TODO MENOS MIEDO

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Un hasta pronto a Carolina Espinosa Caballero

por Gabriela Torres

Caro, Carolina Espinosa Caballero era una fuerza de la naturaleza, ¡incontrolable! Tenía un montón de energía. Perder a Caro y saber que no la iba a volver a ver más, fue como amanecer un día y que te dijeran que se detuvo el viento.

Creo que lo que hacía especial a Caro, era que hacía todo aquello en lo que creía. ¡Y lo hacía chingón! Ella era acción pura. Deseo puesto en marcha. Caro representaba la lucha. Y no solo eso, sino que la hacía, la practicaba y te hacía partícipe. Te echaba leña, te prendía tu fueguito interno.

Yo creo que su luz y fuerza se repartieron. Mira cuantas lucecitas ha prendido esta semana. Cuánta esperanza nos deja. Cuánta chamba, cuántos aliados que ni siquiera sabíamos que existían.

Su partida nos deja con una profunda tristeza a todos los que la conocíamos, pero también reafirma la lucha. Nos ha sacudido y nos invita a actuar. Creo firmemente que todos tenemos la misma luz dentro de nosotros. Pero nos hace falta creer en ella. Nos hace falta creer en nosotros mismxs. Cuando entendamos que cada ACCIÓN, cada PALABRA, cada PENSAMIENTO PUESTO EN MARCHA,  CUENTA, entenderemos que “eso”, que en un principio parece tan simple, HACE LA DIFERENCIA y que por lo tanto existe la posibilidad de acercarnos a ese otro mundo que queremos y hace falta.

Si todos expresáramos y compartiéramos nuestro ser y pensamiento desde nuestra trinchera, desde donde estamos, desde nuestro cubículo, desde nuestra caja del oxxo, desde nuestro salón, desde nuestra ventana, desde nuestro asiento del micro, nos daríamos cuenta que TODOS SOMOS ESA FUERZA DE LA NATURALEZA TAMBIÉN.

Pero lo hemos olvidado. ¡Nos han hecho olvidarlo! Nos han dominado, educado, sometido, cubierto de trabajo y de desesperanza… Pero pues NO, no es así. SOMOS FUERTES Y ESTAMOS ACÁ.

Caro en realidad no se fue a ningún lado, solo se repartió entre todxs. Así que nada, esta semana a pesar de no estar mas acá, sigue enseñándonos, sigue emborrachándonos, sigue haciéndonos reír. SIGUE DÁNDONOS FUERZA. Sigue echándole leña al fuego. ¡Sigue tirando al puto capitalismo, a esa maldita cosa escandalosa! Y lo hace simplemente diciéndonos que… “HAGAMOS TODO CON TERNURA”; pero sobre todo diciendo: “ÁMENSE”. Ámense a sí mismos, ámense entre ustedes.

No sé si a todos los que la conocieron les esté pasando lo mismo, pero yo empecé a seguir su ejemplo de vida esta semana. Con algo tan simple como decir buenos días a todos los que veo en mi día. ¡Qué hermoso es decir buenos días! Decir:  Aquí estamos, qué chido que tú también estás aquí. Venimos a ESTAR, en verdad estar aquí.

Dejemos todo lo que somos aquí, digamos lo que pensamos, seamos comprometidos, congruentes, valientes. Seamos nosotros mismxs y creamos en nosotrxs. Si no es hoy, si no es aquí, si no es ahora, entonces ¿cuándo llega ese “buen” momento para dar el primer paso hacia la UTOPÍA?

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Desde un muro pintado al finalizar la dictadura en Uruguay; borrado, recuperado y visible hoy en día en Montevideo, les dejo las palabras:

“¡Ánimo, compañeros, que la vida puede más!”

#rodadaconcariñx #niunabiciblancamas

Ternura, cumbia y revolución

por Anabel Aguirre y Baudilio Matute

El pasado sábado 8 de agosto cientos llenamos las calles de la Ciudad de México en bicicleta para celebrar la vida de Carolina Espinosa Caballero y unirnos para hacer visible la fragilidad de unx ciclista, pero también para expresar nuestra furia por la vida que fue arrebatada.

Ciclistas expertxs e inexpertxs, colectivos e individuos, nos dimos cita en el Jardín Mascarones para hacer el trayecto de la #rodadaconcariñx hasta el cruce de Patriotismo y Puente de la Morena. Nos enfilamos hacia Insurgentes, rodando hacia el sur en dirección a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para posteriormente ir al punto donde Carolina fue atropellada junto con su compañero Fausto. Cuadra tras cuadra se unían más ciclistas. El auto que encabezaba la rodada llevaba la corona con flores blancas, y metros atrás una camioneta roja transportaba la bicicleta blanca que sería colgada horas más tarde en nuestro punto de llegada.

Han sido días de cambiar hábitos. La bicicleta ha vuelto a tomar fuerza como una buena opción de movilidad durante este confinamiento; y aunque nunca dejó de ser una posibilidad de transporte, se ha evidenciado aún más su versatilidad y nobleza. Sin embargo, durante este mismo periodo, aunque se ven menos vehículos motorizados en las calles, muchos de los autos que aún transitan la ciudad han aumentado la velocidad con la que se mueven. Parecería que muchxs automovilistas siguen sin entender que van dentro de una máquina de cientos de kilos que puede quitar vidas en un abrir y cerrar de ojos.

Las masas críticas son una gran forma de acción directa para apropiarnos en bicicleta de nuestros barrios, de nuestra ciudad. Ver a tantas personas reunidas para rodar en memoria de un compañera fue verdaderamente conmovedor. Rodamos segurxs entre conocidxs, desconocidxs y próximos a conocer; los saludos no se hacían esperar, también se percibía la gratitud de sabernos tantos.

La bicicleta blanca

Al llegar al cruce de Patriotismo y Puente de la Morena, poco a poco lxs ciclistas se acomodaron alrededor de la camioneta que transportó la bicicleta blanca. Se colocó un tendedero con flores, fotos y mensajes. Ya instalado el equipo de sonido, al micrófono hablaron colectivas, familiares, músicxs y compañerxs de notas junto con lxs que Caro protestó durante mucho tiempo las causas injustas con su canto y música. Sus cercanxs rindieron un sentido homenaje bajo un nublado cielo que contuvo el agua para que este pequeño festival de calles tomadas tuviera lugar de principio a fin, sin interrupción.

La bicicleta blanca que fue colocada en el lugar para conmemorar la vida de Carolina porta la frase: ternura, cumbia y revolución, Cariñx.