{"id":16774,"date":"2016-03-31T14:06:55","date_gmt":"2016-03-31T20:06:55","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=16774"},"modified":"2016-03-31T14:06:55","modified_gmt":"2016-03-31T20:06:55","slug":"soundandvision-en-lugares-recorrer-todas-las-ciudades-de-la-ciudad","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=soundandvision-en-lugares-recorrer-todas-las-ciudades-de-la-ciudad","title":{"rendered":"#SoundAndVision: En lugares. Recorrer todas las ciudades de la Ciudad"},"content":{"rendered":"<p>Por <strong>Aldo Rosales<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/AldoRosalesV\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@AldoRosalesV<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>En las tardes de llovizna ligera, cuando llueve con sol \u2014y pagan los avaros, se dice\u2014 la tierra comienza a despedir un olor fresco, un olor vegetal de cortezas j\u00f3venes y tallos vigorosos. Entonces los autom\u00f3viles de la ciudad caminan m\u00e1s despacio, voluptuosamente, y de sus neum\u00e1ticos surge un ruido favorable, descansado, inactivo y dulce. Es el rumor del agua viajera, sin fango, sin malos prop\u00f3sitos, que baja de las nubes inocentes con el solo fin de dar m\u00e1s luz a la ciudad y acentuar sus tonos claros, sus imposibles cercan\u00edas. <\/em><br \/>\nJos\u00e9 Revueltas, Los muros de agua.<\/p>\n<p>Pienso en la relaci\u00f3n que un maestro de la carrera \u2014maestra, de hecho: la de literatura hispanoamericana\u2014 hizo entre texto y lectura: un texto contiene varias lecturas, casi infinitas, dependiendo qui\u00e9n, cu\u00e1ndo, c\u00f3mo y por qu\u00e9 lo lea. Lo mismo, creo, con las<strong> ciudades<\/strong>. Esa aglomeraci\u00f3n de edificios, de calles, de callejones y de personas que han dado por llamar ciudad, contiene infinidad de ciudades, dependiendo qui\u00e9n, c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 la recorra.<br \/>\nHace un par de a\u00f1os le pregunt\u00e9 a mi hermano d\u00f3nde quedaba una direcci\u00f3n, no recuerdo cu\u00e1l, pero s\u00ed me acuerdo de que m\u00e1s o menos ubicaba el lugar; s\u00f3lo buscaba certeza. \u00c9l me dijo el <strong>metro<\/strong> m\u00e1s cercano, el nombre de las <strong>calles<\/strong> aleda\u00f1as y un par de referencias m\u00e1s.<br \/>\n\u2014Ah, ya, ah\u00ed cerca est\u00e1 el local donde venden tal cosa (yo).<br \/>\n\u2014No seas (inserte aqu\u00ed las groser\u00edas) te estoy diciendo que entre la calle tal y tal, cerca del metro tal (\u00e9l).<br \/>\n\u2014S\u00ed, eso ya lo entend\u00ed, pero ah\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 ese local que te digo.<br \/>\n\u2014Ah, no sab\u00eda. Bueno, por ah\u00ed. \u00bfA poco ah\u00ed venden eso?<br \/>\n\u2014S\u00ed, te estoy diciendo, pero como eres un (inserte aqu\u00ed tambi\u00e9n las groser\u00edas, de mayor calibre, de preferencia) no me haces caso. \u00bfNo lo has visto? Atr\u00e1s del otro local.<br \/>\n\u2014Ah, es que yo siempre paso por ah\u00ed, pero en el transporte, nunca me he bajado.<br \/>\nComo la obra infantil de<strong> Carballido<\/strong>, donde un grupo de ciegos tocan un elefante y no logran llegar a un acuerdo sobre la fisonom\u00eda del animal, porque cada uno toc\u00f3 una parte diferente. La ciudad es un enorme elefante de piel de smog (que contiene, a su vez, innumerables elefantes blancos).<br \/>\nUna ciudad, <strong>distintas ciudades<\/strong> dentro de la misma. Un p\u00e1rrafo enorme de construcciones, de asimetr\u00edas, donde yacen mil lecturas, dependiendo, empero, qui\u00e9n, cu\u00e1ndo, c\u00f3mo y por qu\u00e9 se aventure en ella.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16780\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares1.jpg\" alt=\"Lugares1\" width=\"640\" height=\"502\" \/><\/a><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">I<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hay, seg\u00fan veo, cuatro opciones cuando se trata de recorrer la ciudad: <strong>transporte p\u00fablico, autom\u00f3vil, bicicleta y por aire<\/strong> \u2014en helic\u00f3ptero o avi\u00f3n, porque los \u00edndices de contaminaci\u00f3n han resultado ser peligrosos, incluso mortales, para dragones y pegasos\u2014 y cada una de \u00e9stas tiene sus caracter\u00edsticas propias y sus <strong>ventajas y desventajas<\/strong>. Pensemos en ellas como herramientas: uno no se dispone a cortar metal con un desarmador, ni piensa en pulir madera con un vernier o una regla. As\u00ed, cada manera de recorrer la ciudad es \u00fanica, y se necesita de cada una de ellas en distintos momentos, o para obtener diversas tomas, diversas experiencias.<\/p>\n<p>Hace a\u00f1os, muchos ya, cuando mi mam\u00e1 ten\u00eda una tienda de abarrotes, una de mis distracciones durante las largas jornadas de venta era platicar con los <strong>repartidores<\/strong>. Uno de ellos, el que llevaba los productos de limpieza \u2014no dir\u00e9 la marca porque no llegamos a un acuerdo en cuanto a las tarifas de publicidad\u2014, insist\u00eda sobre las ventajas del <strong>transporte privado<\/strong> sobre el p\u00fablico, mientras que yo, matamoscas en mano, jugaba la f\u00e9rrea parte de la oposici\u00f3n. Era un debate que sosten\u00edamos acaloradamente, aunque de manera inofensiva, de vez en cuando. Entre las ventajas que yo mencionaba se encontraban la posibilidad de dormir en el <strong>trayecto<\/strong>, y as\u00ed recuperar las horas perdidas de sue\u00f1o. Adem\u00e1s, le dec\u00eda siempre, m\u00e1s de la mitad de frases obscenas de mi repertorio las deb\u00eda al lenguaje de los choferes o, en su defecto, de los pasajeros; eso sin contar las inscripciones hechas a plum\u00f3n en las paredes del veh\u00edculo. Imag\u00ednate esto, le dec\u00eda, vas por tal avenida y de pronto te encuentras un <strong>embotellamiento<\/strong>. Si vas en tu propio carro tendr\u00e1s que estar ah\u00ed hasta que las autoridades satisfagan las demandas de los<strong> manifestantes<\/strong> (que siempre piden, seg\u00fan tengo entendido, gases lacrim\u00f3genos, agua a presi\u00f3n y golpes, porque en cuanto se les proporcionan estas cosas terminan por irse a sus casas, o a la delegaci\u00f3n a agradecer en persona al jefe policial). Si vas en transporte p\u00fablico no tienes que esperar, te bajas y buscas otra ruta, y dejas el cami\u00f3n como las v\u00edboras dejan la piel. En fin, que luego de mucho discutirlo acordamos que cada cual tiene sus ventajas, y desventajas, y que depende mucho de lo que se necesite hacer. Adem\u00e1s, me dijo, yo me meto al carro, subo los vidrios, prendo mi m\u00fasica y me olvido de lo que hay afuera. Entonces no conoces la ciudad, s\u00f3lo sus <strong>calles<\/strong>, pens\u00e9 en decirle, pero nunca lo hice.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16781 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares2.jpg\" alt=\"Lugares2\" width=\"424\" height=\"306\" \/><\/a><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II<\/p>\n<p>Si uno quiere andar por el centro, en las calles aleda\u00f1as a<strong> Palacio Nacional<\/strong> (se tome el rumbo que se tome, ya sea a <strong>Isabel la Cat\u00f3lica<\/strong>, rumbo a <strong>Eje Central<\/strong>, direcci\u00f3n a Lagunilla y Tepito) no es muy recomendable andar en carro; como reza el adagio oriental, un carro en dichas zonas (sobre todo en <strong>Tepito y Lagunilla<\/strong>, donde los puestos se han robado la banqueta, como las se\u00f1oras que se guardan sobres de maicena bajo las enaguas en los supermercados) es como un toro en una cristaler\u00eda.<br \/>\nDos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio, rezan las leyes de la f\u00edsica, aunque en el transporte p\u00fablico a veces esa ley parece no existir. Si se trata de apretujones, de hacinamientos y similares, traslademos ahora el pensamiento, por un segundo, al <strong>metro<\/strong>. Quienes saben viajar en metro, los verdaderos expertos, han adoptado una maleabilidad que en mucho se parece al agua. Se colocan a orillas de la puerta, esperan a que bajen los pocos que van a bajar y luego, sin m\u00e1s, dejan el cuerpo laxo, flexible, y permiten que los dem\u00e1s usuarios los arrastren al interior. El verdadero usuario de metro, al que ya no asustan ni las m\u00e1s grandes estampidas ni los <strong>bocineros<\/strong> o faquires, ha desarrollado una especie de aikido de transporte p\u00fablico: aprovecha la fuerza del rival en beneficio propio.<br \/>\nEs ben\u00e9fico tambi\u00e9n, lo s\u00e9, adoptar t\u00e9cnicas de meditaci\u00f3n cuando se viaja en metro, y considerar que todos somos uno mismo, que somos p\u00e9talos de una misma flor. Si se logra, si se perfecciona esta t\u00e9cnica, los viajes en metro, sobre todo en <strong>hora pico<\/strong> \u2014y m\u00e1s en las estaciones del centro\u2014 se hacen m\u00e1s llevaderos: uno puede creer que ese sudor en la nuca es el propio y no el del oficinista detr\u00e1s, que ese aroma a v\u00edsceras herrumbrosas se escapa de la propia boca y no de la del empleado de limpia, o que esa mano en las posaderas es otra de nuestras manos.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16802\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares7.jpg\" alt=\"Lugares7\" width=\"640\" height=\"467\" \/><\/a><br \/>\nVolvamos a las calles, para que se disipe el sentimiento de <strong>claustrofobia<\/strong>. Andar por las calles del centro es lo m\u00e1s ben\u00e9fico, seg\u00fan yo, si se quiere conocer, en verdad conocer, la ciudad. Adem\u00e1s de las obvias razones de espacio, recorrer el centro de la ciudad a pie permite conocer los detalles que, desde el transporte p\u00fablico o el auto, son simple y sencillamente invisibles. Que el Pollo ama a Ra\u00fal, digamos, o que Mariana privilegia tal o cual posici\u00f3n amatoria, son aforismos de <strong>ba\u00f1o p\u00fablico<\/strong> o de <strong>banca de la Alameda<\/strong> que uno desconocer\u00eda si viajara en alg\u00fan veh\u00edculo, terrestre o a\u00e9reo (si nadie estuvo ah\u00ed para leerlo, la inscripci\u00f3n que dice \u201cAlberto Trejo es pasivo\u201d, \u00bfrealmente existi\u00f3?).<br \/>\nLa caminata por la ciudad ser\u00eda, en lenguaje cinematogr\u00e1fico, el <em>zoom<\/em>. En ella se aprecian los detalles, los peque\u00f1os puntos del tejido de la ciudad. Por ejemplo, si uno camina desde la <strong>plancha del Z\u00f3calo<\/strong> hasta el teatro del pueblo notar\u00e1 que en una de las calles intermedias hay una vecindad de aspecto viej\u00edsimo, sostenida, al parecer, s\u00f3lo por el polvo. O notar\u00e1 que han remodelado la <strong>librer\u00eda Porr\u00faa<\/strong>. Podr\u00e1 ver los innumerables negocios que se albergan en edificios que, estoy seguro, violan m\u00e1s de diez reglas de seguridad, atendidos, adem\u00e1s, por gente de aspecto torvo; detalles, donde dicen que el diablo est\u00e1, y uno lo cree cuando siente la mirada de los tatuadores que se hallan en contra esquina de <strong>Templo Mayor<\/strong>. Esta ciudad, que es la que construimos los que la recorremos a pie, una ciudad entretejida con punto fino, es la que no se aprecia a una velocidad mayor que la de la caminata.<br \/>\nTambi\u00e9n es posible, y menos engorroso que el auto, recorrer el centro en bicicleta, y ello permite apreciar ciertos detalles que ni el carro ni la caminata dan; ya no es, sin embargo, un m\u00e9todo seguro de paseo: quien anda en bicicleta por la ciudad sabe que su llanta delantera y trasera son cargadores de un revolver en el que constantemente se juega a la ruleta rusa. Lo mismo aplica para las motocicletas, y son estos dos veh\u00edculos los que normalmente usan los repartidores de comida y servicios para proferir una herida de distancia en el cuerpo de la ciudad. Entonces, si la caminata sirve para recorrer espacios imposibles para el auto, pero no es tan \u00fatil si se trata de trasladar mercanc\u00edas, la motocicleta y la bicicleta son la opci\u00f3n perfecta, un correcto sincretismo entre accesibilidad y la capacidad de recorrer distancias considerables, mercanc\u00eda a cuestas. Los repartidores, como ya he dicho, los mensajeros y los polic\u00edas dan fe de que dos ruedas son mejor que cuatro cuando se trata de avanzar en el ca\u00f3tico tr\u00e1nsito de la ciudad. Aunque, justo es decir que, dependiendo de la cantidad y volumen de la mercanc\u00eda, el autom\u00f3vil se antoja la \u00fanica opci\u00f3n; lo mismo con el tipo de mercanc\u00eda (imaginemos a un hombre que desea la compa\u00f1\u00eda de una dama de las que tantas hay cerca de <strong>metro Revoluci\u00f3n<\/strong>, que toma su bicicleta y, luego de pagar la cantidad acordada, sube a la mujer a los diablos y pedalea hasta el hotel m\u00e1s cercano: imposible).<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16783\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares4.jpg\" alt=\"Lugares4\" width=\"600\" height=\"481\" \/><\/a><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">III<\/p>\n<p>Me gusta recorrer la ciudad. Disfruto de los callejones y pasillos que nacen entre un edificio y otro en el centro del DF, pero a veces, cuando no se desea la compa\u00f1\u00eda de mucha gente, o se requiere m\u00e1s aire para lograr un sentimiento de holgura, confieso que el sur de la ciudad, cerca de la <strong>colonia Narvarte<\/strong> y zonas aleda\u00f1as, es mi primera opci\u00f3n. Si se viene del Estado de M\u00e9xico (y uno llega por medio del tren suburbano, como es mi caso) hay dos opciones para llegar a dicho lugar: el transporte privado o, para los que no tenemos auto, el metro o el Metrob\u00fas (se puede hacer el recorrido en bicicleta o a pie, aunque no es tan f\u00e1cil como suena). Debo decir que prefiero el segundo, por la simple y sencilla raz\u00f3n de que \u00e9ste tiene m\u00e1s aire y luz que el primero, y que, adem\u00e1s, cuenta con la ventaja de los paisajes (un hombre que ha recorrido durante diez a\u00f1os el DF, siempre en metro, \u00bfen verdad conoce la ciudad?).<br \/>\nAunque hay horas en las que se antoja m\u00e1s f\u00e1cil ver un dodo conduciendo el <strong>Metrob\u00fas<\/strong> que hacerse de un asiento, a veces es posible sentarse y recorrer la avenida Insurgentes con la mirada en la ventanilla del Metrob\u00fas y los pensamientos en otra parte. Despu\u00e9s de la zona cercana al centro de la ciudad, hablo de la estaci\u00f3n Plaza de la Rep\u00fablica, viene la <strong>Glorieta de Insurgentes<\/strong>, esa enorme ara\u00f1a de luces y piedras de todo tipo, que contiene, a su vez, gente de las m\u00e1s distintas esferas socioecon\u00f3micas y adscripciones sexuales y culturales. Aqu\u00ed la ciudad comienza a abrirse, la aglutinaci\u00f3n del centro va quedando en los espejos retrovisores del veh\u00edculo en cuesti\u00f3n; el riesgo de infarto de la ciudad se ve ya como algo lejano.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares6.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16785\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares6.png\" alt=\"Lugares6\" width=\"640\" height=\"492\" \/><\/a><br \/>\nSe llega a la estaci\u00f3n la <strong>Bombilla<\/strong>, luego de avanzar por alg\u00fan tiempo, y entonces, al menos para m\u00ed, empieza otra: la que permite relajarse, la que es posible recorrer en auto, en bicicleta o a pie, y apreciar distintos detalles en cada una de las tres. A m\u00ed me gusta recorrerla a pie, lentamente, con la mirada no horizontal, sino err\u00e1tica, imprevisible; nunca se sabe lo que habr\u00e1 por ah\u00ed. Aunque en realidad, a veces, cuando se recorre una ciudad, o un lugar (al menos en mi caso) lo que se recorre es la vereda interna, las calles de uno mismo: se vuelve al lugar que se a\u00f1ora o que nunca se tuvo; la ciudad, las calles, como lugar liminal, las aves como bisagras de puertas hechas de aire y cosas rotas que llevan, siempre, a otro lugar. A veces voy hacia <strong>Miguel \u00c1ngel de Quevedo<\/strong>, y entro a las librer\u00edas a hojear (ojear) los libros, otras bisagras de otras puertas. O, por el contrario, se puede ir hacia San \u00c1ngel, en direcci\u00f3n opuesta a donde quedan las librer\u00edas, y llegar a ese pueblo que parece no querer hincar la rodilla frente a la modernidad y se viste con piedras y argamasa, donde las calles son de rocas y no de asfalto (hay un dolor, peque\u00f1o pero aun as\u00ed dolor, al caminar sobre este tipo de calles, m\u00e1s a\u00fan si se hace con zapatos de suela delgada; este tipo de detalles son los que escapan a quien recorre la ciudad en auto porque, para m\u00ed, recorrer la ciudad en auto, y m\u00e1s a una velocidad considerable, es como tragar sin masticar, sin oler la comida).<br \/>\nUn par de estaciones despu\u00e9s de la Bombilla (hablo, por supuesto, de las estaciones del Metrob\u00fas) cuando se viaja en direcci\u00f3n al <strong>Caminero<\/strong>, viene<strong> Ciudad universitaria<\/strong>, una ciudad dentro de otra ciudad; ondas en el agua, una circunferencia m\u00e1s en la telara\u00f1a; peque\u00f1as mu\u00f1ecas rusas. Esta ciudad, como la que la contiene, posee sus propias maneras de recorrerse, en auto, a pie o bicicleta. Ciudad universitaria se recorre de otra forma, tiene sus propios ritmos, sus propias pulsaciones y, como ya he dicho, aunque acepta el paseo en carro, la bicicleta y la caminata son las mejores opciones. Quienes han estudiado aqu\u00ed concuerdan en dos puntos: que es ideal para relajarse pasear por las \u00e1reas verdes y que los tacos de canasta son el alimento base de los universitarios; los vendedores de esta especie de tacos (porque hay m\u00e1s variantes de tacos que variantes dialectales en la ciudad, creo), siempre en bicicletas, se pueden percibir a cierta distancia (tanto olfativamente como visualmente); recorren <strong>CU<\/strong> de la misma forma siempre, en bicicleta. La bicicleta es camale\u00f3nica y danza \u2014rueda\u2014 con libertad entre los veh\u00edculos motorizados y el andar a pie. Me atrevo a decir algo: la ciudad que ellos se han construido, sobre sus bicicletas y con la venta en la mente, es diametralmente opuesta a la que se construyen los estudiantes, a pesar de estar construida con las mismas piezas arquitect\u00f3nicas y las mismas \u00e1reas verdes.<br \/>\nSi hay para quienes CU es los alimentos que ofrece \u2014una especie de sin\u00e9cdoque culinaria\u2014 y la saz\u00f3n de \u00e9stos es un mapa gustativo (hay quienes aseguran que los tacos que se consiguen en la <strong>Facultad de Filosof\u00eda y Letras<\/strong> son mejores que otros, y as\u00ed se gu\u00edan espacialmente) lo mismo se aplica para la ciudad de M\u00e9xico. Pienso en un amigo de la preparatoria a quien siempre que le cuestion\u00e1bamos sobre alg\u00fan lugar, se guiaba a trav\u00e9s de puestos de comida.<br \/>\n\u2014Ayer que no viniste nos mandaron al museo Dolores Olmedo, \u00e9sa es la tarea. \u00bfS\u00ed sabes d\u00f3nde est\u00e1?<br \/>\n\u2014S\u00ed, por ah\u00ed como a dos calles venden unas quesadillas de este tama\u00f1o \u2014y abr\u00eda las manos como si fuera a estrangular a un le\u00f3n.<br \/>\nNo importaba el lugar mencionado, \u00e9l siempre encontraba una referencia culinaria. Lo imagino circulando por las avenidas cercanas al metro<strong> Constituci\u00f3n de 1917<\/strong>, la estaci\u00f3n m\u00e1s cercana a su casa, a bordo de su <strong>Volkswagen<\/strong> blanco, con ojo vigilante \u2014y quiz\u00e1s olfato y papilas gustativas en alerta\u2014 presto a desembarcar en el puesto m\u00e1s insospechado para, as\u00ed, construir su ciudad a trav\u00e9s de sentidos con los que, normalmente, no navegamos: una especie de baquiano citadino, un sibarita n\u00f3mada e insaciable. Y como \u00e9l he conocido a m\u00e1s personas, todos ellos hermanados por un vientre prominente y, adem\u00e1s, trabajos que les requieren moverse constantemente por la ciudad, en una combinaci\u00f3n de auto y caminata: t\u00e9cnicos de tel\u00e9fonos, electricistas, repartidores de muebles. Otra ciudad dentro de la ciudad. Una ciudad comestible, surcada por r\u00edos de grasa l\u00edquida.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16784\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares5.jpg\" alt=\"Lugares5\" width=\"640\" height=\"460\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">IV<\/p>\n<p>Hace a\u00f1os, casi 20, mi pap\u00e1 ten\u00eda en la cajuela de su carro un ejemplar destrozado de la<strong> Gu\u00eda Roji<\/strong>. Me gustaba ver los mapas, aunque luego de un par de minutos la desesperaci\u00f3n por ver tantas calles era inevitable y dejaba el ejemplar en el olvido, para luego limpiarme el aceite quemado que lo cubr\u00eda. En las pocas ocasiones en que me llev\u00f3 a visitar la oficinas de su trabajo \u2014que tambi\u00e9n \u00e9l visitaba poco, ya que al ser agente de la direcci\u00f3n general de servicios al transporte, las calles eran su oficina\u2014 recuerdo ver a los dem\u00e1s agentes subir a sus autos y desbarrancarse en donde terminaba mi vista, todos a cubrir una parte distinta de la ciudad; ellos, quiz\u00e1s, constru\u00edan su ciudad de forma colectiva. En el camino de regreso a casa, en el Estado de M\u00e9xico, las calles me parec\u00edan eternas, id\u00e9nticas a veces, y me daba miedo pensar que me dejar\u00edan abandonado ah\u00ed, a mi suerte, y que no sabr\u00eda volver a casa. La ciudad como un animal incomprendido, a quien se teme injustificadamente.<br \/>\n\u2014 \u00bfY te sabes todas las calles? \u2014 le pregunt\u00e9 una vez, con la Gu\u00eda Roji en la mano, dispuesto a iniciar un examen sorpresa.<br \/>\n\u2014No todas, son muchas. No creo que alguien se las sepa todas todas.<br \/>\nMe intrigaba, a\u00fan me intriga, debo confesarlo, la existencia de este hombre \u2014o mujer\u2014 que conozca todas las calles del Distrito Federal, hasta las m\u00e1s peque\u00f1as, donde no vive casi nadie, a donde no se llega por error. Supongo que no existe, y que aplica aqu\u00ed el principio de que no podemos saber todo sobre algo, pero podemos saber algo sobre todo.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16803\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares8.jpg\" alt=\"Lugares8\" width=\"450\" height=\"560\" \/><\/a><br \/>\nLa Gu\u00eda Roji desapareci\u00f3 un d\u00eda, no recuerdo si la tiraron a la basura. Mi hermano, a quien pregunt\u00e9 sobre la direcci\u00f3n aqu\u00e9lla, ahora es quien m\u00e1s parece saber, de los cuatro hermanos que somos, sobre el DF; es una especie de ritual de iniciaci\u00f3n en la familia: mi abuelo, agente de polic\u00eda y tr\u00e1nsito, pas\u00f3 la antorcha de las calles a mi padre, quien la pas\u00f3, indirectamente, a mi hermano. Ahora la Gu\u00eda Roji ya no se usa: hay aplicaciones de celular que localizan cualquier calle de la ciudad, y hasta dicen cu\u00e1nto falta para llegar. Hace unos d\u00edas, mientras un grupo de amigos y yo recorr\u00edamos las calles del centro en el auto de uno de ellos, en busca de un banco (las calles, al anochecer, mutan, ya no son la misma que por la tarde: pasa el Metrob\u00fas, sin gente casi, a mucha velocidad, y uno se pregunta si el olvido viaja en esos asientos vac\u00edos) pens\u00e9 en preguntar a alguien en la calle sobre lo que buscaba, pero no fue necesario: la esposa de uno de ellos localiz\u00f3 un banco con ayuda de su tel\u00e9fono celular. O sea que ya no se usa el \u00bfdisculpe, d\u00f3nde hay un banco de tal o cual?, les dije en broma, pero fue cierto, y ah\u00ed se me muri\u00f3 un pedazo del mundo que conoc\u00ed, de la ciudad en la que crec\u00ed. Est\u00e1bamos cerca de la <strong>calle Regina<\/strong>, y a nuestro lado, una vez que encontramos estacionamiento a esas horas de la noche, y nos dirig\u00edamos a un bar, pas\u00f3 un grupo de j\u00f3venes totalmente ebrios. La ciudad que se construir\u00e1n, me dije, no se parecer\u00e1 a la m\u00eda, a pesar de que estamos en la misma calle, entre los mismos edificios; como esa cuesti\u00f3n, casi filos\u00f3fica dir\u00eda yo, de entender si el rojo que yo veo es el rojo que t\u00fa ves.<br \/>\nPens\u00e9 en mis primeras visitas a esta zona de la ciudad, cuando mi mam\u00e1 me llevaba, de la mano, a comprar ropa interior para toda la familia en las tiendas aleda\u00f1as, casi todas propiedad de jud\u00edos mal encarados, que trataban a los empleados de las formas m\u00e1s hostiles; eso fue la semilla de mi ciudad, la que comenc\u00e9 a construir hace a\u00f1os ya. Antes, pens\u00e9 por un segundo, mientras entrabamos a una vecindad que usan como bar, antes no exist\u00eda el Metrob\u00fas; en mi mente, adem\u00e1s, la ciudad era un manch\u00f3n enorme, insospechado, terrible y seductor, al que ahora, al paso de los a\u00f1os, le he colocado edificios, casas, estaciones de metro y, sobre todo, experiencias y recuerdos. Como dice <strong>Jos\u00e9 Emilio Pacheco<\/strong>, en voz de Carlos, protagonista de <em><strong>Las batallas en el desierto<\/strong><\/em>: \u201cSe acab\u00f3 esa ciudad. Termin\u00f3 aquel pa\u00eds. No hay memoria del M\u00e9xico de aquello a\u00f1os. Y a nadie le importa: de ese horror qui\u00e9n puede tener nostalgia\u201d. Creo que yo la tengo.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares9.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16804\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares9.jpg\" alt=\"Lugares9\" width=\"500\" height=\"406\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">V<\/p>\n<p>En el juego \u201c<strong>Adivina qui\u00e9n<\/strong>\u201d tan de moda cuando yo era ni\u00f1o \u2014finales de la d\u00e9cada de los 80, principio de los 90 \u2014uno tiene que adivinar qu\u00e9 personajes tiene el contrario, y esto se logra con base en ciertas preguntas que nos llevan, directamente, a adivinar ante qu\u00e9 personaje nos encontramos; es decir, vamos construyendo una fisonom\u00eda, y por ende un personaje, a trav\u00e9s de lo que \u00e9ste no es. Se empezaba con la pregunta b\u00e1sica \u201c\u00bft\u00fa personaje es hombre\/mujer?, y ten\u00edamos la primera pista: el g\u00e9nero. Fuera cual fuera la respuesta sab\u00edamos, por acierto o discriminaci\u00f3n, el g\u00e9nero del personaje, y de ah\u00ed part\u00edamos a m\u00e1s pistas (menos mal que el juego se inici\u00f3 antes de la \u00e9poca floreciente de la comunidad LGBTI, porque entonces las partidas hubieran sido m\u00e1s extenuantes). Las preguntas siguientes disipaban, gradualmente, las dudas, y develaban una fisonom\u00eda a la que iba pegada un nombre. Ganaba quien adivinara primero todos los personajes del rival. Lo mismo se puede hacer con la ciudad.<br \/>\n\u2014 \u00bfTu ciudad huele a pasto mojado a las 9 de la ma\u00f1ana, cerca de <strong>metro Etiop\u00eda<\/strong>?<br \/>\n\u2014No.<br \/>\n\u2014 \u00bfTu ciudad sabe a muerte, a olvido, a las cuatro de la ma\u00f1ana a las afueras de <strong>metro Chapultepec<\/strong>?<br \/>\n\u2014Mmmmm\u2026 creo que no.<br \/>\nOtra vez, el elefante y los ciegos, cada quien viendo un punto distinto del mismo lugar, desde donde cambia. Empatar lo que nuestras ciudades no son, no tienen en com\u00fan, para ver qu\u00e9 cosas s\u00ed tienen con com\u00fan. La ciudad s\u00f3lo es la misma ciudad para todos en cuanto a hechos, jam\u00e1s en percepciones.<br \/>\nViene a mi mente una canci\u00f3n de La ley, \u201c<strong>En lugares<\/strong>.\u201d Nunca la he acabado de comprender bien (y quiz\u00e1s, por eso, es de mis favoritas) pero, adem\u00e1s de sus arreglos y la voz que la acompa\u00f1a, algo de lo que m\u00e1s me intriga es la letra:<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/GrpwDIfb8xU\" width=\"420\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><br \/>\nY eso es todo. A mi parecer, esta canci\u00f3n, como las ciudades mismas, como en el juego, con pocos elementos (pocos edificios, pocos callejones, pocas palabras) se nos da la libertad de crear infinitas ciudades. Si la canci\u00f3n nos dice lo que no es, nos queda, solamente, con nuestras propias experiencias, crear lo que s\u00ed es. Y como en el juego que mencionaba, a veces, sin haberlo explicitado, con familiares o amigos he cotejado su ciudad y la m\u00eda, construida a partir del DF.<br \/>\nDe una base com\u00fan, una misma concatenaci\u00f3n de <strong>construcciones y calles<\/strong>, una ciudad tabula rasa, digamos, se construyen infinidad de lugares, a veces m\u00e1s con el pensamiento que con la vista o los hechos. Una calle puede separarnos para siempre, afirmaba <strong>De Quincey<\/strong>; en todo caso, un vistazo de la misma calle (al mismo tiempo, incluso) puede separarnos para siempre; como hablar un idioma distinto porque, como dijo una maestra \u201cuna lengua es una forma de comprender el mundo, de adue\u00f1arnos de \u00e9l\u201d. Seguro estoy, podr\u00eda jurarlo, que estas calles, esta ciudad, es otra cuando la recorre, por ejemplo, un angloparlante. Pienso en la pel\u00edcula <em><strong>Italiano para principiantes<\/strong><\/em>, de <strong>Lone Scherfig<\/strong>, donde un grupo de daneses viajan juntos, acompa\u00f1ados por su maestro de italiano, a Venecia, que no es la misma <strong>Venecia<\/strong>, estoy seguro, que se construye un \u00edtalo parlante. El arco donde dos de los protagonistas se enamoran no es el mismo arco por el que s\u00f3lo pasaron los dem\u00e1s, a pesar de ser las mismas piedras. La ciudad, en ocasiones, me parece un test psicom\u00e9trico, donde se ver\u00e1 qui\u00e9n eres (o qui\u00e9n no eres) con base en lo que construyas con esos bloques de cemento y calles.<br \/>\nLa ciudad, un acertijo, un laberinto a medio construir, semilla de ciudades. D\u00f3nde encontrar el sentido.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16805\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares10.jpg\" alt=\"Lugares10\" width=\"450\" height=\"482\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">VI<\/p>\n<p>La ciudad tambi\u00e9n tiene, en ocasiones, su doble casi exacto, s\u00f3lo distinto en peque\u00f1as cosas. Por ejemplo, recorrer la <strong>ciudad de noche<\/strong>, cuando no hay tanta gente \u2014porque las ciudades s\u00f3lo pueden estar vac\u00edas en las pesadillas\u2014 es como mirar los negativos de una fotograf\u00eda; parece haber fantasmas, sombras que no pertenecen a ning\u00fan cuerpo.<br \/>\nLlueve a veces, y los <strong>edificios y las casas<\/strong> se ti\u00f1en de cristal. La ciudad no es la misma cuando llueve, algo cambia, es como verla detr\u00e1s de un cristal esmerilado (si una ciudad puede asirse, digamos, este agarre cambia durante la lluvia, y con ello el tacto; nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan peque\u00f1as, dice <strong>Cummings<\/strong>). Y luego, cuando la lluvia cesa, esa ciudad, la que queda, no es la ciudad seca ni la ciudad durante la lluvia: es otra. Incluso nace otra ciudad en los charcos, una que est\u00e1 de cabeza, y deja ver cosas que normalmente no ver\u00edamos. La mejor forma de recorrer la ciudad, seg\u00fan mi experiencia, mientras llueve, es a pie, y no s\u00f3lo por cuestiones de apreciaci\u00f3n, sino de seguridad: las calles mojadas son peligrosas si se recorren en bicicleta, y lo mismo, aunque en menor medida, aplica para los autos.<br \/>\nDel aire no hablo, es decir, de recorrer la ciudad por encima de los edificios: nunca he viajado en helic\u00f3ptero, y la ciudad desde un avi\u00f3n, dada la altura y la velocidad, es un parpadeo, dos a lo mucho, una ciudad de hormigas, una brizna de edificios que se va r\u00e1pidamente.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16809\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Lugares12.jpg\" alt=\"Lugares12\" width=\"640\" height=\"352\" \/><\/a><br \/>\nPienso otra vez en la ciudad bajo la lluvia (imposible ignorar esa imagen) y en que \u00e9sta es, para m\u00ed, la mejor forma de recorrer la ciudad; la lluvia, adem\u00e1s, brinda la soledad necesaria para recorrer las calles: la gente corre a refugiarse y entonces queda, para los dem\u00e1s, mucha ciudad, casi imposible de asir en su totalidad. Adem\u00e1s, olvid\u00e9 mencionar, la ciudad lluviosa, la ciudad lluvia, me es m\u00e1s f\u00e1cil de recordar (ser\u00e1 que somos agua, pienso, y nos buscamos con ella, y nos hacemos casi uno mismo) y me es m\u00e1s f\u00e1cil recorrerla de la forma que considero m\u00e1s profunda: con la memoria, con el lenguaje. Recordar la ciudad, en un ejercicio similar a la regurgitaci\u00f3n, para extraer de ella todos los nutrientes, todos los detalles, todas las vistas posibles que hayamos podido capturar sin darnos cuenta; recordar es re correr por la ciudad, volver a transitarla. Salir a caminar por las calles de la ciudad es disparar con el obturador de la mirada para, una vez en casa, en el silencio, revelar las fotograf\u00edas en el papel en blanco o en el papel del habla y apreciar, con lupa, los detalles que estaban ah\u00ed, a veces m\u00e1s importantes que lo que apreciamos en primer plano, como en <strong><em>El ciudadano Kane<\/em><\/strong>. Despu\u00e9s de todo, como dije, la ciudad son sus detalles, sus peque\u00f1os recovecos que, como clavos, a veces rasgan el velo de la distracci\u00f3n y nos quitan la cotidianidad de los ojos. La ciudad que implota, digamos, y va adquiriendo certeza y rostro conforme atendemos m\u00e1s lo peque\u00f1o que lo evidente; como ir de lo macro a lo micro. Como dijo <strong>Brodsky<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Si hay un aspecto infinito del espacio, no es su expansi\u00f3n, sino su reducci\u00f3n, aunque s\u00f3lo sea porque \u00e9sta, por raro que parezca, siempre es m\u00e1s coherente. Est\u00e1 mejor estructurada y tiene m\u00e1s nombres: c\u00e9lula, armario empotrado, tumba. Las ampliaciones s\u00f3lo tienen un gesto ampuloso.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">VII<\/p>\n<p>Pensemos en museos, casas de cultura, teatros, cines, galer\u00edas: la ciudad de M\u00e9xico, cosmopolita, como muchos la adjetivan. En los museos, por ejemplo (y pienso en el <strong>Museo de Antropolog\u00eda e Historia<\/strong>, as\u00ed como en el <strong>Museo del Estanquillo<\/strong>) hay vestigios de otras ciudades, de otros tiempos; lo que el curador o los historiadores consideran valioso, representativo, es lo que se conserva, lo que se muestra: nosotros, los espectadores, los que estamos del otro lado de la vitrina, construimos una ciudad a partir de esas muestras que nos brindan; otra vez, el recorrer la ciudad a pie parece ser la mejor opci\u00f3n. Y en el museo del estanquillo, por ejemplo, se puede recorrer la ciudad no s\u00f3lo en t\u00e9rminos espaciales, sino temporales: un viaje a la ciudad que dio origen a esta ciudad que conocemos. Despu\u00e9s de todo, creo, el recorrer la ciudad en cualquiera de los medios que mencion\u00e9 (es decir, diseccionar la ciudad de distintas formas) es similar a recoger objetos para un museo; el recuerdo, el habla, la <strong>memoria<\/strong>, ser\u00e1n las herramientas de limpieza con las que demos mantenimiento a estos fragmentos de ciudad que recabamos con cada visita.<br \/>\nPorque las cosas no son simplemente lo que son, me parece, sino lo que dejan en nosotros; que la ciudad, ante todo, es un enorme espejo donde, una vez que nos vemos, cambiamos; la ciudad cambia a la par que nos hace cambiar. Y porque la ciudad, m\u00e1s que significado, es significante: un vocablo que despierta mil im\u00e1genes, acaso m\u00e1s, dependiendo de qui\u00e9n la escuche. Construiremos una ciudad, s\u00f3lo una, en nuestra vida: nacer\u00e1 en nuestro primer contacto con ella, con sus edificios y calles, su gente y sus espacios abiertos; a lo largo de los a\u00f1os a\u00f1adiremos o quitaremos detalles, pero siempre ser\u00e1 la misma ciudad.<br \/>\nPorque a quien diga ciudad, y en el pecho no le nazcan postes, edificios, una lluvia como mecanograf\u00eda de cristal, calles eternas, rostros, voces y un pasado y un futuro, entonces algo ha hecho mal todos estos a\u00f1os. Porque a quien la palabra ciudad le evoque solamente un espacio para llenar los d\u00edas, un algo que est\u00e1 ah\u00ed entre el escritorio de trabajo y la cama, tal vez debiera replantearse el no s\u00f3lo correr por la ciudad, sino recorrerla.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-16774","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/16774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}