{"id":17481,"date":"2016-05-05T13:31:25","date_gmt":"2016-05-05T18:31:25","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=17481"},"modified":"2016-05-05T13:31:25","modified_gmt":"2016-05-05T18:31:25","slug":"soundandvision-cefalopodo-la-suma-de-pasos","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=soundandvision-cefalopodo-la-suma-de-pasos","title":{"rendered":"SoundAndVision. CEFAL\u00d3PODO: La suma de pasos"},"content":{"rendered":"<p>Por <strong>Aldo Rosales<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/AldoRosalesV\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@AldoRosalesV<\/a><br \/>\nAyer, mientras ve\u00eda un <strong>documental<\/strong> sobre el <strong>Estrecho de Bering<\/strong>, pens\u00e9, inmediatamente, en la cantidad de pasos que esos hombres, los que atravesaron una porci\u00f3n congelada de oc\u00e9ano en persecuci\u00f3n de sus presas, tuvieron que dar. Un grupo de actores representaban dicha traves\u00eda, y la descripci\u00f3n, de pronto, recay\u00f3 en los kil\u00f3metros recorridos, que me sonaron, sinceramente, peque\u00f1os en comparaci\u00f3n con las distancias actuales, pero entonces ca\u00ed en la cuenta de algo: eso se realiz\u00f3 enteramente a pie, caminando. <strong>Un largo paseo<\/strong>, dijo entonces la voz en off, mientras los actores luchaban contra una tormenta de nieve falsa. O el largo paseo que el protagonista de la pel\u00edcula <em><strong>Cefal\u00f3podo<\/strong><\/em>, de <strong>Rub\u00e9n Imaz<\/strong> (que vi en cuanto termin\u00f3 el documental) lleva a cabo por gran parte de M\u00e9xico (y de s\u00ed mismo). Luego pens\u00e9 \u201c\u00e9sos en realidad no son paseos\u201d, aunque se haya compuesto de pasos. Entonces, pens\u00e9, qu\u00e9 es un paseo.<br \/>\n<strong>El paseo<\/strong> es, si lo definimos por su nombre \u2014en una especie de ejercicio etimol\u00f3gico\u2014 una <strong>suma de pasos<\/strong> (podr\u00eda jurar que es primo del fraseo, una conjunci\u00f3n de frases, y del copeo, una suma de copas) pero no me parece que aquello que vi en la tele, un recorrido sin retorno, un viaje sin vuelta, haya sido un paseo, por la simple raz\u00f3n de que el paseo, como sus dos imaginados primos, carece de una <strong>meta<\/strong> y, sobre todo, implica siempre un retorno (aunque no sepamos c\u00f3mo es que volvimos, y de pronto simple y sencillamente estemos en el lugar de partida, en un estado si no inconveniente, s\u00ed distinto del de partida); hablar y hablar, sumar frases, una tras otra, hasta que olvidamos c\u00f3mo empez\u00f3 aquello. Lo mismo, y a\u00fan m\u00e1s notorio, en el copeo, donde es imposible saber d\u00f3nde terminaremos una vez rebasado el umbral de la primera copa, e imposible ser\u00e1 tambi\u00e9n, a veces, recordar c\u00f3mo logramos volver.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-17489\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante6.jpg\" alt=\"Paseante6\" width=\"1024\" height=\"686\" \/><\/a><br \/>\nUn ejemplo: una mujer madura, jubilada, compra una caminadora que ve anunciada en la televisi\u00f3n. D\u00edas despu\u00e9s, y luego de una herida salvaje en la tarjeta de cr\u00e9dito, un grupo de mudanzas lleva el aparato y lo instala, a petici\u00f3n de ella, frente a la tele. La mujer, todas las tardes, mientras ve la telenovela en turno, enciende la m\u00e1quina y sube, para dar aproximadamente 4000 pasos, siempre uno delante del otro (hay una<strong> sintaxis de la caminata<\/strong>, un pie siempre delante del otro, porque si se impulsan los dos al mismo tiempo aquello deja de ser un paso y se convierte en un salto) hasta que se cansa y apaga el aparato. La mujer, cuando habla por tel\u00e9fono con los conocidos, dice que se ejercita con la caminadora, pero jam\u00e1s se le ocurre decir que pasea (aunque lo que hace lleve como ingrediente principal el paso) s\u00f3lo dice eso, que se ejercita con la caminadora. Entonces, si todas las tardes suma pasos, \u00bfpor qu\u00e9 no dice que pasea?, \u00bfpor qu\u00e9 nosotros mismos no consideramos aquello como un paseo? (y cuando digo nosotros me refiero a un peque\u00f1o grupo de amigos y familiares a quienes he interrogado sobre el paseo, usando este mismo caso como ejemplo). La t\u00f3nica del paseo, el elemento definitorio, creo, es el<strong> espacio abierto<\/strong>. Voy a salir a pasear, es la frase com\u00fan, que indica, de m\u00e1s est\u00e1 decirlo, abandonar cualquier interior. Entonces el paseo, como ciertas aves, no se entiende en el cautiverio.<br \/>\nAyer me asom\u00e9 por la ventana a las 5:50 de la ma\u00f1ana. La calle, a oscuras, parec\u00eda ser otra. Vi pasar a mucha gente, la mayor\u00eda de ellos adultos j\u00f3venes que se dirig\u00edan a sus trabajos o, al menos, eso me pareci\u00f3. O pudo ser otra cosa, pero de algo estoy seguro: no paseaban. Y no tiene nada que ver con la hora, o la ropa que llevaban puesta, o sus edades, sino con la <strong>velocidad<\/strong> a la que hilaban los pasos, esas cuentas en el largo rosario del andar. Hay, me parece, un elemento que casi todos reconocemos en el paseo, aunque no reparemos en ello: <strong>el ritmo<\/strong>. Entendemos, as\u00ed lo acordamos (la lengua humana es un c\u00famulo de signos arbitrarios) que el paseo se caracteriza por una suma de pasos, en el exterior, s\u00ed, pero que lleva un ritmo menor al que generalmente se usa para dirigirnos a alg\u00fan lugar. Recuerdo que hace a\u00f1os, muchos ya, mi abuela se ofreci\u00f3 a llevarme a la primaria; yo asist\u00eda al turno matutino. Se nos hab\u00eda hecho tarde y, frente a nosotros, iban m\u00e1s personas a las que, muy conscientes de las reglas del tr\u00e1nsito pedestre, rebasamos por la izquierda. Parece que van en la <strong>Alameda<\/strong>, dijo mi abuela, y tiempo despu\u00e9s supe que se refer\u00eda al ritmo lento que adquieren las personas cuando, precisamente, van a pasear a ese lugar. El paseo, entonces, no s\u00f3lo es la suma de pasos en el exterior, sino que adem\u00e1s debe llevar el ingrediente del ritmo espec\u00edfico, calmo, desenfadado; dicho ritmo tiene, digamos, un l\u00edmite de velocidad.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17487 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante4.jpg\" alt=\"Paseante4\" width=\"475\" height=\"700\" \/><\/a><br \/>\nQuien haya paseado sobre las <strong>v\u00edas del tren<\/strong> me entender\u00e1. Si se camina sobre los durmientes de madera, de los que cada vez hay menos, se adquiere, inconscientemente, un trote de corte y\u00e1mbico; si se camina por los modernos, los que est\u00e1n hechos de concreto, el ritmo aumenta, hay una taquicardia en los pasos; las v\u00edas son una orden, impl\u00edcita, de tener cierto ritmo y direcci\u00f3n en el paseo. Una vez que nos separamos de las v\u00edas, el paseo recobra un poco de la soltura que perdi\u00f3 al ir sobre \u00e9stas. A pesar de que el cuerpo del paseo el flexible (es agua, que adquiere la forma del recipiente que la contiene, o en todo caso es aire, que cambia de direcci\u00f3n y tono sin previo aviso) corre el riesgo de romperse, y ser, de pronto, algo m\u00e1s. Pero estas v\u00edas, las f\u00edsicas, a veces corren paralelas a las otras v\u00edas presentes en el paseo: aquellas por donde corre libre el<strong> tren de pensamiento<\/strong>, cuyo combustible son los pasos.<br \/>\nUn hombre comienza su paseo en la sala de su casa (no me atrevo a decir cu\u00e1l de sus pasos es el primer paso del paseo) y termina en <strong>Roma<\/strong>, viendo c\u00f3mo unos leones devoran cristianos, justo como los mandriles, a veces, devoran monos m\u00e1s peque\u00f1os, como \u00e9sos que en ocasiones llevan en el hombro los cilindreros de las caricaturas de los domingos, cuando no hay trabajo en la oficina. Por cada paso que da el cuerpo, la mente da tres, aunque no en la misma direcci\u00f3n. <strong>Cuerpo y mente<\/strong> parecen hermanarse y as\u00ed formar una <strong>rosa de los vientos<\/strong> de la consciencia y del pensamiento: el cuerpo avanza horizontalmente, mientras que la mente lo hace de manera vertical, cayendo \u2014o elev\u00e1ndose\u2014 a los espacios m\u00e1s insospechados del pensamiento y del recuerdo.<br \/>\nPasear es una cosa peligrosa, m\u00e1s all\u00e1 de los riesgos que conlleve andar por las calles. Por ejemplo, en el poema &#8220;<strong>Walking around&#8221;<\/strong>, de <strong>Pablo Neruda<\/strong> (cuya traducci\u00f3n ser\u00eda algo as\u00ed como \u201candando por ah\u00ed\u201d, una especie de paseo) un hombre se cansa de ser hombre, cosa grave, y todo parece indicar que se dio cuenta de ello a ra\u00edz de dar un paseo, porque en esta actividad, que generalmente asociamos con las piernas, se usa mucho m\u00e1s la mente. Cuando tenemos una <strong>ruta fija<\/strong> (que tambi\u00e9n se compone, a veces, de pasos) no reparamos en las cosas alrededor, ni en lo que \u00e9stas producen en nosotros, sino pensamos en la meta, en la llegada. En el paseo, por el contrario, al no tener una meta, el camino en s\u00ed mismo es la meta, y ello conlleva, en ocasiones, observaci\u00f3n, un reparar en detalles que normalmente no apreciar\u00edamos; andar es a caminar lo que observar es a ver. La vista pierde la rigidez horizontal que normalmente le damos, y entonces se notan, por ejemplo, los techos de las casas, o la punta de los edificios, donde descubrimos academias de baile, cortinas que no sabemos si alguna vez estuvieron abiertas, o ruinas que alguna vez estuvieron habitadas.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17490 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante7.jpg\" alt=\"Paseante7\" width=\"339\" height=\"500\" \/><\/a><br \/>\nAhora que hablo de la punta de los edificios, me vienen a la mente estos autobuses para turistas que circulan, a diario, por la ciudad de M\u00e9xico, los llamados <strong>Turib\u00fas<\/strong>. En ellos, por una cantidad de dinero \u2014que ser\u00e1 m\u00f3dica, o no, seg\u00fan el bolsillo\u2014 uno puede dar vueltas por la ciudad para observar los puntos m\u00e1s representativos de \u00e9sta; uno puede pasear en un Turib\u00fas, aunque no se d\u00e9 ning\u00fan paso. Estamos, entonces, frente a dos fen\u00f3menos: la <strong>resignificaci\u00f3n<\/strong> de la palabra paseo (que, como vemos, hace ya m\u00e1s referencia al acto de despejarse, de dar vueltas con un fin recreativo) y frente a la domesticaci\u00f3n del paseo mismo. Una actividad que comenz\u00f3 siendo espontanea, solitaria (como lo se\u00f1ala <strong>Hazlitt<\/strong> en su ensayo sobre el paseo) tiene ahora una estructura fija, determinada, y es, al menos en este tipo, una actividad grupal, que puede siempre conservar, no obstante, la calidad de solitaria. Uno puede ir en solitario, a\u00fan rodeado de gente, en este paseo inorg\u00e1nico, en cierta medida, y dejarse afectar por la ciudad y las historias del gu\u00eda. Se pasea en quietud, con la vista.<br \/>\nAhora que menciono la vista, quisiera decir que a mi consideraci\u00f3n est\u00e1 sobrevalorada cuando se trata de pasear. Pensemos en el paseo de los perros (\u00bftienen ruta los perros?, \u00bfhay un camino del cual se desv\u00edan, o lo que hagan, para donde se dirijan, \u00e9se es su camino?) que se gu\u00eda, m\u00e1s que por la vista, por el olfato. Si como ya dijimos, la finalidad del paseo es simplemente dar pasos, acumularlos (estirar las piernas como dicen algunos, aunque en realidad se estiran m\u00e1s las piernas al estar acostado) entonces no importa el camino. Por qu\u00e9 no, entonces, un paseo donde el sentido gu\u00eda sea el olfato. Un amigo afirmaba que \u00e9l, cuando asist\u00eda a <strong>ferias de pueblo<\/strong>, o a los mercados, en el \u00e1rea de comida, se guiaba por el olfato y no por la vista. \u00bfNo era esto, en cierto modo, un paseo tambi\u00e9n? Y pensemos, tambi\u00e9n, en un caso donde pasear con la vista no es, simple y sencillamente, una opci\u00f3n: <strong>el paseo de los ciegos<\/strong>. Francamente, nunca he hablado con un ciego durante mucho tiempo, lo suficiente como para llegar al tema del paseo pero, me pregunto \u00bfno pondr\u00e1n ellos atenci\u00f3n especial al paso en s\u00ed mismo? Al depender de los sentidos restantes, supongo, quiero creer, que el sentido predominante es el tacto, y es, tambi\u00e9n, un tacto diferente al del citadino promedio, ya que se trata del tacto en los pies al igual que el de las manos. Lo suyo podr\u00eda considerarse, entonces, como un paseo concentrado, porque se realza la importancia del paso, lo que los debe llevar, sin duda, a diferentes canales de pensamiento que aquellos que nos invaden a los que podemos ver.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-17485\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante2.jpg\" alt=\"Paseante2\" width=\"828\" height=\"555\" \/><\/a><br \/>\nHasta ahora hemos logrado identificar algunas de las caracter\u00edsticas del paseo: es una suma de pasos, se realiza en exteriores, tiene un cierto ritmo y l\u00edmite de velocidad; carece, en la mayor\u00eda de las veces, de una meta fija, y ello le inyecta cierto aire de futilidad. El paseo, adem\u00e1s, parece activar el insospechado engranaje que existe entre las<strong> piernas<\/strong> y la mente (hablo de las piernas propias, porque siempre hay un mecanismo invisible que corre de la mente a alg\u00fan par de piernas). Aunque hasta ahora todo parece se\u00f1alar una linealidad del paseo, tambi\u00e9n existen los paseos de formas infinitas, circulares; un <strong>ur\u00f3boros<\/strong> de pasos. \u00c9stos, generalmente, tienen lugar en los parques (un lugar que parece haber sido inventado para los paseos, por los innumerables recorridos que traman sus jardineras y \u00e1reas verdes; recorridos casi tan numerosos como los posibles movimientos en un juego de ajedrez).<br \/>\nCuando hablo del paseo en el parque, me resulta inevitable pensar en que el paseo es, tambi\u00e9n, una actividad que se realiza en <strong>parejas<\/strong>, o en grupos un poco m\u00e1s numerosos. Pero, a pesar de realizarse ocasionalmente en grupos, el paseo no puede deshacerse del todo de ese halo de soledad, de introspecci\u00f3n que lo acompa\u00f1a. Por ejemplo, en el cuento \u201c<strong>Los cr\u00edmenes de la calle Morgue<\/strong>\u201d, de <strong>Edgar Allan Poe<\/strong>, se narra c\u00f3mo el protagonista y su mejor amigo sal\u00edan a pasear constantemente para, simple y sencillamente, entregar la imaginaci\u00f3n al aire, para activar el tren de pensamiento. Y aunque ahora ya los hombres no paseen tomados del brazo, como se narra en el mismo cuento, s\u00ed se puede ver a dos paseantes en el parque, atados uno al otro por apenas una ligera brizna de conversaci\u00f3n, a veces hecha de monos\u00edlabos, mientras la mente de cada uno, por separado, flota libre.<br \/>\nEl paseo, como un ser casi org\u00e1nico, ha evolucionado a lo largo del tiempo. Si bien en un principio se compuso de pasos, ahora ha extendido su abanico de posibilidades y existen los <strong>paseos a caballo<\/strong>, en <strong>bicicleta<\/strong> o en un<strong> autom\u00f3vil<\/strong>. Si bien en estos m\u00e9todos los pasos quedan en segundo t\u00e9rmino, el principio de distracci\u00f3n, de esparcimiento, de espacio de reflexi\u00f3n, sigue intacto. Entonces se puede creer, es tentador creerlo as\u00ed, que el rasgo definitorio del paseo, su elemento clave, es el <strong>vagar<\/strong>, el establecer, con cada paso, un durmiente para el tren de pensamiento, no importa si se establecen de madera o de concreto, con el consecuente ritmo que inyecta cada uno.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-17486\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante3.jpg\" alt=\"Paseante3\" width=\"700\" height=\"971\" \/><\/a><br \/>\nMe viene a la mente un pasaje de <em><strong>Fahrenheit 451<\/strong><\/em>, de <strong>Ray Bradbury<\/strong>, donde dice que los anuncios al lado de las carreteras (los llamados \u201cespectaculares\u201d) son, en esa distop\u00eda planteada por el autor, de hasta 60 metros de largo, para que pudieran ser apreciados a\u00fan a esas velocidades. Quiz\u00e1s lo mismo ocurra con los paseos: a mayor tama\u00f1o o extensi\u00f3n del pensamiento, m\u00e1s largo debe ser el paseo, para tener el tiempo suficiente de digerirlo, de neutralizarlo; como una reacci\u00f3n qu\u00edmica, donde se obtiene sal y agua si se mezclan adecuadamente \u00e1cidos y bases (en el paseo, en el humano, el agua y la sal aparece en forma de l\u00e1grimas o sudor).<br \/>\nRecuerdo ahora que en el mencionado libro de Bradbury, <strong>Montag<\/strong>, el protagonista, adquiere la costumbre del <strong>paseo nocturno<\/strong>, lo que lo hace mirar dentro de s\u00ed, con resultados no siempre agradables. En ese mismo libro, o mejor dicho, en la historia planteada, los libros est\u00e1n prohibidos y, por ello, impl\u00edcitamente, algunas calles del pensamiento est\u00e1n vedadas. No s\u00e9 si sea pr\u00e1ctica com\u00fan, pero al menos a m\u00ed, en ocasiones, se me da el pasear a trav\u00e9s de un libro. La <strong>lectura<\/strong>, en ese sentido, re\u00fane las mismas caracter\u00edsticas del paseo: es una suma de pasos (que se dan con los ojos, de palabra en palabra, como poner un pie y luego otro sobre los adoquines de una calle) que, no necesariamente, nos lleva a alg\u00fan lado sino que, en ocasiones, se puede transitar circularmente, en forma de espiral, digamos, y comenzar en el mismo lado que comenzamos, aunque siendo distintos. Pienso en esto a ra\u00edz del comentario de un amigo, que nos habl\u00f3 de un poema circular, en espiral, que termina como inicia \u2014o inicia como termina\u2014aunque \u00e9l, como lector (como paseante) no era el mismo al volver. Y cuando hablo de mi paseo en los libros, no necesariamente hablo de una lectura sesuda, o siquiera donde pueda comprender algo: muchos libros que he le\u00eddo de principio a fin no los he comprendido ni en lo m\u00e1s m\u00ednimo, pero me llevaron a calles paralelas del pensamiento, y empec\u00e9, claro, en las calles que nacen entre una l\u00ednea y otra.<br \/>\nPero dejemos de lado las calles, por un momento, y pensemos en los paseos en el campo, que tambi\u00e9n suelen darse, aunque con menor frecuencia para todos los que vivimos en una ciudad o al menos en un \u00e1rea conurbada. Del ensayo \u201c<strong>Salir de paseo<\/strong>\u201d, de <strong>William Hazlitt<\/strong>, podemos pensar en el paseo a campo traviesa, el paseo en su estado m\u00e1s salvaje y, por ello, quiz\u00e1s m\u00e1s peligroso (recordemos que un paseo puede comenzar a la puerta de la casa y terminar con un pensamiento casi suicida) porque, a diferencia del paseo por la ciudad, o por las calles, conocidas o no, en el paseo por el campo los pensamientos pueden correr de forma m\u00e1s veloz, porque no hay nada, o casi nada, que los detenga en su lugar (a diferencia de la ciudad, en el campo no hay muchas cosas que detengan la ca\u00edda abrupta de los ojos desde el cielo hasta el piso, y puede uno acabar mirando dentro de s\u00ed, aunque no se quiera). En este tipo de paseo, a veces, se prefiere el uso de la bicicleta (o quienes as\u00ed lo puedan hacer, del caballo) y entonces se reafirma el <strong>desprendimiento<\/strong> del paseo de su semilla, el paso y, por ello, del pie. Es casi un ser vivo, un ente que, adem\u00e1s de mutar, tiene sombra, tiene eco, y es la vuelta, el retorno.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17484 aligncenter\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Paseante1.jpg\" alt=\"Paseante1\" width=\"700\" height=\"469\" \/><\/a><br \/>\nEl<strong> regreso<\/strong>, el retorno es, seg\u00fan yo, un residuo del paseo que, no obstante, no pertenece a \u00e9ste. Contiene elementos similares a \u00e9l, s\u00ed, pero esta vez tenemos una meta fija, un punto de vuelta. A veces, cuando sal\u00eda a caminar con un amigo, es decir, pase\u00e1bamos, el regreso era totalmente distinto del paseo en s\u00ed. Permanec\u00edamos callados por lapsos m\u00e1s largos (aunque esto a algunos, a Hazlitt, por ejemplo, le parezca m\u00e1s grato) y el ritmo de los pasos era distinto porque el paseo, seg\u00fan entend\u00edamos, aunque no se mencionara, ya hab\u00eda terminado. En esos paseos, como dije, no hab\u00eda meta, volv\u00edamos siempre, pero nunca los mismos, y a veces no habl\u00e1bamos, s\u00f3lo se nos iba el pensamiento hacia lados distintos que, a veces, se juntaban ante la presencia de cierto objeto, lugar o persona que ten\u00eda un significado en com\u00fan. Por ejemplo, al pasar frente a la secundaria donde hab\u00edamos estudiado, el pensamiento de ambos se juntaba, converg\u00eda por segundos y luego volv\u00eda, cada uno, a su cauce natural. A ese amigo, al que recuerdo m\u00e1s como \u201c<strong>el otro en el paseo<\/strong>\u201d que como un individuo, no lo he vuelto a ver. Supongo, como dice De Quincey, que a veces nos hemos visto, o hemos estado cerca en alg\u00fan lugar, pero que una sola calle, sobre todo en las ciudades, bastan para separar a dos personas para siempre.<br \/>\nY si las calles, o al menos una, pueden separar para siempre a dos personas, pensemos entonces en el <strong>Aqueronte<\/strong> como la calle que nos separa siempre de los que terminaron el paseo por este mundo, ya que, como dijo <strong>Nezahualc\u00f3yotl<\/strong>, s\u00f3lo estamos aqu\u00ed \u201cde paso\u201d. Despu\u00e9s de todo, creo, la vida es similar al paseo, en el que a veces no sabemos hacia d\u00f3nde vamos o c\u00f3mo llegaremos, y simplemente gastamos los a\u00f1os en salir a estirar la sombra por las calles, o salimos de la tierra a hilar pasos, uno tras otro, hasta que es tiempo de volver, distintos de como salimos.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-17481","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/17481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}