{"id":24915,"date":"2017-08-14T13:56:51","date_gmt":"2017-08-14T18:56:51","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=24915"},"modified":"2017-08-14T13:56:51","modified_gmt":"2017-08-14T18:56:51","slug":"desvelos-al-limite","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=desvelos-al-limite","title":{"rendered":"#Desvelos. Al l\u00edmite"},"content":{"rendered":"<p>por <strong>Joaqu\u00edn Diez-Canedo Novelo<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/joaquindcn\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@joaquindcn<br \/>\n<\/a><br \/>\n\u2026y es que nunca me hab\u00eda sentido tan en otro planeta; tan a merced del sol y el mar y el calor y el viento; tan consciente de estar parado en una roca a la que suceden cosas, como vientos y calores y tormentas, que no preguntan ni avisan a nadie sino que simplemente <em>pasan<\/em>. Tampoco hab\u00eda visto nunca un mar que de lo inm\u00f3vil fuese un espejo perfecto, un azul a\u00fan m\u00e1s azul que el del cielo, sin aire y quieto; y de fondo unas sierras que de d\u00eda fuesen de un color tan marr\u00f3n y tan ajeno y en la noche nada m\u00e1s que unas siluetas oscuras en donde no brilla ni una sola luz porque en sus laderas rocosas, que luego se vuelven llanuras costeras, no hay, literalmente, nada.<br \/>\nLa <strong>Nada<\/strong>.<br \/>\nY me conmovieron los desiertos y los riscos y las sierras y m\u00e1s sierras que se ven siempre a lo lejos hasta que uno llega a ellas, y luego las ca\u00f1adas y cunetas que los cerros van haciendo cuando ya est\u00e1 uno adentro de las monta\u00f1as, entre las curvas de una carretera que les da direcci\u00f3n y las coloca en el tiempo. Y luego c\u00f3mo cambian los colores al paso del d\u00eda, como si un mismo espacio pudiese ser al mismo tiempo mil m\u00e1s, y pasar de ser en un momento s\u00f3lo franjas de distintos tonos de gris, a ser luego s\u00f3lo azul y amarillo, para despu\u00e9s pasar a ser morados y rosas y rojos y marrones, y finalmente dar paso a una tierra hipnotizada por la luna. Y la vegetaci\u00f3n, tambi\u00e9n, que como salida de una imaginaci\u00f3n descabellada se presenta para se\u00f1alarte que no, que en realidad conoces muy poco, y que evidentemente esta tierra est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda <strong>historia y narrativa<\/strong>, muy a pesar de ti mismo y del mundo. \u00bfQu\u00e9 era aquello que ve\u00edamos y que era el l\u00edmite de todo?, nos pregunt\u00e1bamos mientras manej\u00e1bamos. Y hasta ahora, pasado un tiempo, se asoma s\u00f3lo un atisbo de respuesta, <em>porque entonces uno entiende que se existe no solo en la idea sino tambi\u00e9n en el espacio, y que <strong>si algo es la nada es la posibilidad de todo<\/strong><\/em>.<br \/>\nY as\u00ed es como, en esas andanzas de redescubrir el mundo, terminamos una noche al pie de una bah\u00eda inmensa que rodeaba a un mar calmo, a merced tambi\u00e9n de una luna llena que con su luz p\u00e1lida delimitaba perfectamente las fronteras de todo-lo-que-se-ve\u00eda. Al sur la bah\u00eda, enorme y pl\u00e1cida y calurosa; al poniente y al norte una sierra gigante y oscura y el desierto infinito con sus siluetas de saguaros y sirios y arbustos; al oriente el mar, ba\u00f1ado por unas islas negras de distintos tama\u00f1os; y all\u00e1, hasta el fondo, donde empezaba a desaparecer el horizonte, la mayor isla de todas, llamada <strong>\u00c1ngel de la Guarda<\/strong> porque no nos desampara. Y fascinadas con lo que hab\u00eda, habl\u00e1bamos del <strong>desierto<\/strong> y del camino y de los planes de ma\u00f1ana cuando a lo lejos, detr\u00e1s a\u00fan de las monta\u00f1as m\u00e1s lejanas que se avistaban al otro lado del mar, distinguimos una luz que al principio pensamos que podr\u00eda ser un barco, pero que despu\u00e9s de acordarnos que est\u00e1bamos en la nada y que aqu\u00ed las distancias se miden en leguas, reparamos en que no pod\u00eda significar nada m\u00e1s que una tormenta enorme.<br \/>\nA\u00fan as\u00ed, sinti\u00e9ndonos protegidos por la placidez de la escena, en la que la luna se reflejaba en el agua mientras que el pueblo, que no era m\u00e1s que unas cuantas luces, dorm\u00eda a lo lejos, nos fue dif\u00edcil suponer que aquellos truenos y nubarrones y vientos llegar\u00edan eventualmente a alcanzarnos \u2014qu\u00e9 f\u00e1cil es acostumbrarse a la certeza. Pero mientras m\u00e1s pasaba el tiempo, el resplandor de los rel\u00e1mpagos dejaba de ser una minucia en el paisaje para empezar a definir las siluetas de las lejan\u00edas, y el rumor de los truenos comenzaba a hacer vibrar los cristales de la peque\u00f1a caba\u00f1a que nos daba refugio. <em>\u00bfQu\u00e9 tan lejos est\u00e1 el horizonte?<\/em>, nos preguntamos cuando empez\u00f3 a ser claro que la tormenta se dirig\u00eda hacia nosotras.<br \/>\nAl cabo de unas horas en las que pretendimos que no pasaba nada, se hizo evidente que la tormenta hab\u00eda avanzado en nuestra direcci\u00f3n, primero para llover sobre la <strong>isla del \u00c1ngel<\/strong>, y luego para seguir con su paso imp\u00e1vido y certero e invadir con su manto de lluvia a las peque\u00f1as islas frente a nosotras que, indefensas, fueron tragadas por la oscuridad informe de la tormenta; una oscuridad solo rota por los rayos que a cada tanto iluminaban todo por un instante. Y de pronto ya no hubo luna y el mar, que horas antes fuese espejo, era ahora un informe violento cuya \u00fanica manifestaci\u00f3n asequible era la l\u00ednea de espuma que dejaba despu\u00e9s de azotar la costa con violencia, y el silencio pl\u00e1cido pas\u00f3 de ser rumor a ser silbidos y truenos.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/desvelos-bahia.jpg\" class=\"no-eff img-link lightbox\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/desvelos-bahia.jpg\" alt=\"desvelos bahia\" width=\"625\" height=\"468\" class=\"alignnone size-full wp-image-24918\" \/><\/a><br \/>\nTodo este tiempo nosotras hab\u00edamos estado sentadas en la playa, tomando cerveza y s\u00f3lo viendo lo que pasaba, c\u00f3mo la tormenta se acercaba desde las lejan\u00edas del desierto al otro lado del mar, un desierto seco e inm\u00f3vil de tanto sol, indiferente al paso del viento. Y mientras observ\u00e1bamos c\u00f3mo todo perd\u00eda forma, c\u00f3mo el p\u00e1lido reflejo de la luna era engullido por el paso de la tormenta cabalgata, que para este momento no era nada m\u00e1s que una masa negra indefinida de viento y lluvia y nubes, se asom\u00f3 en nosotras la posibilidad de que nuestras vidas tal vez corr\u00edan peligro. Y en ning\u00fan momento esto fue m\u00e1s evidente que cuando, tomadas de la mano, decidimos bajar a la orilla del mar, y por un instante lo \u00fanico que vimos fue <strong>el Vac\u00edo<\/strong>. Sab\u00edamos que frente a nosotras hab\u00eda cosas, claro: el ruido de las olas, las r\u00e1fagas de viento, el tibio sentir de la arena bajo los pies, pero la oscura negritud de la negra escena lo negaba todo al mismo tiempo. Y como hipnotizadas nos quedamos ah\u00ed, frente a un <strong>Dionisio<\/strong> omnipresente que era <strong>la Nada en potencia<\/strong>. Y aunque sab\u00edamos que no deb\u00edamos entrar, tambi\u00e9n sab\u00edamos sin dec\u00edrnoslo que todo parec\u00eda tan f\u00e1cil, como si el vac\u00edo indefinido en donde todo daba igual tuviera su propia gravedad, y nosotras no fu\u00e9semos m\u00e1s que un par de cuerpos sin voluntad, llamados por rumores quedos a ser tragados por <strong>Aquello<\/strong>.<br \/>\nY as\u00ed, ya entregadas a la circunstancia de fundirnos en uno con lo informe e indistinto, nos apretamos m\u00e1s de la mano y dimos un paso al frente, atra\u00eddas por <strong>el magnetismo de lo desconocido<\/strong>, a dejar que el destino nos lamiera los pies. Y ya ah\u00ed, sin ninguna otra defensa m\u00e1s que nuestra presencia mutua, fuimos.<br \/>\nPero de pronto cay\u00f3 un rayo, y si no hubiera sido por su l\u00ednea imponente en medio de la bah\u00eda, que por un instante volvi\u00f3 a dar forma a todo; si no hubiera sido porque de pronto <strong>Apolo<\/strong> y la luz y otra vez las islas y las monta\u00f1as y el mar y la definici\u00f3n y la conciencia de nuestro propio ser; quiz\u00e1s nuestros restos ser\u00edan hoy d\u00eda comida de cangrejo.<br \/>\nLo que pas\u00f3 despu\u00e9s es confuso, como es siempre retomar la conciencia: lo recuerdo como una mara\u00f1a de viento y arena que nos golpe\u00f3 la cara, y luego las sillas cay\u00e9ndose y una botella de cerveza quebr\u00e1ndose estrepitosamente contra el suelo, y mientras, nosotras, muertas de la angustia y la excitaci\u00f3n, pero sabiendo a voz baja que hab\u00edamos sobrevivido, tomadas de la mano y corriendo de vuelta para regresar a la caba\u00f1a, que para este momento eran dos cuadrados perfectamente definidos de luz. Y mientras afuera reinaba la tormenta que todo indefin\u00eda, adentro hab\u00eda una cama y nuestra ropa y un refrigerador; y luego una notita que explicaba <strong>las Reglas<\/strong>.<br \/>\nPero asustadas, conmovidas y con el est\u00f3mago revuelto por <em>tanto<\/em>, decidimos volver a lo informe. Y cu\u00e1l fue nuestra sorpresa cuando descubrimos al salir que la tormenta se hab\u00eda frenado en la l\u00ednea de costa y ya s\u00f3lo llov\u00eda en la bah\u00eda \u2014a nosotras s\u00f3lo nos hab\u00eda acariciado las mejillas con sus dedos de muerte. A m\u00ed s\u00f3lo se me ocurri\u00f3 aventurar una explicaci\u00f3n, y era que el desierto, una gran masa de aire caliente y resequedad, la hab\u00eda frenado. Si no, \u00bfc\u00f3mo era posible entender que aquello tan violento y dirigido no hubiese tocado tierra? Se le ve\u00eda, a\u00fan, col\u00e9rica y berrinchuda, lloviendo su lluvia de seda all\u00e1 a lo lejos, y aunque todav\u00eda se escuchaban las olas llevando su mensaje, detr\u00e1s de nosotras las siluetas de las monta\u00f1as que ven\u00edan de lo lejos comenzaban otra vez a tener formas: hab\u00eda vuelto la luna. Y todav\u00eda con la resaca de haber sentido demasiado pero ya m\u00e1s calmas, volvimos a nuestras sillas de la playa a ver c\u00f3mo terminaba el espect\u00e1culo que daba la luz. Y entonces la tormenta regres\u00f3 a ser s\u00f3lo un rumor, que luego dio paso a un desfile de nubes comprensibles que nos pasaron por encima. Y luego las islas eran otra vez distintas del mar, y algunas estrellas asomaron en el cielo, y al fondo volvimos a ver las pocas luces del pueblo diciendo que ah\u00ed viv\u00eda alguien.<br \/>\nY ya cansadas volvimos a nuestra caba\u00f1a con luz a lavarnos los dientes y a quitarnos la ropa y a meternos a la cama, y ah\u00ed bajo las s\u00e1banas nos fundimos en un abrazo de complicidad mientras afuera volvi\u00f3 a silbar, aunque quedo, el viento. \u00bfEmpezaba todo otra vez?<br \/>\nA saber: nosotros ya est\u00e1bamos de vuelta.<br \/>\n<strong>\u00bfQu\u00e9 es un l\u00edmite sino la posibilidad del paso de un estado a otro?<\/strong><br \/>\nSobrevivimos.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/desvelos-bahia2.jpg\" class=\"no-eff img-link lightbox\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/nofm-radio.com\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/desvelos-bahia2.jpg\" alt=\"desvelos bahia2\" width=\"1555\" height=\"1037\" class=\"alignnone size-full wp-image-24917\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-24915","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/24915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}