{"id":22509,"date":"2017-03-10T17:14:48","date_gmt":"2017-03-10T23:14:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=22509"},"modified":"2017-03-10T17:14:48","modified_gmt":"2017-03-10T23:14:48","slug":"laprimeravez-que-use-internet","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=laprimeravez-que-use-internet","title":{"rendered":"#LaPrimeraVez que us\u00e9 Internet"},"content":{"rendered":"<p>por <strong>\u00d3scar Muci\u00f1o<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/opmucino\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@opmucino<\/a><br \/>\nFinales de los a\u00f1os noventa, en el mercado ya se encontraba aquella consola de <strong>Nintendo<\/strong> que recibi\u00f3 el nombre de<strong> Nintendo 64<\/strong>, un aire de renovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica se percib\u00eda en el ambiente. La consola fue un \u00e9xito en el mercado, pero sus m\u00faltiples retrasos y la a\u00fan reciente <strong>devaluaci\u00f3n del peso<\/strong> provoc\u00f3 que saliera a un precio no tan accesible para los bolsillos del ciudadano com\u00fan. A ra\u00edz de esto surgi\u00f3 un negocio nuevo, locales que rentaban la consola; uno pod\u00eda acudir a rentar de media hora en adelante para jugar algunos de los t\u00edtulos que el local tuviera disponible. As\u00ed fue el acercamiento de muchos a los mundos tridimensionales que ofrec\u00eda el Nintendo 64.<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" class=\"giphy-embed\" src=\"\/\/giphy.com\/embed\/1AhjFyCwrwKS4\" width=\"480\" height=\"233\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><br \/>\nEmpiezo con esta acotaci\u00f3n porque el aire de renovaci\u00f3n tambi\u00e9n inclu\u00eda el rumor de la <strong>Internet<\/strong>, a bien yo no sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba, ten\u00eda algunas referencias gracias a algunas revistas pero nada a profundidad. La Internet no era nueva, data de finales de los a\u00f1os sesenta, pero su uso \u201ccomercial\u201d comenz\u00f3 a expandirse a partir del a\u00f1o 1995.<br \/>\nEn esos d\u00edas era poco usual tener una <strong>computadora<\/strong> en casa, que en realidad s\u00f3lo cumpl\u00eda las funciones de una m\u00e1quina de escribir con \u201ctele\u201d, pero nada m\u00e1s. Una vecina me prestaba su m\u00e1quina de escribir el\u00e9ctrica para realizar mis labores escolares. Eran tiempos en los que a\u00fan exist\u00edan<strong> tel\u00e9fonos de disco<\/strong>, los pocos que llegaban a tener <strong>celular<\/strong> eran vistos como bichos raros y muchos de ellos sent\u00edan pena al tener conversaciones telef\u00f3nicas en lugares p\u00fablicos. Llamar por tel\u00e9fono a\u00fan era un acto que estaba cubierto por la intimidad del hogar, o a veces las llamadas se recib\u00edan en la casa del vecino que ya ten\u00eda l\u00ednea, y quien amablemente daba permiso para que los familiares de otros vecinos llamaran en situaciones de emergencia. Recuerdo que cuando en casa de mis pap\u00e1s tuvimos nuestra primera l\u00ednea telef\u00f3nica, mi hermana Amaranta y yo compet\u00edamos para contestar, como hubo varias peleas y llantos mi mam\u00e1 decidi\u00f3 que contestar\u00edamos las llamadas alternadamente. Viendo el panorama as\u00ed, el Internet parec\u00eda sacado de otro universo.<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" class=\"giphy-embed\" src=\"\/\/giphy.com\/embed\/3hRzIz4D8Ikgg\" width=\"480\" height=\"289\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><br \/>\nPues lleg\u00f3 un d\u00eda en que el negocio de renta de tecnolog\u00eda abri\u00f3 una nueva rama: el <strong>caf\u00e9 Internet<\/strong>, o <strong>cibercaf\u00e9<\/strong>. Lugares a los que ahora ya estamos acostumbrados pero que en aquella \u00e9poca representaban el acceso a una de las nuevas maravillas del hombre. Con los amigos de la calle (To\u00f1o y Jonathan) tuvimos noticia de esos sitios y un d\u00eda decidimos acudir a uno, impulsados por los chats, donde se dec\u00eda, uno pod\u00eda conocer chicas y consultar p\u00e1ginas de inter\u00e9s com\u00fan.<br \/>\nUn d\u00eda salimos con la misi\u00f3n de llegar a <strong>Center Plaza<\/strong>, un centro comercial que ten\u00eda la forma de t\u00fanel de tiempo y que a\u00fan pervive entre los metros <strong>Ecatepec<\/strong> y<strong> Ol\u00edmpica<\/strong> de la<strong> L\u00ednea B<\/strong>, la cual en ese entonces estaba en construcci\u00f3n. Poco antes de llegar al cibercaf\u00e9 encontramos a uno de mis compa\u00f1eros de secundaria, quien sal\u00eda contento del establecimiento, nos cont\u00f3 que hab\u00eda conseguido v\u00eda chat el tel\u00e9fono de varias ni\u00f1as y ahora se dirig\u00eda a su casa para marcarles. Esto nos entusiasm\u00f3. Entramos, pedimos por una hora una computadora y los tres amigos nos sentamos frente al monitor.<br \/>\nLa aventura no concluy\u00f3 satisfactoriamente, poco pudimos conversar en una<strong> sala de chat<\/strong> pues tardamos mucho en saber c\u00f3mo ingresar, adem\u00e1s que nuestra \u00e1vida curiosidad nos hizo abrir muchas p\u00e1ginas, tantas que la <strong>PC<\/strong> termin\u00f3 pasm\u00e1ndose ante la cantidad de \u00f3rdenes que le dimos, en lo que se destrababa y en lo que medio intent\u00e1bamos navegar guiados por nuestra intuici\u00f3n, la hora lleg\u00f3 a su fin. Nosotros no \u00e9ramos nativos de esa \u00e9poca, ven\u00edamos de<strong> televisiones<\/strong> que cambiaban canal por canal, de d\u00edas donde si uno sal\u00eda a la calle no pod\u00edan encontrarte, d\u00edas donde la televisi\u00f3n por cable era privilegio de muy pocos; no \u00e9ramos nativos pero a la larga tendr\u00edamos que acostumbrarnos, tal vez por eso mi generaci\u00f3n vive en el desarraigo pues fuimos arrastrados a una \u00e9poca nunca antes vista, nos sentimos de visita. Yo a\u00fan me siento sorprendido la facilidad con la que hemos aceptado la extensi\u00f3n tecnol\u00f3gica en nuestra vida diaria, la invasi\u00f3n masiva a aspectos que antes eran privados. A veces, cuando estoy comiendo con otras personas me quedo mirando c\u00f3mo siempre hay momentos de silencio porque est\u00e1n pendientes de ese otro mundo que est\u00e1 en la <strong>pantalla<\/strong>. Y uno, si no cuenta con el instrumento necesario, queda en un limbo solitario aun teniendo enfrente a alguien.<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" class=\"giphy-embed\" src=\"\/\/giphy.com\/embed\/WCWM2XwEPLdYc\" width=\"480\" height=\"437\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><br \/>\nA\u00f1os despu\u00e9s tuve una computadora en casa y con otros amigos chate\u00e1bamos en varias salas y llegamos a entablar conversaciones telef\u00f3nicas con ni\u00f1as. Hasta alguna vez tuvimos una cita con una en un metro. Eran tiempos de poca desconfianza. Por lo dicho, se dar\u00e1n cuenta que algo estaba claro: el<strong> uso del Internet<\/strong> conectaba personas, \u00bfde qu\u00e9 forma?, eso ha cambiado mucho en estos \u00faltimos 15 a\u00f1os, pero por aquel a\u00f1o del 99, como una vez le dije a mi prima Ale, el<strong> chat Burundis<\/strong> era muy sano, comentario que provoc\u00f3 su risa por lo que dec\u00eda de los a\u00f1os que llevo arrastrando.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-22509","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/22509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}