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Episodio 3

Ep. 3. ¿Tiempo libre?

Duración: 01:02:42

Transmitido en:

Decir Desigualdad

Agradecemos al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes el apoyo proporcionado para la realización de este programa.

por Benjamín E. Morales – @tuministro

¿Tiempo libre? Si fantaseamos juntos, que justamente es el germen de cualquier cambio significativo, podemos proponernos la siguiente pregunta: ¿qué pasaría en el mundo si todos los ciudadanos de las diferentes naciones que lo componen tuvieran garantizado el tiempo libre? No estoy hablando de esta peculiar y maquiavélica obra teatral del capitalismo contemporáneo para camuflajear el tiempo libre de formación, o de obligaciones domésticas, o de simple interacción social o familiar.

No. Tiempo libre consistente para todos, libre, es decir, sin ninguna denominación, ni interés, libre incluso como una obligación, una responsabilidad. Ejercer tu tiempo libre como ciudadano, así como es tu obligación el votar o ser partícipe de las decisiones de tu ciudad, o de tu calle o barrio. Un privilegio de todos, una obligación de todos. Porque pensar en dónde estará tu siguiente pago o tu siguiente  comida, o dónde vas a dormir, o cómo llegarás a viejo, si es que ese es tu plan, no puede ser todo en la vida. Tú tiempo libre sería parte de tu vida, una parte más, puede incluso que sea la menos importante, pero tendría que estar contemplada.

Esta sociedad que protege el tiempo libre de sus miembros, ¿hasta dónde podría llegar? Hay muchos caminos y maquinaciones para responder. Pero la primera que me salta a la cabeza es la reflexión crítica sobre el entorno, sus planteamientos y la discusión de estos con otros individuos que también estén pensando con posibilidades de accionar realmente, sería un motor indiscutible para la transformación de todo a nuestro alrededor. Una transformación en común, más justa, compartida.

Imagen: Gonzalo Fontano

Lo que vivimos es siniestramente cercano, pero con matices dolorosos. Los sectores de la población que realmente pueden ejercer su tiempo libre son los que detentan la mayor cantidad de riqueza de la sociedad.

Los dueños del dinero piensan, los dueños del dinero imaginan, los dueños del dinero tienen la posibilidad de reflexionar y proponer nuevos caminos para cambiar las cosas. A pesar de muy dignos ejemplos, estos nuevos caminos suelen enriquecer más a los dueños del dinero, y el círculo se ha repetido sin control. Claro, se puede escalar en la sociedad y alcanzar el privilegio del tiempo libre, pero estas posibilidades están completamente restringidas, no es para todos, y no es suficiente el trabajo, la dedicación y el cerebro.

Vivimos en una sociedad que sólo otorga tiempo libre a sus miembros más ricos, de estos, la mayoría entrega su ímpetu para generar y acaparar más riqueza, y de este grupo, un porcentaje mínimo enfoca sus posibilidades en mejorar la vida para todos. Estamos hablando de que de este 1% de la población, el mismo que ejerce plenamente el tiempo libre, tan sólo, probablemente, el .0000001% de este grupo procura el bienestar general. Son números tristes. Y basta con salir a dar un paseo a nuestra ciudad para experimentar esta tristeza, aunque no se quiera ver, existe y crece. Mientras más nos ignoramos más nos destruimos.

No estoy hablando de soñar con un mundo mejor, estoy hablando de soñar y poder llevar a cabo estos sueños, como pueden llevarlos a cabo el 1% de la población del mundo. No es sorpresa de que el conjunto que más procura el cambio y la mejora son los estudiantes, y toda revolución depende íntimamente de ellos. ¿Por qué? Porque tienen tiempo libre, tiempo para pensar, imaginar y proponer nuevas realidades.

Del 1% al 100%. Eso es la desigualdad, y es lo que está matando al mundo.

Ep. 3. ¿Tiempo libre?

Créditos

  • Idea original: Óscar Suárez Alemán, Diego Castañeda Garza y Martí Gil Bartomeu.
  • Investigación y guión: Benjamín E. Morales, Martí Gil Bartomeu y Juan Pablo San Esteban.
  • Producción y edición: Mónica Moreno y Sebastian Morales.
  • Locución: Juan Pablo San Esteban y Ana Martínez de Buen.
  • Diseño gráfico: Gonzalo Fontano.
  • Programación: Holkan Luna.

Bibliografía básica