra vez a las <strong>autoridades<\/strong> porque saben, ya se han dado cuenta, que la labor de la se\u00f1ora no va a parar, que mientras nosotros, todos nosotros, no nos hagamos responsables de ese problema, que como no es de nadie en particular es de todos, ella seguir\u00e1. Y aunque han intentado cerrar el <strong>albergue<\/strong>, no lo han logrado.<br \/>\n\u2014Creo que me van a dar un terreno ya pronto \u2014dice la se\u00f1ora, mientras acaricia al perro que sol\u00eda ser la piedra donde afilaban los colmillos de otros perros\u2014 y ya me voy para all\u00e1 con mis ni\u00f1os, sin molestar a nadie ni que me molesten. S\u00f3lo eso quiero.<br \/>\nAll\u00e1 afuera se escucha la campana del <strong>cami\u00f3n de la basura<\/strong>, los perros comienzan a ladrar. Nos despedimos de ella y le decimos que pronto, no sabemos bien cu\u00e1ndo, llevaremos m\u00e1s cosas.<br \/>\n\u2014Gracias por venir, si conocen a alguien m\u00e1s que pueda apoyarnos, avisen.<br \/>\nLe decimos que as\u00ed ser\u00e1, aunque no est\u00e1 en nuestras manos. La se\u00f1ora Luisa, cuyo albergue lleva su mismo nombre, todos los s\u00e1bados instala un m\u00f3dulo en el <strong>jard\u00edn Hidalgo<\/strong>, en <strong>Azcapotzalco<\/strong>, y promueve la <strong>adopci\u00f3n<\/strong>, la <strong>esterilizaci\u00f3n<\/strong> y la <strong>consciencia animal<\/strong>. A veces quisiera hacerme de la vista gorda, y no recoger ni uno m\u00e1s, pero cuando los veo a los ojos, cuando veo c\u00f3mo llegan y s\u00e9 que si no es aqu\u00ed no ser\u00e1 en ning\u00fan lado donde los acepten, no puedo, me dijo, y sus ojos, como cada vez que habla de ello, temblaron.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14025\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/albergue6.jpg\" alt=\"albergue6\" width=\"570\" height=\"382\" \/><\/a><br \/>\nSalimos de la calle y llegamos a la avenida. Ah\u00ed est\u00e1 el edificio siempre en <strong>huelga<\/strong>; no s\u00e9 qu\u00e9 pidan ni qui\u00e9nes sean. Minutos despu\u00e9s llegamos al <strong>metro Ferrer\u00eda<\/strong>. Se ve el<strong> tren suburbano<\/strong>, el metro, los camiones y las avenidas: todo parece ser una invitaci\u00f3n a escapar, una que, quiz\u00e1s, la se\u00f1ora Luisa ha estado tentada a tomar, pero no se atreve. La ciudad palpita, aprieta: es demasiada ciudad, es mucha, por eso debemos separarla en <strong>colonias<\/strong>, en calles, en<strong> delegaciones<\/strong>, para poder tragarla a pedazos m\u00e1s chicos y no morir asfixiados; da miedo pensar en lo grande que es, lo insomne, lo salvaje que puede llegar a ser. Tambi\u00e9n est\u00e1 lo que no queremos ver, parecido al <strong>acertijo de la Esfinge<\/strong>: de d\u00eda anda en cuatro patas, por la tarde en dos y en la noche en tres. Los perros, los hombres y ni\u00f1os de la calle, los ancianos olvidados en las banquetas; el dolor en cuatro, en dos y en tres patas, siempre el mismo, aunque diferente.<br \/>\nY ah\u00ed en la ciudad, en eso que amenaza con tragarnos, en alguna parte, siempre, habr\u00e1 un perro que no sepa que a dos calles del metro Ferrer\u00eda, en una calle silenciosa, dentro de una casa que parece querer llegar al cielo y no puede, hay una mujer que lo espera, aunque no lo conozca.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-14011","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/14011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}