#PecesSueltos presenta: Koonda Holaa

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Herman Melville, Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Koonda Holaa

por Anabel Aguirre@_anabelaguirre

Hoy hablaremos de un músico que ha estado activo en escenas musicales ondergraun literalmente en todas partes. Alguna vez encontré artículos escritos en 1999 que ya lo describen como una figura legendaria en una escena experimental en Florida donde andaba haciendo de las suyas. Kamilsky nació en la hoy República Checa a finales de los años sesenta en Tepilce, una de las ciudades más contaminadas de Europa: quizá de allí viene un poco de la oscuridad que lo caracteriza.

Para mediados de los años ochenta ya era todo un cantante de folk; en 1986 tocó en una banda de punk llamada FPB. Y es que en la entonces Checoslovaquia las bandas de punk protestaban contra el régimen socialista y eso en Kamilsky se tradujo en dos años de encierro en prisión.

Koonda Holaa no tiene reglas

Tanto el folk como el punk se pueden sentir en su música. Tiene una voz grave y medio siniestra que te invade todo el cuerpo y te paraliza, y su presencia física no es muy distinta. Yo conocí su música en el 2009 en un toquín en una hoy extinta okupa en ParísLa Miroiterie— y su música me atrapó, además de que me causó mucha curiosidad su modo de conducirse. Lo podías ver caminando por el barrio de la okupa con estrafalarios atuendos o vendiendo cerveza en los toquines de La Miroiterie. En ese momento había sacado un disco llamado 10 Acres of the Finest Sand, en su característico estilo folk-místico-psicodélico-western-noir-amerikana. Lo escuché una y otra vez y diez años después sigo escuchándolo con la misma fascinación de antes. Tiene algo de rugoso y agresivo, de oscuro y atmosférico, una combinación que siempre ando buscando y pocas veces encuentro. Ha sacado otros discos, como Apnea del 2015, que también tiene joyas musicales.

No sé dónde ande ahora o si lo pueda volver a ver en vivo —cosa que me encantaría— pero mientras sigo escuchándolo en bucle.

’10 Acres of the Finest Sand (2009)’

‘Apnea (2015)’


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