All Tomorrows: Biología especulativa y antifascismo

Entre las excéntricas comunidades que existen en internet, una que permanece en el limbo entre la oscura curiosidad y el discreto mainstream es la dedicada a la biología especulativa, un movimiento artístico que imagina formas de vida ficticias. Buena parte de su reciente popularidad se debe a All tomorrows, un libro de ciencia ficción que plasma el punto de vista de un paleontólogo futurista que, miles de millones de años después de la extinción de la humanidad, se propone registrar los procesos evolutivos que atravesó la especie al haber sido modificada genéticamente por una civilización invasora.
Durante la primera mitad del siglo XX, la biología especulativa gozó de las libertades propias de la ficción, creando organismos futuristas o alienígenos sin apegarse a las evidencias científicas. Dentro de esta categoría podemos encontrar a las creaturas de cuatro brazos con que Edgar Rice Burroughs pobló al planeta rojo en “Una princesa de Marte”, primera novela de una saga de aventuras protagonizada por el veterano John Carter, y los “Rinogrados”, una ficticia orden de mamíferos caracterizada por sus narices evolucionadas, creados por el zoólogo Gerolf Steiner a manera de broma científica.

Evolución especulativa: ¿qué depara el futuro?
Sería Dougal Dixon, paleontólogo y escritor, quien reinventaría el subgénero en 1981 con After man: A zoology of the future, una suerte de bestiario que ilustra las rutas evolutivas seguidas por animales actuales en un escenario donde la humanidad ha dejado de existir. Nueve años después vería la luz Man after man: An anthropology of the future, siguiendo la línea evolutiva de la humanidad en un periodo que abarca desde dos siglos hasta 500 millones de años en el futuro.
Quizá Man after man se convirtió en una lectura tan llamativa por añadir, además de un riguroso apego a la biología, el impacto que tendrían en la especie humana fenómenos como el cambio climático, el viaje espacial y la ingeniería genética. Dentro del mismo género y notablemente inspirado por Dixon, se encuentra el trabajo visual y narrativo de C.M. Kosemen, autor e ilustrador responsable por la creación de All Tomorrows.
Una historia de la humanidad
Aunque obtuvo exposición en galerías de su natal Turquía, Kosemen y su trabajo permanecieron en un relativo anonimato digital hasta el año 2021 cuando el canal de youtube Alt Shift X, especializado en cultura pop, trajo a la conversación un ebook publicado discretamente en 2006 con el título All Tomorrows: A billion year chronicle of the myriad species and mixed fortunes of man.
La humanidad, alguna vez gobernante de las estrellas, ahora estaba extinta. Sin embargo, los humanos no.
Aún con libertades creativas, el libro se encuentra enraizado en conocimientos de biología evolutiva y plantea escenarios tan interesantes como desafiantes para el desarrollo de los organismos vivos. Es así como encontramos, por ejemplo, gigantes cuadrúpedos con características paquidérmicas, humanoides con funciones parasitarias en su propio ecosistema y otros condenados a vivir en cuerpos parecidos a ciervos, incapaces de intervenir en el mundo que los rodea.
Las historias de sufrimiento y dolor, sorprendentemente, dieron origen a múltiples sociedades post-humanas que evolucionaron en sus propios planetas, generando culturas y adecuándose a las adversas condiciones hasta cimentarse de nuevo como especies inteligentes, expandiendo el concepto de qué es una persona.

De entre todas las especies, los conocidos como “Buscadores de Ruinas” mantuvieron una fisonomía semejante a la humana y redescubrieron los avances tecnológicos de la antigua civilización al mismo tiempo que generaron un fuerte orgullo racial, considerando al resto de descendientes como versiones degeneradas.
“Los buscadores de ruinas llegaron a creer que eran los únicos y verdaderos herederos de la humanidad, y estaban dispuestos a cualquier cosa para reclamar su ficticia y ya finalizada edad de oro.”
Humanidad a través de la empatía
All tomorrows aprovecha las características del género, como la ilustración científica y anatomía realista, para representar las inusuales evoluciones en un estilo que raya con el body horror, alterando de manera grotesca el cuerpo humano. Es ahí donde sobresale la más interesante particularidad del libro: un fuerte mensaje social contra las ideologías que se oponen al progreso social.

Las características de pureza racial y ensalzamiento de la herencia cultural recuerdan a los movimientos fascistas originados en el siglo pasado. La narrativa aprovecha las diferencias entre especies para mostrar de forma clara las superficialidades estéticas aprovechadas por los discursos supremacistas al establecer una posición binaria “ellos y nosotros”, un discurso sustentado en el disgusto al otro.
Kosemen utiliza una interesante construcción de mundo y la grotesca belleza de sus ilustraciones para dejar en claro que todas las posibles evoluciones de la humanidad poseen inteligencia, sueños y comportamientos que podemos reconocer en nosotros mismos, e invita a encontrar, a través de la empatía, la humanidad más allá de apariencias y capacidades.
Joshua López – @Basurileo