{"id":6722,"date":"2014-09-05T10:00:50","date_gmt":"2014-09-05T15:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/nofm-radio.com\/?p=6722"},"modified":"2014-09-05T10:00:50","modified_gmt":"2014-09-05T15:00:50","slug":"quince-el-estadio-el-amor-los-pumas-y-cerati","status":"publish","type":"archivo","link":"https:\/\/nofm-radio.com\/?archivo=quince-el-estadio-el-amor-los-pumas-y-cerati","title":{"rendered":"Quince. EL ESTADIO. El amor, los Pumas y Cerati"},"content":{"rendered":"<p>Diego Mej\u00eda<br \/>\nNo es que sea fan\u00e1tico, pero esa semana escuch\u00e9 todos los discos de Soda Stereo. Sent\u00ed pena por el sue\u00f1o artificial de <strong>Gustavo Cerati<\/strong>. Me di cuenta que siempre hac\u00eda lo mismo al llegar noviembre: dejar que la melancol\u00eda hiciera cuerpo en m\u00ed. Los acordes de Soda y la voz de Cerati resultaban una caricia sonora; un gesto grabado en los noventas para mi alivio en los primeros a\u00f1os del milenio. Ya no estabas y no hab\u00eda rastros de nuestras noches por ninguno de mis d\u00edas. Cambi\u00e9 de barrio, oficina, costumbres, bares. Dej\u00e9, incluso, el martes de domin\u00f3 en el Sanborns de Insurgentes. Obviamente, abandon\u00e9 las redes sociales (ese lugar en el que jugamos a acompa\u00f1ar nuestras soledades), me fui a otra compa\u00f1\u00eda telef\u00f3nica, sin portar mi n\u00famero de aquella \u00e9poca. No volv\u00ed a la Cineteca y dej\u00e9 de tomar caf\u00e9 en la Gandhi. Quer\u00eda, pues, cancelar toda posibilidad de contacto, toda casualidad de un encuentro. Todas, salvo una: el Estadio Ol\u00edmpico Universitario.<br \/>\nMis amigos, los pocos que conserv\u00e9, se r\u00eden cada que argumento mi infaltable comparecencia quincenal en la tribuna de CU. Es una mamada, cabr\u00f3n, es el remate de todas sus opiniones. Yo no hago caso. Ese estadio es lo \u00fanico que me queda de infancia, es el \u00fanico recuerdo limpio de mi ruta de la existencia. No exagero, lo sabes.<br \/>\nMe dicen, mis pocos amigos, que no me haga pendejo, que ah\u00ed podr\u00e9 encontrarte. Les digo que a cada partido de Pumas entran 25 mil espectadores en promedio, sin contar al visitante, y que es casi improbable que te vea; si alguna deidad de la pelota quiere que te encuentre, suceder\u00e1.<br \/>\nLes digo a todos, incluidos mis pocos amigos, que no s\u00e9 qu\u00e9 suceda cuando te vea. Desconozco si querr\u00e9 abrazarte o flotar entre los recuerdos y las malas memorias. Si, por alguna vez, no ser\u00e1s mis celos y mis miedos. La pregunta me sucede siempre en el t\u00fanel 29, el mismo en el que murieron diez personas la tarde el 26 de mayo de 1985 (en el preciso momento en el que nac\u00ed). Me averg\u00fcenza pensar en la banalidad de nuestro amor en el mismo sitio de la tragedia; inevitablemente lo hago en cada partido.<br \/>\nMe di cuenta, en aquellos d\u00edas, de mi imposibilidad de transformaci\u00f3n interna. Si quer\u00eda un cambio, deb\u00eda habitar de otra manera la ciudad de M\u00e9xico. Cambiar la direcci\u00f3n de los puntos cardinales del Valle, dejar que el entorno me revolviera las entra\u00f1as.<br \/>\nMi ciudad es una transformaci\u00f3n incesante, irregular y violenta. Desde aquel islote con su \u00e1guila y su serpiente, luego sus templos dobles, sus canales, su orgullo; M\u00e9xico- Tenochtitlan fue un hermoso acto de arrogancia: el hombre sobre la naturaleza, el hombre-raza elegida por deidades multiformes, serpientes emplumadas. Despu\u00e9s, el sue\u00f1o mexica termin\u00f3 el d\u00eda de San Hip\u00f3lito de 1521. El extenso abanico de dioses desapareci\u00f3 y llegaron la Cruz y la culpa. La nueva Fe reclam\u00f3 su lugar: los canales se fueron convirtiendo en cuadr\u00edculas pedestres; y los templos de ayer trocaron en catedrales y ermitas, c\u00fapulas, entradas de puntas romas. La fina l\u00ednea mesoamericana se garigole\u00f3 en \u00e1ngeles y querubines, ni\u00f1os alados y flores de lis. La ciudad se fue bebiendo el lago de Texcoco, el espejo que reflejaba la majestuosidad del universo. Las imponentes pir\u00e1mides fueron el cimiento de nuevos palacios: la belleza fue su hilo conductor.<br \/>\nTodo se ha impuesto, en esta ciudad, para seguir adelante. Caen edificios y crecen rascacielos. Se abren avenidas y desaparecen calzadas adornadas de flores y palmeras.<br \/>\nSi alguien pod\u00eda ense\u00f1arme a superar tu olvido era el DF, M\u00e9xico-Tenochtitlan. Una urbe que ya no da espacio a la contemplaci\u00f3n. Sus muertos y sus melancol\u00edas sedimentan en sus calles y sus estaciones de metro. Las capas de l\u00e1grimas hacen surcos sobre sus mejillas de asfalto y banquetas rotas.<br \/>\nEso mismo deb\u00eda hacer conmigo: dejar que el paso de los d\u00edas hiciera de ti una mancha en mi espalda, lunares de tus dedos marcados en mi piel: algo que nunca podr\u00e9 quitar pero que me permite vivir. Ten\u00eda que buscar que te hicieras sedimento.<br \/>\nPero siempre est\u00e1s latente en mis rutas, en mi estilo de habitar esta metr\u00f3poli y otros cuerpos, con nuevas dudas y distintas camas. Tu mano se replica en todas la manos de nuevas amantes y promesas absurdas \u201c\u00bfme quieres, Santiago\u201d, \u201c\u00bfte gusto tanto?\u201d, frases repetidas como mantras que sobrevuelan la madrugada.<br \/>\nY no puedo concentrarme en nada. As\u00ed van tres a\u00f1os. Tres a\u00f1os en los que he habitado tu olvido.<br \/>\nCamino hacia el estadio por la Islas de Ciudad Universitaria, en los aud\u00edfonos escucho a Cerati cantar \u201csomos c\u00f3mplices los dos, al menos s\u00e9 que huyo porque amo\u201d. La semana de noviembre se ha convertido en todo el a\u00f1o, \u00bfser\u00e1 porque soy el festejo de un muerto? La melancol\u00eda inunda todo mi calendario, la tristeza me arropa con su viento helado. S\u00f3lo el domingo en el estadio me incita a vivir toda la semana. No importa el miserable nivel de juego de los Pumas y la Primera Divisi\u00f3n Nacional, el domingo, d\u00eda de dios, d\u00eda de fiesta en una ciudad llena de divinidad, es mi \u00fanico suspiro de algarab\u00eda, de mayo, de humores de flores y frutas silvestres. El rugido de la tribuna hierve bajo el asesino rayo del sol del mediod\u00eda. La p\u00e9trea arquitectura del Estadio Ol\u00edmpico, como si fuera testigo eterno de la especie, estalla con el aliento m\u00e1s primario y m\u00e1s genuino: el gol. En ese momento dejo todo y me convierto en uno de muchas cabezas y muchas voces, un yo abigarrado y monstruoso; un yo de muchos yoes, el singular que se convierte en uno s\u00f3lo con el plural, todos los que componemos la tribuna. Ser uno con todos, como una prueba irrefutable del camino incesante de la energ\u00eda en el universo. Soy part\u00edcula que contiene toda la belleza y la tragedia de la especie y la creaci\u00f3n.<br \/>\nEs ah\u00ed el lugar en el tiempo y el espacio en el que ara\u00f1o algo de ti: s\u00e9 que estar\u00e1s en alg\u00fan lado de la misma tribuna del palomar en la que veo el campo mientras bebo una cerveza tibia.<br \/>\nInevitablemente el partido terminar\u00e1 antes de las dos de la tarde y se recuperar\u00e1n las singularidades y las mentadas de madre en el estacionamiento de CU. Para la tarde del domingo regresan, tambi\u00e9n inevitablemente, la melancol\u00eda y su hermana la tristeza; y volver\u00e9 a la arqueolog\u00eda de nuestros vestigios.<br \/>\nMe pongo de nuevo mis residuos y salgo a la calle con nada m\u00e1s que mi singularidad; escasa y lamentable. Hablo en voz alta, como entro rezo y canto, mientras le voy dando forma a la ciudad. Llego a casa. Escribo frases que buscan ser mensaje y toco el piano como si fueran una manera de obtener perd\u00f3n. Recuerdo a Borges: el olvido es la \u00fanica venganza y el \u00fanico perd\u00f3n.<br \/>\nY s\u00e9 que en la noche llegar\u00e1n a mi puerta labios amorosos y necesitados, pidiendo noche y sobras de cari\u00f1o. En m\u00ed no queda nada pero lo inventar\u00e9. Con talentos alqu\u00edmicos convertir\u00e9 mi desesperaci\u00f3n en alegr\u00eda y la noche se pasar\u00e1 entre risas y sudores. Luego, mi inquisidor llegar\u00e1 de nuevo y me someter\u00e1 a mi castigo. Y suceder\u00e1 la vida.<br \/>\nLes repetir\u00e9 a mis amigos que no s\u00e9 qu\u00e9 har\u00e9 cuando te vea, no s\u00e9 si te pedir\u00e9 perd\u00f3n o te reprochar\u00e9 tanta indiferencia; si te invitar\u00e9 a tomar un caf\u00e9 a la Gandhi o simplemente a deambular por nuestras calles, s\u00ed, las que fueron nuestras. Quiz\u00e1 putear\u00e9 tu recuerdo y despu\u00e9s llore tu ausencia.<br \/>\nIr\u00e9 cada quince d\u00edas a los juegos de Pumas, escuchar\u00e9 a Soda y Cerati seguir\u00e1 dormido. La esperanza, por lo menos otra semana, permanecer\u00e1 conectada a un respirador artificial.<\/p>\n","protected":false},"template":"","meta":{"_id_youtube":"","_id_vimeo":"","_podcasts_duration":"","_podcasts_url":"","_podcasts_show":"","_prog_horario_dias":"","_prog_hora":"","_prog_duration":""},"class_list":["post-6722","archivo","type-archivo","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo\/6722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/archivo"}],"about":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/archivo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nofm-radio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}