“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick
Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.
Wreckless Eric
Por Gabriela Astorga
@Gastorgap
En algún momento de la película Stranger than fiction, el personaje de Will Ferrell se topa con una guitarra y de la nada empieza a tocar una canción que a todos nos suena conocida, pero pocos saben identificar a la primera. Después de que un beso en la escena interrumpe a Ferrell, entra de lleno la versión original de “Whole wide world“, en la voz de Eric Goulden, mejor conocido como Wreckless Eric. Esa canción fue la gran entrada del jovensísimo estudiante de arte al extraño mundo de la música inglesa de los años 70. La canción, un tanto adolescente, sería parte de Wreckless Eric (1978), primer material que le grabaría el entonces también joven sello discográfico Stiff, una de las cunas del punk y el new wave. El sencillo estaba hecho para ser un hit: Stiff designó a Nick Lowe como productor, que fungió también como músico de sesión en casi todos los instrumentos. Pocos meses después, Wreckless Eric grababa una sesión en la BBC con John Peel, y entraba a las listas de popularidad. El éxito de “Whole wide world” se reforzó con una retahíla de covers que continúa hasta nuestros días, y que van desde Elvis Costello, Los Monkees, los Proclaimers, hasta los Vaccines y los Wallflowers.
Todo pronosticaba una gran carrera. Eric no era un músico virtuoso, ni siquiera uno muy dedicado, pero tenía las tres armas secretas del punk de la época: podía tocar tres acordes al infinito, una gran actitud y una capacidad extraordinaria para montar un show en vivo. Si además podía generar hits, el muchacho era una mina de oro. Stiff empezó a incluir a Wreckless Eric en las recopilaciones y las giras para promocionar las producciones del sello. Antes de que acabara 1978, Eric lanzó su segundo álbum The wonderful world of Wreckless Eric, que sin acercarse a los alcances de su gran hit, tuvo un considerable éxito, en especial con la canción “Take the cash (K.A.S.H.),” un himno a los músicos malpagados.
Para 1980, Stiff, ya con un cierto halo de sello legendario, estaba mucho más concentrado en las nuevas adquisiciones, como Ian Dury y Madness, y menos interesado en promocionar a Wreckless Eric más allá de sus continuas apariciones en la prensa dedicadas a su épicas borracheras arriba y abajo del escenario. Lanzaron otro álbum Big Smash! que en realidad era una compilación de las versiones estadounidenses y un par de temas inéditos que no tuvo mayor atención del público. Ese disco marcaría la salida de Eric Goulden de la disquera, y el inicio de un errático andar por la música.
Los primeros años ochenta, Eric se dedicó abandonar eso que él llama “su carrera como alcohólico de tiempo completo”. Ya limpio, en 1985 Goulden decidió formar su primera banda. Junto con algunos ex Blockheads de Ian Dury, formó Capitains of Industry, que grabaría un único disco A Roomful of Monkeeys, que pasó sin pena ni gloria. Poco después del lanzamiento, la banda se desintegraría. El mismo año formaría otra banda, The Len Bright Combo, esta vez con Russ Wilkins y Bruce Brand de Thee Milkshakes. Más tirada hacia el pop divertido, la banda sacó dos discos en un mismo año The Len Bright Combo Present the Len Bright Combo by the Len Bright Combo y It’s Combo time, los dos grabados en un par de días con una idea muy casera, que les permitía salir de gira, que era lo que les interesaba. Sin promoción alguna, los dos discos fueron un rotundo fracaso, pero marcaron la nueva faceta de Wreckless Eric: ese pop impertinente que puedes escuchar por horas. De nuevo, la banda se desintegró muy pronto, después de que durante una gira su camioneta sufriera un accidente automovilístico que mató a un peatón. Bruce Brand fue el primero en abandonar la banda, Wilkins y Eric seguirían por un tiempo la gira, hasta que Eric sufrió un ataque de pánico que lo mandó a la banca.
Más recuperado, a inicios de los 90, Goulden se mudó a Francia, fundó un sello casero que produciría a su nueva banda Le Beat Group Electrique. En la sala de su casa, usando lo que se les ocurría como instrumento, grabaron dos discos, más como un ejercicio de terapia de grupo, como lo muestran canciones como “Depression“, “Wishing my life away” o “Parallel Beds“. El tono de Le Beat Group Electrique (1989) y At the Shop (1990) es mucho más personal en íntimo, y es celebrado como lo mejor de la carrera de Wreckless Eric, lejos ya del despliegue de locura de sus primeros álbumes. Durante el resto de los 90, siguió con otros discos caseros como The Donovan of Trash (1991), una evidente burla a su loco pasado, 12 o’clock stereo (1996), y Karaoke (1997). También a finales de los 90, lanzó su autobiografía A Dysfunctional Success – The Wreckless Eric Manual, que salió, pese a que él quería todo lo contrario, como la clásica autobiografía del rock llena de anécdotas sobre la lucha por el éxito, los días de locura y gloria, la caída por las grandes cantidades de droga, y una aburrida reflexión sobre cómo la vida ha sido buena con él. El libro resultó un éxito por el ácido humor de Eric, y se espera una segunda parte.
Ya en el nuevo milenio, Eric volvió a las giras, participó en un par de homenajes, hizo varias colaboraciones, y disfrutó de nuevo la gloria de “Whole wide world“. En 2008 conoció y se casó con la compositora estadounidense Amy Rigby, con la que ha colaborado desde entonces. Grabaron y lanzaron con su propia disquera, dos álbumes de covers: Two-Way Family Favourites (2010) y A Working Museum (2012). Después de esos lanzamientos, en 2014 firmó con Fire Records que lanzaría algunos de sus álbumes, incluido The Len Bright Combo, que se acompañó de una breve gira del reencuentro de la banda.
Gracias a Fire Records, Eric y Amy se mudaron a Nueva York y en 2015 lanzó su primer disco inédito en casi una década: amERICa, una muy personal reflexión sobre su vida en la Gran Manzana, con el que saldrá de gira, que es lo suyo y lo que lo ha mantenido en forma por tantos años. En ese disco, Eric recupera el espíritu juvenil con las prebendas de la edad: una halo de sabiduría y la voz profunda y rasposa de un alcohólico retirado.
Eric Goulden actualmente mantiene una dura actividad en la red con un sitio oficial, una “estación de radio” a la que sube podcast, y un blog personal. En todos los perfiles, se define como un músico inglés antiguo que empezó a grabar en 1842, que en los años 30 inventó la tele, y que recomienda que no creamos ni la mitad de lo que se encuentra en la Red sobre él. Muy consciente de sí mismo, y de su personaje, en su página oficial se describe de la mejor forma: “Nada de lo que dice Eric suena a algo que alguien haya dicho antes. Sus canciones hacen frente a las existencias rotas, la naturaleza frágil de la vida, el amor, la fama, la depresión, la injusticia, el dolor, la depravación y la muerte, siempre con un optimismo incansable […] se alejó de los grandes escenarios para convertirse en el más grande nombre en la escena under británica, muy querido y mucho más incomprendido”.