{"id":23627,"date":"2017-05-22T11:33:21","date_gmt":"2017-05-22T16:33:21","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=23627"},"modified":"2017-05-22T11:33:21","modified_gmt":"2017-05-22T16:33:21","slug":"desvelos-lo-que-pasa-entre-montanas","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=desvelos-lo-que-pasa-entre-montanas","title":{"rendered":"#Desvelos. Lo que pasa entre monta\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>por <strong>Joaqu\u00edn Diez-Canedo Novelo<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/joaquindcn\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@joaquincdn<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>Si algo subyace la mayor\u00eda de mis <strong>recuerdos de infancia<\/strong> es la presencia constante de unas monta\u00f1as de fondo. Imagino el territorio de mi ni\u00f1ez atravesado por sierras de formas indescriptibles, a veces secas y a veces de un verde reluciente \u2014tal vez ba\u00f1adas de un calor est\u00e1tico o rodeadas de unas nubes de neblina que con su gris difuminan sus contornos\u2014 pero todo el tiempo presentes, poniendo en jaque con su inmovilidad la idea de que cualquier realidad es discurso. \u00bfEn qu\u00e9<strong> pa\u00eds<\/strong> estamos, Agripina, sino en uno que es un continuo de sierras y barrancas y valles y ca\u00f1adas, todas con nombres gen\u00e9ricos porque son tantas y tantas que es imposible nombrarlas a todas? S\u00e9 tu respuesta pero me adelanto: tus hombros son sus crestas.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-23631 size-full\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco5.jpg\" alt=\"Tepozteco5\" width=\"293\" height=\"400\" \/><\/a><br \/>\nY si hay algo que siempre me ha fascinado de las monta\u00f1as de mi infancia es que no son ic\u00f3nicas. No podr\u00eda hacerse un perfil de memoria ni tipificarlas fuera de un dibujo topogr\u00e1fico que poco explica, ni podr\u00eda hacerse una imagen repetible en postales o en panfletos tur\u00edsticos, porque por suerte las monta\u00f1as son tan vastas y azarosas que escapan a toda posibilidad de ser apropiadas por un <strong>discurso simpl\u00f3n<\/strong> y formalista. Al contrario, son tan ajenas y constantes que en la noche son siempre una sombra ominosa e innombrable, o el tel\u00f3n de fondo de los sue\u00f1os m\u00e1s vertiginosos, o la simple presencia y recordatorio constante de aquello que no podemos saber.<br \/>\nEste pa\u00eds rugoso y lleno de musgo es inasequible pero no por eso mudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>Aprovechando que a\u00fan no empiezan las lluvias en forma, nos vamos a <strong>Tepoztl\u00e1n<\/strong> un fin de semana y rentamos una casita que es un centro de yoga. Es mona, la casita, aunque rar\u00edsima. Para entrar uno debe pasar al lado de un terreno bald\u00edo en donde hay gallinas y gallos y maleza y piedras, que una vez trascendidos abren a un jard\u00edn zen de muros altos, en donde los cantos de los gallos vecinos irrumpen como fantasmas de otra realidad. El muro marca el aqu\u00ed y el all\u00e1, que si no todo ser\u00eda lo mismo.<br \/>\nComo es Tepoztl\u00e1n pero basada en oriente, la casa tiene cruces de madera con alcatraces blancos y tambi\u00e9n <strong>efigies del Buda<\/strong>, flaco y sereno y dorado. Tambi\u00e9n tiene pocitos de barro con florecitas y platos y palitas de madera, y luego yoga mats de hule espuma y cuenquitos para incienso. La \u00fanica especia disponible es, por supuesto, curry indio, porque aunque estemos en Morelos, as\u00ed se come el arroz en Nepal.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>Y sin embargo podr\u00eda hacerse una lectura lacaniana del espacio de esta casa \u2014o centro biodisciplinario, como lo llaman ellos\u2014 que evidentemente lleva por nombre <strong>El Amate<\/strong>. En esta lectura la planta baja representa lo imaginario, y es un espacio sin ninguna apertura al exterior fuera del cielo que est\u00e1 all\u00e1 arriba. M\u00e1s all\u00e1, pues. Uno entra a la casa y est\u00e1 primero el <strong>jard\u00edn zen<\/strong>, y luego un pasillo central que distribuye, en orden, a un cuartito con sus budas, a la derecha, y luego a la izquierda las escaleras y dos ba\u00f1os, y m\u00e1s adelante una bodega. Como remate de este recorrido lineal y despu\u00e9s de descender unos cinco escalones \u2014que no s\u00e9 si sea un ritual budista\u2014 el pasillo culmina en el cuarto de yoga, que es un prisma pur\u00edsimo y sorprendentemente vasto, considerando el tama\u00f1o del terreno, pintado de un amarillo que calma las ansias.<br \/>\nEl <strong>cuarto de yoga<\/strong> no tiene ninguna ventana sino simplemente una chimenea de luz en el fondo, la cual recorre todo lo ancho del cuarto y ba\u00f1a el muro de hasta atr\u00e1s de una luz p\u00e1lida y et\u00e9rea. Adem\u00e1s, el muro tiene dos c\u00edrculos de distintos tama\u00f1os puestos de forma equilibrada pero no sim\u00e9trica. Uno, el c\u00edrculo grande, es un espejo, mientras que el segundo es una escultura hecha con mazorcas vistas en punta. En este cuarto, el <strong>Yo de Occidente<\/strong> se encuentra con la <strong>Coatlicue<\/strong> prehisp\u00e1nica gracias al ascetismo de las ense\u00f1anzas de <strong>Oriente<\/strong>. Grata sorpresa.<br \/>\nTrascendiendo el compartimentado y laber\u00edntico inframundo de la meditaci\u00f3n, se accede al segundo nivel, que en este caso es el \u00e1rea social. As\u00ed, en esta casa por la que corre el viento, el simb\u00f3lico lacaniano toma la forma de la cocina, al fondo, y luego de unas mesas para la gente, que abajo medita pero aqu\u00ed convive, en un espacio abierto y fluido. Desde aqu\u00ed se alcanza a ver el <strong>Tepozteco<\/strong>, pero r\u00e1pidamente se vuelve evidente que no es el tema del espacio sino simplemente eso-que-est\u00e1-ah\u00ed-detr\u00e1s. La terraza no rinde pleites\u00eda a la(s) monta\u00f1a(s) que le dan sentido sino que, todo lo contrario, la(s) ignora, porque uno viene aqu\u00ed a estar en contacto con el entorno y resulta que el entorno estorba. Al lado de la estufa, grandota, hay otra escultura de un <strong>Buda<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-23632\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco3.jpg\" alt=\"Tepozteco3\" width=\"400\" height=\"285\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>El tercer nivel de la casa de <strong>Lacan<\/strong> es una azotea a la que se llega por una escalera de caracol de esas de fierro que lo pone a uno al lado del terreno bald\u00edo pero 3 pisos por encima, lo cual abre la posibilidad de aventarse al vac\u00edo y fundirse en pac\u00edfica muerte con los guajolotes que picotean all\u00e1 abajo. La terraza no tiene nada m\u00e1s que unas baldosas de barro y un pretil que si uno est\u00e1 parado da chance de ver a los terrenos vecinos donde est\u00e1n los guajolotes pero que si te sientas solo te permite ver las salientes y barrancas y crestas de esa pared perenne e hist\u00f3rica que encierra a este vallecito, y que a falta de un mejor entendimiento se llama simplemente Tepozteco. Ac\u00e1 uno es uno mismo y el afuera y las monta\u00f1as y los gallos y el tiempo, pero abajo uno se sienta en un cuarto abstracto a entenderse universal. \u00bfY qu\u00e9 otra manera de experimentar la angustia que supone lo <strong>Real<\/strong> en t\u00e9rminos lacanianos que sublimar la incomprensi\u00f3n de aquello con el lenguaje o, peor, con la observaci\u00f3n despreocupada de uno mismo?<br \/>\nDesde aqu\u00ed arriba me doy cuenta, adem\u00e1s, que el muro de los espejos da precisamente hacia el <strong>Tepozteco<\/strong>. Es decir: sin ninguna ventana de por medio, lo que podr\u00eda ser una vista de la monta\u00f1a sagrada se vuelve para los budistas la oportunidad no s\u00f3lo de negarla con un muro ciego sino adem\u00e1s de poner un espejo en el cual pueden mirarse a s\u00ed mismos en su absoluta finitud. De esta manera, su discurso contextual y trascendentalista niega la realidad perenne del Tepozteco para encerrarse en una experiencia personal\u00edsima e intimista desde la cual pretenden fundar una \u00e9tica cuyo mensaje es que uno es parte de todo.<br \/>\nPor si fuera poco, el espacio neutro del cuarto de yoga no es, para los terrenos colindantes \u2014esto es, aquellos en donde cacarean los guajolotes\u2014, nada m\u00e1s que unos muros muy altos de tabic\u00f3n gris, paisaje tan singularmente mexicano. Y entonces volviendo a <strong>Lacan<\/strong> y a las posturas del <strong>budismo<\/strong>-desde-occidente que pretende deshacer al individuo a partir de reivindicar y subrayar las fronteras de la propiedad privada me pregunto a qu\u00e9 le rendimos homenaje.<br \/>\nY me lo responde mi acompa\u00f1ante: la lecci\u00f3n del fin de semana es que no importa en d\u00f3nde est\u00e9s, siempre hay guajolotes all\u00e1 afuera. Aunque no sean m\u00e1s que un espectro.<br \/>\n<a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-23634 size-full\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco1.jpg\" alt=\"Tepozteco1\" width=\"417\" height=\"264\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>V<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo explicarte que lo que m\u00e1s me importa en este momento es c\u00f3mo le baja la tarde a esa ladera?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>VI<\/strong><\/p>\n<p>Y sin embargo hay algo del tiempo sincr\u00f3nico que sugiere esta casa que me emociona. Pensar que en el mismo espacio existe esa caja que es la <strong>reificaci\u00f3n del inframundo<\/strong> devenido asc\u00e9tico y del otro lado un lote bald\u00edo con unas gallinitas enclenques me parece fant\u00e1stico. Adem\u00e1s, en otra casa un poco m\u00e1s all\u00e1 hay una comida familiar donde hay ni\u00f1os y perros y m\u00e1s guajolotes, y luego atr\u00e1s, del otro lado de otro terreno bald\u00edo, hay un gato \u00f1ango que recorre una barda sin inmutarse por el espect\u00e1culo. Todo esto pasa de forma simult\u00e1nea, y aunque todas estas narrativas pasan a tiempos distintos, \u2014la languidez de las gallinas, el silencio del gato, el ritmo de las risas, la nada del cuarto\u2014 de fondo siempre est\u00e1n las monta\u00f1as. Y ahora pienso que tal vez el tiempo de este pa\u00eds es lo que pase entre sus cerros.<br \/>\nPor si fuera poco, acostados en el cuarto de yoga y dej\u00e1ndonos llevar por la autoindulgencia que supone este espacio, me da por recordar un cuento que le\u00eda de ni\u00f1o. Tal vez sea porque pienso en los guajolotes del otro lado de esta barda o en lo inaccesible del Tepozteco ah\u00ed nom\u00e1s tras lomita. En el cuento, que se llama <strong>Tili<\/strong> y el muro, un grupo de ratones vive frente a una pared que es grande e inminente. Los ratones no la cuestionan y la suponen natural, pero un d\u00eda llega un joven ratonc\u00edn que se llama Tili y a quien le incomoda la situaci\u00f3n. Despu\u00e9s de mucho ver el muro decide, ante la sospecha de los dem\u00e1s, hacer un t\u00fanel para ver qu\u00e9 hay del otro lado. Por supuesto que hay miedo y emoci\u00f3n, pero cuando llega lo que encuentra es a otro grupo de ratones que se hacen la misma pregunta. Tal vez la conclusi\u00f3n es aburrida, pero lo que es interesante es justo eso, las ganas de Tili romper con esa pared; el muro y la grieta.<br \/>\nPero no es tanto eso lo que pienso sino en que por un instante vuelvo a ser ni\u00f1o. Pensar en lo infranqueable del muro y en los guajolotes del otro lado y en lo inasequible del <strong>Tepozteco<\/strong> me devolvi\u00f3 por poco tiempo a mi infancia. O m\u00e1s que devolverme a, me la trajo al presente, porque tal vez crecer y apropiarse del lenguaje es devenir soberbio y uno de ni\u00f1o es m\u00e1s humilde y las cosas a\u00fan son preguntas. Sea como haya sido, ahora s\u00e9 que lo simult\u00e1neo \u2014el cuarto, la comida, los guajolotes, el gato\u2014 no pas\u00f3 solo en el espacio sino tambi\u00e9n en el tiempo, y por un momento en medio de todo lo dem\u00e1s fui yo pero tambi\u00e9n fui el ni\u00f1o que alguna vez fui.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"no-eff img-link lightbox\" href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-23630\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Tepozteco6.jpg\" alt=\"Tepozteco6\" width=\"470\" height=\"397\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>VII<\/strong><\/p>\n<p>Y llega el fin del d\u00eda y encantados por la circunstancia nos sentamos en la azotea a ver c\u00f3mo anochece. Podr\u00edamos haber estado en alguno de los abajos pero yo quiero estar aqu\u00ed, en presencia de un discurso que son muchos pero no es de nadie, viendo los distintos Tepoztecos que se me van sugiriendo conforme avanza la tarde. Como todav\u00eda no es <strong>\u00e9poca de lluvias<\/strong> pero ya mero viene, todo est\u00e1 cubierto de una niebla finita que solo le da m\u00e1s profundidad a la escena. Todo lo vasto del paisaje se va revelando en capas de distintos tiempos en lo que se va haciendo tantito m\u00e1s rojo el cielo, y lo que antes eran formas claras en las monta\u00f1as ahora se van volviendo menos evidentes, como si la noche al difuminar los contornos borrara tambi\u00e9n la posibilidad del lenguaje mismo. Y entonces tambi\u00e9n veo que van apareciendo las ara\u00f1as en las paredes, y que las gallinas se recogen en sus corrales, y que de la parrilla va quedando nom\u00e1s el humo y el rumor de las risas. Y yo empiezo a sentir cierta <strong>adrenalina<\/strong> que es en realidad una peque\u00f1a forma del miedo, mientras poco a poco las luces de las casas y las calles se empiezan a prender, haciendo que el cerro se vuelva otra nube m\u00e1s que podr\u00eda ser tormenta, al tiempo que el gato de la barda brinca para abajo para irse a qui\u00e9n sabe d\u00f3nde.<br \/>\nY cuando ya est\u00e1 todo quieto y ya ni la m\u00fasica suena, veo que las monta\u00f1as son otra vez silueta, y siento que ya es otra vez hora de dormir.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-23627","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/23627","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=23627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}